25.7.11

Visita pastoral de Mons. Oscar Sarlinga al Hogar “San Camilo” de Vagues (partido de San Antonio de Areco)

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Vagues es una localidad muy pequeña del interior de la diócesis de Zárate-Campana, ubicada en el partido de San Antonio de Areco, donde los Religiosos Camilos crearon el Hogar, llamado precisamente, “San Camilo”, donde con gran amor y profesionalidad son cuidados 90 chicos y chicas con discapacidad profunda, de distintas edades. A su situación, en general bastante humilde, se une la deficiencia motora en distintos grados que sufren, la mayoría en grado severo. Este hogar es un punto de referencia, por su forma de cuidar y de trabajar con las personas con discapacidad. Es también un hogar modelo, que necesita del apoyo y la ayuda económica de todos para seguir prestando el servicio a estos jóvenes. Nuestro Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga, quien en distintas ocasiones en el año se reunió con los Padres Camilos (cuyo Provincial, el Padre Juan Antonio, se trasladó a Vagues hace más de un año y allí reside) acudió a una visita pastoral, con motivo de la celebración del Santo Fundador del Instituto Religioso, ocasión en que pudo visitar a todos y cada uno de los jóvenes internos, al personal médico y de enfermería, a los sacerdotes y hermanos, y asimismo celebrar, al final, la misa comunitaria en la hermosa capilla que sirve a la vez de lugar de culto para la localidad (jurisdiccionalmente ubicada en la parroquia de San Patricio, de San Antonio de Areco).
Celebración de San Camilo en Vagues
Monseñor Sarlinga junto con el Padre Juan Antonio, Provincial de los Camilos
S.E. Mons. Oscar Sarlinga con el Padre Provincial de los Camilos
Concelebraron con el Obispo el Padre Provincial, Juan Antonio, el P. Amado y otros sacerdotes del Instituto, así como Mons. Roberto Amondaráin y el P. Scampini, O.P. quien es originario de San Antonio de Areco. El Obispo hizo alusión en la homilía al carisma de San Camilo de Lelis, al amor hecho carne en el servicio a los más necesitados y a los enfermos, y también a las especiales “capacidades” de amor y afecto, de sensibilidad y sintonía espiritual con que cuentan las personas llamadas “discapacitadas”, en especial las “profundas”. Señaló también Mons. Oscar Sarlinga que, “en un sentido, “todos” –dijo- con todas nuestras capacidades que Dios nos dio, padecemos también algún tipo de discapacidad, más no sea, por ejemplo, las de tipo existencial, cierto sentido de desorientación, el debilitamiento del espíritu de amor o de la capacidad de perdonar, de volver a empezar, de resiliencia espiritual” . Somos por ello, acotó el Obispo, “también necesitados de la comprensión, del afecto y de la atención de nuestros semejantes y familiares, en especial si son católicos, y la conciencia psicológica y moral de esta realidad nos tiene que ayudar a ser más humildes, y a ponernos más a disposición del servicio, con un sentido de evangelización y civilización”. Felicitó a la congregación de los Padres Camilos, a los laicos colaboradores, ya profesionales, ya voluntarios de la obra que allí se realiza (y que es un centro irradiador para la región) y expresó el deseo que en un futuro próximo pudieran realizar una experiencia pastoral en ese lugar también algunos de los seminaristas de la diócesis.
El Padre Wendelin fundador de San Camilo en Vagues
Estatua de San Camilo de Lelis a la entrada de Vagues
Ingreso a la capilla de San Camilo de Lelis en Vagues
En cuanto a los orígenes del Hogar San Camilo, buceando un poco en la historia, cabe destacar que fue el Padre Camilo P. Wendelin Rofner, fallecido este año a los 88 años, quien inició las primeras obras de este hogar señero de la caridad cristiana y del buen desempeño profesional, en los albores de 1960.
En efecto, en el andén de la estación de Vagues, cuando aún no había cumplido 15 años María Esther junto a otra niña vio descender del tren de las cuatro y media de la tarde de un día de invierno de 1957 a un sacerdote de 34 años que llegaba desconsolado al nuevo destino. Wendelin venía de Lima, Perú, donde desarrollaba cargos y actividades en la congregación San Camilo, era ecónomo –administrador de todos los bienes- y capellán en un leprosario situado en las inmediaciones de la capital peruana.
En aquella época los superiores de la congregación envíaron al P. Wendelin a Vagues con la misión de supervisar la construcción de lo que es hoy el Hogar de San Camilo.
A miles de kilómetros de su tierra natal. El sacerdote predicaba y sostenía que el rezo todo lo puede, y así fue. Luego de un mes recibió fuerzas, llenó su espíritu con la alegría de vivir según los designios del Señor y puso manos a la obra. Al inicio funcionó también un colegio de alumnos internos, con óptimo resultado, que duró durante 10 años –cerró en 1977- en el edificio del actual Hogar de Vagues. Cuando el sacerdote llegó en 1957 el Hogar contaba sólo la piedra fundamental y luego de la obra de P. Wendelin se erigió en lo que se ve actualmente, excepto la capilla que es más nueva y algunas reformas internas propias de los avances tecnológicos. El colegio de nivel secundario era abierto y además de contener adolescentes, no sólo de San Antonio de Areco sino de la región, tenía por objeto formar jóvenes comprometidos con el servicio al prójimo y suscitar vocaciones. En el año de 1975 la congregación argentina de San Camilo fue adscripta a la rama española, más dedicada al servicio de los enfermos que a la educación, razón por la cual todos los esfuerzos se concentraron en el Hogar que perdura y prospera hoy día.

17.7.11

Multitud de fieles participaron de la procesión y posterior misa en honor de Nuestra Señora del Carmen

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Festividades de Nuestra Señora del Carmen en Zárate-Campana 2011
Luego de una fructífera novena –en la que se trataron diversos temas, se realizaron actos de piedad y actos solidarios, algunos con relación a Caritas y a la campaña por no violencia- y cuando los pronósticos del día anterior hacía presagiar temporal y lluvias, el 16 de julio amaneció con un soleado día de invierno en la ciudad de Zárate, donde la procesión en honor de la Virgen María en su advocación de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de la ciudad, se inició a las 15 en la intersección de las calles Mitre y Justa Lima, con la dos veces centenaria imagen patronal, la presencia del Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, los sacerdotes de la parroquia del Carmen, de la Curia y de otras parroquias, y numerosos fieles, muchos de los cuales acudían a la puerta de sus casas al paso de la procesión. La animación de dicho evento estuvo a cargo del Pbro. Eduardo Mussato y de los seminaristas presentes. Al llegar al templo o iglesia matriz de Zárate, comenzó la eucaristía, presidida por el Obispo y concelebrada por Mons. Ariel Pérez, Mons. Santiago Herrera, Mons. Osvaldo Montferrand, Mons. Daniel Ferrari, y los Pbros. Oscar Iglesias, decano de Pilar, Eduardo Mussato y Adrián Lázaro. Asistieron el diácono Ramón Álvarez y numerosos seminaristas diocesanos.
El Obispo Mons. Sarlinga mencionó en la homilía la historia del Monte Carmelo, en Tierra Santa, la misión del profeta Elías, de cuyo nombre comentó el significado (del hebreo אֵלִיָּהו ēliyahū, «Mi Dios es Ya, esto es, Yahweh», profeta de Israel del IX siglo antes de Cristo, cuyo ministerio tuvo lugar en Israel luego de la muerte del rey Salomón, habiendo sido “heraldo de Dios”, el profeta de la justicia, de la misericordia, de la unción, de la equidad, de la caridad ardiente, y que hizo frente a Baal y sus sacerdotes, animados por la reina Jezabel (esposa de Ajab, quien reinó del 874 al 852 antes de Cristo). Él es, según la fe del Israel de Dios, el anunciador del Mesías al fin del mundo, y –acotó Mons. Sarlinga- nos enseña a conjugar justicia y misericordia (siendo que esta trasciende a la primera) y espíritu con realizaciones de justicia y paz en esta tierra, hacia la patria del Cielo, con esperanza, con ese realismo de la esperanza, dijo, que en nuestros tiempos encontramos en la constitución Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II. Mons. Sarlinga siguió relacionado al profeta Elías con el Monte Carmelo, citando1 R 18,16-19, cuando el profeta envió a congregar a todo Israel allí, con los profetas de Baal, y allí llamó al “fuego de Yahweh” sobre el holocausto que preparó para la gloria de Dios. Dijo que esto manifestó su espíritu profético en ese “cambio epocal” que se vivía en ese momento en que Israel corría el riesgo de perder su fe monoteísta, y que por ello Dios se manifestó a Elías en el mismo lugar donde Moisés sólo lo vio “de espaldas” (Cf 1 R 19,9-14 ; cf. Ex 33,21-23) y asimismo por eso la Escritura alaba al profeta como aquél que aplacó la cólera, que atrajo el corazón de los padres hacia los hijos, que restableció las tribus, enseñándoles el amor (Cf Sir 48,1-11) con esa potencia y esa caridad que tuvo, como la que manifestó para con la viuda de Sarepta (Cf Lc 1,17; Ibid 4,25s.)
Dijo después el Obispo que la relación con el Carmelo muy bien puede considerarse desde “el manto” que dejó Elías al profeta Eliseo, su sucesor, expresión de su poder profético, de su caridad, y que con ese mismo espíritu quisieron abrazar dicho manto los monjes, ya en el siglo XII, en el mismo Monte Carmelo, cuando San Simón Stock tuvo la entrega del escapulario, que significa algo así como la protección de la Santísima Virgen sobre los fieles, con ese espíritu con el que Dios dotó al profeta, el cual establece un nexo muy estrecho entre la fe, el sentido existencial y el testimonio de la vida cristiana, que incluye la solidaridad como virtud.
Mencionó también el Obispo que luego del siglo XII hubo momentos muy duros en Europa, y también un cambio epocal, con la guerra de los 100 años, la peste, pero también hubo signos manifiestos de santidad, y la instrucción en las escuelas catedralicias, el crecimiento de los gremios artesanales, el incremento de la solidaridad, razón por la cual, en nuestro mundo de hoy, en nuestra Latinoamérica y en nuestras comunidades, donde todavía se vive la piedad popular, sean cuales fueren los tiempos, y sean cuales fueren las crisis actuales de nuestra humanidad, tenemos sobre todo que tener esperanza realista o realismo de la esperanza, esto es, el efecto de la esperanza como virtud teologal que afina nuestro discernimiento, que anima toda nuestra vida, alejando de nosotros todo cinismo, pero sin darnos el lujo de ser ingenuos, y menos todavía, desprevenidos. Dios siempre nos da su gracia –dijo- siempre nos ama, nos fortalece, jamás hará faltar a su Iglesia el consuelo y la gracia que necesita.
La esperanza, la esperanza que no defrauda, ha de mantenerse en nosotros, continuó el Obispo, porque le da renovado sentido a nuestra participación en la Cruz del Señor, en su resurrección, y es como un fuego votivo interior, que nos impulsa a ser testigos vivientes del Amor de los Amores.
Se tuvo a continuación la bendición de los Escapularios, que impusieron a numerosos fieles los sacerdotes presentes, con la bendición del Obispo.
Al término de la misa la concurrencia disfrutó de un concierto del coro de la UTN (Universidad tecnológica nacional, de Zárate-Campana) el cual comenzó con un cántico mariano. Terminado el concierto, la comunidad presente, los sacerdotes y el Obispo concurrieron a un ágape fraterno en los salones pastorales de la iglesia del Carmen.
Por su parte, también la parroquia de Nuestra Señora del Carmen (confiada a los Padres Rogacionistas del Sagrado Corazón) en la ciudad de Campana tuvo sus fiestas patronales, presididas por el R.P. Giovanni Guarino, cura párroco y concelebrada por Mons. Edgardo Galuppo y el Pbro. Nestor Villa. Se repuso la procesión previa a la misa, que fue ocasión de conocer a algunas nuevas familias del barrio, y se concluyó en la iglesia para la eucaristía.

15.7.11

Pastoral barrial: Quincuagésimo Aniversario de la Capilla “Jesús Obrero” de Pilar en el barrio “Villa Verde”

50mo. aniversario de la capilla Jesús Obrero en Pilar, Dioc. Zárate-Campana
El sábado 9 de julio a las 18 tuvo lugar la celebración eucarística en la capilla de "Jesús Obrero", perteneciente a la jurisdicción parroquial de Nuestra Señora de las Gracias, en el 50mo aniversario de la creación de dicha capilla, de estilo clásico, amplia, luminosa, con buenas instalaciones pastorales, que fue la primera iglesia fuera del templo de la parroquia matriz (Nuestra Señora del Pilar) erigida en el partido homónimo. Esta celebración fue emblemática porque, cincuenta años atrás, el actual partido de Pilar (de actuales 300.000 habitantes) era apenas un pueblo pequeño y la zona de la actual capilla poco menos que un descampado en las afueras, lo que en su momento significó una avanzada de la misión casi en zona rural, habiéndose celebrado la primera misa allí en 1961.
El Obispo Mons. Oscar Sarlinga acudió a la celebración, de la que participaron el cura párroco, Pbro. Fernando Crevatin, el decano de Pilar, Pbro. Oscar Iglesias y Mons. Ariel Pérez (primer cura párroco de la jurisdicción de Ntra. Sra. de las Gracias).
La comunidad barrial (actualmente el barrio se llama “Villa Verde”) estaba exultante, había preparado muy bien la celebración y los actos posteriores, manifestándose la presencia de los primeros catequistas del lugar y primeros misioneros, el primer grupo juvenil y numerosos fieles. Antes de la misa se tuvo un cortometraje preparado a los efectos con la historia vivida de estos 50 años como comunidad católica. Se recordó a los Padres del Verbo Divino, a distintos sacerdotes que prestaron su servicio en esa zona, y en la capilla, y a las Hnas. Franciscanas de la Madre del Divino Pastor (algunas de las cuales estaban presentes), así como también cómo fue promovida la evangelización desde la parroquia matriz, Nuestra Señora del Pilar. Mons. Oscar Sarlinga hizo referencia a todo ello en la homilía, relacionándolo con el efecto siempre eficaz de la siembra de la Palabra de Dios y con el Plan pastoral diocesano, en lo referente a fomentar una espiritualidad de la comunión para la misión, puesto que esta última perdería toda fuerza si no se hace en comunión con el Obispo y con la Iglesia, así como potenciar el apostolado laical hacia dentro de la comunidad eclesial y las iniciativas de presencia pública de nuestros laicos. En la celebración eucarística estuvo presente el "Coro Municipal" de Pilar, el cual tuvo una destacada actuación.
Luego de la celebración eucarística los participantes tuvieron un encuentro comunitario, que duró cerca de tres horas, en el que el cura párroco del lugar, Pbro. Fernando Crevatin, solicitó escuchar los testimonios directos de feligreses, agentes pastorales y sacerdotes, en un arco de tiempo desde los años '60 hasta la actualidad, lo cual se hizo con espontaneidad y con valor pastoral y hasta histórico. Mons. Sarlinga y los sacerdotes permanecieron hasta el final, y se trató de un fraterno encuentro que motivó a todos a la continuación de la misión. Particular interés adquirió el testimonio de los entonces jóvenes misioneros de la Gran misión de Pilar de 1983.
Cabe destacar que la capilla fue construida con el esfuerzo real del pueblo del lugar, de lo cual se recibieron también diversos testimonios verbales, que manifestaron el amor de la gente del lugar por ese centro pastoral, el cual, aunque no fue hecho en su momento sede de parroquia, sigue manteniendo una irradiación evangelizadora. Al término de la ceremonia se le presentó al Obispo el "libro del oro" del cincuentenario para su mensaje y firma, luego de lo cual dejaron su mensaje los sacerdotes presentes y el libro fue transmitido de uno en uno de los participantes del encuentro posterior, quienes dejaron sus impresiones, su mensaje y su firma.
Referencia fue hecha también al Plan Pastoral diocesano, precisamente en el punto I (“El camino pastoral recorrido nos orienta y nos allana el camino por recorrer”) n. 8, cuando habla de la “Aplicación de la dimensión misionera de toda la Pastoral en las parroquias y en los decanatos” puesto que las capillas en tanto centros de culto, catequesis, misión, caridad institucional, promueven y suscitan la mentada “pastoral misionera en nuestras parroquias, con la aspiración de vivir (parroquias, movimientos y asociaciones de fieles) en «estado de misión», lo cual significa, por un lado, que todas las actividades pastorales poseen una dimensión misional y misionera en sí (…, y por otro lado, que las parroquias, e incluso los decanatos, han de realizar «gestos» misionales concretos, tales como son, por ejemplo, las misiones populares o las misiones juveniles”.

10.7.11

Celebraciones en el día de Santa Florentina cuando Campana cumple 126 años

Puede verse la noticia en el portal:

La ciudad de Campana se engalanó por los 126tos. festejos de su fundación (Solemnidad de Santa Florentina, 6 de julio) y celebra el 195to. aniversario de la independencia patria
9 de julio de 2011
El día 6 de julio la ciudad de Campana conmemoró el centésimo vigésimo sexto aniversario de su fundación, en la festividad de Santa Florentina, cuya celebración ese día como solemnidad en la ciudad concedió para ese día, mediante rescripto, el Papa Juan XXIII. El Municipio, a través de la Sra. Intendente, Dña. Stella Maris Giroldi, invitó a la comunidad a participar de los distintos actos conmemorativos a realizarse durante el transcurso del día, los cuales consistieron en el izamiento de la enseña patria (a las 8.00) en el mástil de la plaza Dr. Eduardo Costa (el fundador) una ofrenda floral (a las 9.30) al pie del busto del mencionado Don Luis Costa y, seguidamente, una ofrenda en el Panteón de la Familia Costa, en la necrópolis local. A las 10 tuvo lugar la recepción de autoridades e invitados especiales en el Palacio Municipal, entre los cuales, el Sr. Obispo, Mons. Oscar Sarlinga, el cura párroco de la iglesia catedral, Pbro. Hugo Lovatto y el cura párroco de Nuestra Señora del Carmen, R.P. Giovanni Guarino (de los Padres Rogacionistas) se hicieron presentes. Al término de dicho encuentro, se dio inicio al acto central, en gran palco frente al busto del Gral. Don José de San Martín con la entonación del Himno Nacional Argentino, una alocución alusiva a la fecha y un desfile cívico militar. Fue notable la participación de ciudadanos de Campana, cuya asistencia se extendía en forma de herradura en torno de la plaza de 4 manzanas. Como es costumbre, la imagen de Santa Florentina (virgen y fundadora de conventos o abadías, del siglo VI) fue trasladada procesionalmente junto al palco municipal, antes del inicio de las celebraciones cívicas. Ya durante la novena, la imagen de la Patrona Comunal, Santa Florentina, había visitado distintas instituciones, por iniciativa de los Padres de la iglesia catedral, e hizo lo propio en el Palacio Municipal, donde fue recibida por la Intendente de Campana, Stella Maris Giroldi, junto a funcionarios y vecinos.
Luego de una jornada entera de celebraciones, a las 19 fue celebrada la misa, presidida por el Obispo, en la iglesia catedral de Santa Florentina, la única en el mundo que la tiene como patrona. Cabe destacar que la diócesis de Zárate-Campana tiene como Patrona a la Virgen de Luján y compatrono a San José, la iglesia catedral a Santa Florentina (por rescripto de Juan XXIII, como se dijo) y la iglesia concatedral de Belén de Escobar a la Natividad del Señor (es decir, que sus patronales se celebran en Navidad). Concelebraron con el Obispo sacerdotes de la ciudad, Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, Mons. Daniel Ferrari, el Pbro. Hugo Lovatto, cura párroco, el R.P. Giovanni Guarino, el P. Joaquín Ocampo Álvarez, dj., y los Pbros. Pablo Iriarte, Agustín Villa, Lucas Martínez y el Pbro. Gabriel Micheli. Mons. Oscar Sarlinga trazó en su homilía los rasgos fundamentales de la vida de Santa Florentina y sus hermanos, los obispos San Isidoro de Sevilla, San Leandro y San Fulgencio (que se encuentran representados en el panel pictórico de la iglesia criptal, junto con imágenes simbólicas de Campana y de Zárate) y se refirió a la importancia capital que tuvieron en medio de la crisis arriana que azotaba a las tierras hispánicas, y la significación de la fundación de conventos (40) por parte de Santa Florentina, con la oración, el afianzamiento de la Iglesia, y la conservación de la cultura clásica grecorromana, paleocristiana y cristiana primitiva, y todo esto en tiempos previos a la invasión islámica del año 711 a la península. Hizo a tal propósito una semblanza de San Isidoro y su extraordinaria obra, y a continuación mencionó con beneplácito lo que había significado la celebración en la cultura del pueblo de Campana, conforme al concepto de cultura de la constitución Gaudium et spes, en el n. 53, al cual citó. Dijo a continuación que deben integrarse siempre los ejes del espíritu, de la cultura y lo social, y que ése es un gran ejemplo que nos legaron tanto Santa Florentina como sus hermanos obispos.
HISTORIA El partido de Campana debe su nombre al propietario de la estancia ubicada en la zona de “Cañada de la Cruz”, lugar donde hoy se asienta la ciudad. En 1759, el comerciante Francisco Álvarez Campana compra la propiedad y partir de ese momento, la llama “Rincón de Campana”. En 1860 la estancia es adquirida por los hermanos Eduardo y Luis Costa. En 1875, se procede al loteo y creación del pueblo de Campana, fundado por los hermanos Costa. Para ese entonces, el puerto de ultramar y la creación de la línea férrea impulsaron el desarrollo de la zona. Numerosas instituciones, como el correo, la policía y las escuelas hacen pronta aparición en el pueblo que comienza a ser habitado por inmigrantes. En 1885 Don Alfredo Dabble levanta el primer frigorífico argentino y se instalan así industrias como el molino harinero de Morixe y la Destilería de Alcohol. Hasta 1924, el frigorífico dio empleo a miles de trabajadores. Ese año un incendio destruye sus instalaciones y desde entonces, Campana entra en una pronunciada decadencia que se prolonga hasta el establecimiento de la empresa Dalmine SAFTA, en 1954. Con el tiempo se radicaron además otras industrias de primer nivel. La ciudad continuó con un permanente crecimiento, eje de zona de polos industriales y puerto de ultramar.
El Obispado de Zárate-Campana fue creado por el Papa Pablo VI mediante bula del 21 de abril de 1976, y el primer Obispo electo, Mons. Alfredo Esposito Castro, fue consagrado el 4 de julio de ese año. Este año 2011 el Obispado cumple 35 años de su fundación, y la recurrencia será celebrada con oportunidad de la consagración de la iglesia co-catedral, en Belén de Escobar (con motivo del término de su restauración), que tendrá lugar el sábado 27 de agosto.
El 9 de julio en Campana
Con motivo de desarrollarse el Acto conmemorativo del 195º Aniversario de la declaración de la independencia patria, que tiene lugar hoy sábado 9 de Julio, el Municipio de Campana ha invitado a la comunidad a participar de los mismos conforme, conforme a un programa cívico-religioso, que incluye el izamiento de la enseña patria, en el mástil de la Plaza Dr. Eduardo Costa (a las 08), la recepción de autoridades e invitados especiales, en el Palacio Municipal, y a continuación, la celebración de la Misa por la Patria, oficiada en la iglesia catedral de Santa Florentina, a partir de las 10.
El Sr. Obispo Mons. Oscar Sarlinga ha delegado a todos los efectos de los actos celebrativos al vicario general Mons. Edgardo Galuppo.
La continuidad del acto conmemorativo del 195º Aniversario de la declaración de la Independencia se ha previsto luego de la Misa, desde las 11, con la ofrenda floral única al pie del busto del Gral. Don José de San Martín, con concentración frente a la Escalinata de la plaza Dr. Eduardo Costa, entonación de las estrofas del himno nacional argentino, palabras alusivas a la fecha y finalización con la presentación del espectáculo artístico “Forjadores de la Patria”.
A modo de homenaje a los próceres de la patria que tuvieron acción preponderante en la declaración de la Independencia, el Municipio ha invitado a embanderar e iluminar los frentes, no sólo de los edificios municipales, sino también de las dependencias de Organismos y Empresas nacionales y provinciales, de las Fuerzas de Seguridad, de Bancos Oficiales, del Departamento Judicial Zárate-Campana y la Justicia Federal con asiento en este Distrito, del Obispado de Zárate-Campana e iglesia catedral, como así también establecimientos bancarios privados, industriales, comerciales, escolares, entidades de bien público, sociales, culturales y deportivas.
Fuente principal:
http://www.laautenticadefensa.com.ar/

29.6.11

SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

El día 29, el Obispo celebra la misa en la sede del Seminario diocesano “San Pedro y San Pablo” en Buenos Aires; lo acompañarán Mons. Santiago Herrera, Mons. Marcelo Monteagudo, Mons. Daniel Ferrari, el Pbro. Fernando Fusari, el Pbro. Mauricio Aracena y diversos sacerdotes y diáconos
En toda la diócesis se tendrán las horas de adoración eucarística en acción de gracias por el sexagésimo aniversario de la ordenación sacerdotal del Santo Padre Benedicto XVI, y también en el Seminario diocesano.
El día 2 de julio en solemnidad (trasladada) celebrará la misa en la parroquia de Nuestra Señora de Luján y los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, de Campana

SANTOS PEDRO Y PABLO APÓSTOLES
29 de Junio de 2011
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solemnidad
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Día del Santo Padre
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…Esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre…

PRIMERA LECTURA
Lectura de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11
Por aquel entonces, el rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Acimos.»
Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión.
De pronto, apareció el Angel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Angel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: « ¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos.
El Angel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después de dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme.»
Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Angel, sino que creía tener una visión.
Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Angel se alejó de él.
Pedro, volviendo en sí, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Angel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío.»
Palabra de Dios.

SALMO
Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 5)
R. El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor en todo tiempo,
su alabanza estará siempre en mis labios.
Mi alma se gloría en el Señor:
que lo oigan los humildes y se alegren. R.
Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos.
Busqué al Señor: él me respondió
y me libró de todos mis temores. R.
Miren hacia él y quedarán resplandecientes,
y sus rostros no se avergonzarán.
Este pobre hombre invocó al Señor:
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
El Angel del Señor acampa
en torno de sus fieles, y los libra.
¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
¡Felices los que en él se refugian! R.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18
Querido hermano:
Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.
Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.
Palabra de Dios.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: « ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»
Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.»
«Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Palabra del Señor.

28.6.11

CORPUS CHRISTI 2011 EN ZÁRATE-CAMPANA

CELEBRACIÓN DEL CORPUS CHRISTI EN CAMPANA,
en ZÁRATE y en otras ciudades de la diócesis

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La Fiesta del Corpus Christi fue celebrada en la diócesis en distintas parroquias, y de modo especial en las ciudades de Campana, Zárate, Belén de Escobar y Baradero. Es digno de notar cómo en estas ciudades ha retomado fuerza esta celebración, y cómo se ha volcado la gente a acompañar el paso del Santísimo por las calles.
En la ciudad de Campana, la celebración tuvo lugar el domingo 26, a las 11, con la celebración de la misa presidida por Mons. Oscar D. Sarlinga y concelebrada por el cura párroco de Santa Florentina, el P. Hugo Lovatto, por Mons. Daniel Ferrari, Mons. Marcelo Monteagudo, y los Pbros. Pablo Iriarte, Agustín Villa, Lucas Martínez y Fernando Fusari. Asistió el diácono Ricardo Dib y estuvieron presentes varios seminaristas y numeros monaguillos. La Sra. Intendente municipal, Doña Stella Maris Giroldi se hizo presente en la celebración, así como miembros del poder ejecutivo del Municipio de Campana, autoridades educativas, numerosos jóvenes, niños de distintos colegios y fieles laicos en general, también de las capillas de Santa Bárbara y de San Martín de Porres.
En su homilía, Mons. Oscar Sarlinga habló sobre la significación del Corpus Christi como el Cristo Crucificado y Resuciitado, verdaderamente presente en la Eucaristía, y del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, que camina en la historia, una de cuyas imágenes es la marcha del pueblo de Israel como lo narra el libro del Deuteronomio. Expresó que en nuestro caminar, tenemos un proyecto de vida, que hemos de someter al proyecto de Dios, y que para discernirlo la actitud ha de ser la de "soy un servidor más del Señor, que se haga en mí, según su Palabra", a imagen de la sumisión más perfecta, más inteligente, más santa, que ha sido la de María, la Madre de Dios, quien respondió al pedido del Altísimo: "Yo soy la servidora del Señor". La frase latina "ut sit", "que sea" tiene que ser un signo de ponernos en sintonía con el proyecto de Dios sobre nosotros, de cómo Él guía amorosamente nuestra vida, y de nuestra fidelidad a ese proyecto divino, que tenemos que discernir desde la oración, en la oración, en una actitud filial.
Dijo que si creemos, en el sentido más puro de la palabra, encontramos salvación, y el poder transformador de la fe, el poder de la Eucaristía será capaz de renovar verdaderamente el mundo y la Iglesia, a partir de la renovación de los corazones: el rencor, la acedia y el odio se desvanecerán, la violencia se transformará en energías de amor, y por lo tanto, la muerte en vida. La muerte ya ya sido vencida por la Resurrección gloriosa de Jesucristo –dijo-. Queda en nosotros los cristianos el recibir con fe y devoción los efectos inconmensurables de ese Amor; el odio, la envidia, la dispersión y el desinterés por el bien de los demás no pueden tener ya la última palabra. En cada acto del cristiano está presente la Resurrección. Este poder transformador, para retomar una expresión del Santo Padre Benedicto XVI, es como una «fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser», se trata de la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Conforme a algunas de sus ideas de fuerza, dijo también el Obispo que la realización de la "civilización del Amor", que es uno de los cometidos de la misión cristiana, incluye la legítima colaboración en todo lo que significa la construcción de la sociedad civil, en especial en lo concerniente al bien común, a la búsqueda de la justicia y de la paz, de la cultura del trabajo y del crecimiento en las virtudes sociales.
Estamos aquí en esta celebración -dijo- porque creemos en la «redención» y no simplemente de «energías espirituales», puesto que hemos recibido en lo más íntimo de nuestro ser la fuerza transformadora de la Redención de Cristo y podemos entrar en este magnífico dinamismo en y desde la fe, en y desde la aceptación de la Cruz Pascual. Jesús puede distribuir su Cuerpo, porqué se entrega realmente a sí mismo. Esta primera transformación fundamental de la violencia en amor, de la muerte en vida lleva consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Llegados a este punto la transformación no puede detenerse, antes bien, es aquí donde debe comenzar plenamente. El Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos dan para que a su vez nosotros mismos seamos transformados; este es el significado de la Fiesta del Corpus Christi. Nosotros mismos debemos llegar a ser Cuerpo de Cristo, sus consaguíneos. Todos comemos el único pan, y esto significa que entre nosotros llegamos a ser una sola cosa. La adoración, hemos dicho, llega a ser, de este modo, unión. Dios no solamente está frente a nosotros, como el Totalmente otro. Está dentro de nosotros, y nosotros estamos en Él. Su dinámica nos penetra y desde nosotros quiere propagarse a los demás y extenderse a todo el mundo, para que su amor sea realmente la medida dominante del mundo. Yo encuentro una alusión muy bella a este nuevo paso que la Última Cena nos indica con la diferente acepción de la palabra «adoración» en griego y en latín. La palabra griega es “proskynesis”.
Significa el gesto de sumisión, el reconocimiento de Dios como nuestra verdadera medida, cuya norma aceptamos seguir. Significa que la libertad no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente autónomo, sino orientarse según la medida de la verdad y del bien, para llegar a ser, de esta manera, nosotros mismos, verdaderos y buenos. Este gesto es necesario, aun cuando nuestra ansia de libertad se resiste, en un primer momento, a esta perspectiva. Hacerla completamente nuestra será posible solamente en el segundo paso que nos presenta la Última Cena. La palabra latina adoración es ad-oratio, que etimológicamente significa contacto boca a boca, abrazo y, por tanto, en resumen, “amor” en el sentido más puro. La sumisión se hace unión, porque aquel al cual nos sometemos es Amor. Así la sumisión adquiere sentido, porque no nos impone cosas extrañas, sino que nos libera desde lo más íntimo de nuestro ser.

Habrá una nueva primavera, mencionó el Obispo, si somos fieles al Señor Jesús, que nos ha elegido, si nos abrimos a su Espíritu, si somos fieles a la Iglesia, que verdaderamente es el Cuerpo de Cristo y el Pueblo de Dios, si estamos unidos, en la oración, en el afecto fraterno, dentro de la multiformidad de los dones que hemos recibido, en el único Don del sacerdocio ministerial (3), si nos confiamos enteramente a la intercesión materna de la Virgen y si nos ponemos enteramente al servicio de aquéllos que nos han sido encomendados, con nuestra predicación, para que ésta que suscite la fe, a ejemplo de San Pablo (Cf. Hch 18,1-8), sabiendo que quienes son de verdad evangelizados se tornan a su vez evangelizadores: es impensable que un hombre haya acogido la palabra y se haya entregado al Reino sin convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia. Pidió Mons. Sarlinga la gracia de renovar nuestra alegría apostólica, para hacer como los Apóstoles, quienes “salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con todos ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban” (Mc 16,20).

Necesitamos la alegría, -dijo- que es elemento esencial en la vida del sacerdote, debe un principio y una fuerza vital, fruto de la vida del Espíritu Santo en él. En la alegría, especialmente la alegría compartida, la del espacio de verdadera fraternidad, hacen su ingreso la fe, la esperanza y la caridad; las tres virtudes teologales, para vivir y experimentar siempre y en todo momento, para transmitir en el apacentar al pueblo que nos ha sido confiado. Es signo de salud del alma; pidámosle al Señor que arranque de nosotros toda tristeza, que es fruto de la acedia y nos impulsa a la duda, a la amargura, a la impaciencia y al enojo. También nos lo ha dicho el Papa, mencionándonos que este tema es “uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo”, pues “(…) el sacerdote, hombre de la Palabra divina y de las cosas sagradas, debe ser hoy más que nunca un hombre de alegría y de esperanza” (Benedicto XVI, Videomensaje del Papa al Retiro internacional sacerdotal en Ars, Ciudad del Vaticano, martes 29 de septiembre de 2009).

Al término de la celebración eucarística, toda la feligresía presente y numerosos que se agregaron, los ministros y sacerdotes, y el Obispo salieron del templo para la procesión, que abarcó la manzana del triángulo que forma el conjunto del predio catedralicio, el cual se vio enteramente cubierto. Hubo tres "capillas posas" en las cuales se tuvieron meditaciones e intenciones especiales, a cargo de distintos grupos apostólicos. Por fin, se concluyó con la bendición con el Santísimo en el atrio de la iglesia catedral, a toda la gente que estaba en la calle adyacente.

Explicación de la fiesta

Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. Este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre. Esta es una realidad de fe que siempre fue creída por la Iglesia católica.

Otro tema es el origen de la festividad den la historia de la Iglesia:

Dios utilizó a santa Juliana de Mont Cornillon para propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.

Ella le hizo conocer sus ideas a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez por los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.

Urbano IV, siempre siendo admirador de esta fiesta, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.
La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad. En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurección de Nuestro Señor Jesucristo.

El milagro de Bolsena

En el siglo XIII, el sacerdote alemán, Pedro de Praga, se detuvo en la ciudad italiana de Bolsena, mientras realizaba una peregrinación a Roma. Era un sacerdote piadoso, pero dudaba en ese momento de la presencia real de Cristo en la Hostia consagrada. Cuando estaba celebrando la Misa junto a la tumba de Santa Cristina, al pronunciar las palabras de la Consagración, comenzó a salir sangre de la Hostia consagrada y salpicó sus manos, el altar y el corporal.

El sacerdote estaba confundido. Quiso esconder la sangre, pero no pudo. Interrumpió la Misa y fue a Orvieto, lugar donde residía el Papa Urbano IV. El Papa escuchó al sacerdote y mandó a unos emisarios a hacer una investigación. Ante la certeza del acontecimiento, el Papa ordenó al obispo de la diócesis llevar a Orvieto la Hostia y el corporal con las gotas de sangre.

Se organizó una procesión con los arzobispos, cardenales y algunas autoridades de la Iglesia. A esta procesión, se unió el Papa y puso la Hostia en la Catedral. Actualmente, el corporal con as manchas de sangre se exhibe con reverencia en la Catedral de Orvieto.

A partir de entonces, miles de peregrinos y turistas visitan la Iglesia de Santa Cristina para conocer donde ocurrió el milagro.

En Agosto de 1964, setecientos años después de la institución de la fiesta de Corpus Christi, el Papa Paulo VI celebró Misa en el altar de la Catedral de Orvieto. Doce años después, el mismo Papa visitó Bolsena y habló en televisión para el Congreso Eucarístico Internacional. Dijo que la Eucaristía era “un maravilloso e inacabable misterio”.

7.6.11

EN PREPARACIÓN A LA SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS, CONFIRMACIONES EN LA DIÓCESIS PARA EL FERMENTO DEL LAICADO

Han comenzado en las distintas parroquias y comunidades las celebraciones del sacramento de la confirmación. El sábado 28 de mayo, nuestro obispo Mons. Oscar Sarlinga confirmó a 70 jóvenes alumnos del colegio Los Robles (de la jurisdicción parroquial de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís) en el gran auditorio del campus de la Universidad del Salvador. El viernes 3 de junio, Mons. Oscar Sarlinga confirmó a 80 jóvenes alumnos del colegio “Sagrada Familia” (de las Hnas. Hijas de la Cruz) de Zárate, en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen.

El sábado 4 a las 11 se tuvo la celebración de confirmaciones en Nuestra Señora del Pilar, habiendo sido delegado el cura párroco, Pbro. Jorge Ritacco. Las próximas celebraciones tendrán lugar el 9 de junio, en la capilla de Santa Teresita (Manuel Alberti, confirma P. Tomás Llorente), el 10 del mismo mes, en la iglesia parroquial de “María de Nazaret”, en Zárate (confirma Mons. Santiago Herrera), y luego, el día sábado 11 por la mañana, nuestro obispo confirmará en la parroquia de San Antonio de Padua, de San Antonio de Areco, y por la tarde, en vísperas de Pentecostés, en la iglesia catedral de Santa Florentina. En la solemnidad de Pentecostés, Mons. Oscar Sarlinga confirmará jóvenes del “Cenacolo” (centro de rehabilitación de tóxico-dependientes) en Exaltación de la Cruz-Pilar, previo a la celebración principal de Pentecostés, ese domingo por la tarde en San Antonio de Padua (Presidente Derqui, Pilar).
La Confirmación actualiza las promesas que nuestros padres y padrinos hicieron por nosotros en el Bautismo. En la Confirmación, nosotros confirmamos precisamente aquel compromiso de renunciar al demonio y a las obras del mal, para convertirnos en miembros de la Iglesia con plenos derechos y plenos deberes. Es por eso que el rito esencial de la Confirmación es la unción; es decir, cuando se nos unge con el santo crisma, aquel aceite de oliva mezclado con perfumes y consagrado por el Obispo en una Misa especial al inicio de la Semana Santa. El santo crisma es un símbolo que proviene de una antigua tradición. En el pasado, era el único perfume, y por tanto, era el líquido que se imponía sólo sobre reyes y sacerdotes. El aceite perfumado también se imponía al cuerpo de los soldados, porque los hacía menos vulnerables a ser capturados por el enemigo. Por esta razón, la Iglesia ha conservado el óleo como signo de la Confirmación: porque con su unción en el sacramento, el cristiano participa de modo especial en la vida de Cristo: sacerdote, profeta y rey. Como sacerdote — distinto del sacerdocio ministerial que se recibe con el orden sacerdotal — el cristiano está llamado a consagrar el mundo; como profeta, a anunciar el Evangelio a todos y en todos los ámbitos de su vida; como rey, a proteger y defender la Iglesia. Es importante saber que, como sacramento, la Confirmación no meramente “simboliza” estas cosas. Ellas realmente suceden. El cristiano confirmado verdaderamente se convierte en sacerdote, profeta y rey. El Compendio del Catecismo de la Iglesia nos explica así el efecto de la Confirmación: “es la especial efusión del Espíritu Santo, tal como sucedió en Pentecostés. Esta efusión imprime en el alma un carácter indeleble y otorga un crecimiento de la gracia bautismal; arraiga más profundamente el ser hijos de Dios; une más fuertemente con Cristo y con su Iglesia; fortalece en el alma los dones del Espíritu Santo; concede una fuerza especial para dar testimonio de la fe cristiana”. (Compendio 268) La Confirmación, por tanto, convierte al cristiano en un miembro pleno de la Iglesia. A partir de este sacramento, el fiel ya no puede hablar de “la Iglesia” como algo ajeno o distinto a él o ella. Quien ha recibido la Confirmación es miembro pleno de la Iglesia. Y en consecuencia, ya no puede preguntar “¿Por qué la Iglesia…?”, sino que pregunta “Por qué yo…?” Los dolores, los sufrimientos, las faltas y los aciertos de la comunidad eclesial son ahora suyos. Impartir el sacramento de la Confirmación es uno de los ministerios que me corresponden directamente como Obispo; y aunque es una facultad que puedo delegar, es el obispo, como sucesor directo de los Apóstoles, el ministro ordinario de la Confirmación. ¿Por qué? Porque de esta forma se expresa claramente la relación que existe entre quienes reciben o han recibido la Confirmación y la sucesión de los apóstoles. Aunque la Confirmación puede recibirse en cualquier momento de la vida, con la sola condición de estar bautizados y tener uso de razón, este sacramento suele impartirse a adolescentes y jóvenes. Por ello, la Confirmación es una ocasión para preguntarse con más intensidad y claridad sobre los planes que Dios tiene para nuestra propia vida, y por ello, para considerar si Dios está llamando a un servicio a la Iglesia de manera plena, a través del sacerdocio o de la vida consagrada. Al meditar sobre este hermoso sacramento de la madurez cristiana, recemos por todos aquellos que en nuestra diócesis de ZÁRATE-CAMPANA se preparan para recibirlo; y pidamos también al Señor para que, quienes ya estamos confirmados, nos renovemos en las responsabilidades que provienen del sacramento del Espíritu Santo que confirmó nuestro bautismo y nos hizo fermento, sal y luz.

Nuestro Plan Pastoral diocesano se refiere a dicho fermento, en el n. IV, FERMENTO EUCARÍSTICO EN EL MUNDO Y PROMOCIÓN DEL LAICADO:

1. Laicado y fieles laicos

La Iniciación cristiana ha configurado al cristiano con su Señor, dotándolo de una vocación específica en la Iglesia y en el mundo. Los fieles laicos, al haber sido configurados a Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey, pueden hacer de toda su vida un sacrificio agradable a Dios. La incorporación a Cristo por el Bautismo, desarrollada por el sacramento de la Confirmación, encuentra en la Eucaristía su culminación y su sustento. Por ello, los laicos o seglares son llamados por Dios para contribuir, desde dentro a modo de fermento, a la santificación del mundo mediante el ejercicio de sus propias tareas, guiados por el espíritu evangélico y así manifiestan a Cristo ante los demás, principalmente con el testimonio de su vida y con el fulgor de su fe, esperanza y caridad.

Es propósito de este Plan Pastoral el cuidar y revitalizar de manera especial la formación y espiritualidad de los laicos, cuya colaboración en la misión evangelizadora de la Iglesia es fundamental, en particular de forma asociada.

Ocupando el lugar que les corresponde por su bautismo, sin ser dejados de lado (antes al contrario) y al mismo tiempo sin clericalizaciones (las cuales, en realidad, desnaturalizan el laicado), es en esta perspectiva como se concreta la misión del laico dentro de la cosmovisión cristiana del hombre y del mundo, en una recta concepción de un humanismo cristiano, teocéntrico y plenificante, como dice Navega Mar Adentro: "Aparece en toda su riqueza el humanismo cristiano que permite generar la "civilización del amor", fundada sobre valores universales de paz, verdad, solidaridad, justicia y libertad, que encuentran en Cristo su plena realización. Una conversión es incompleta si falta la conciencia de las exigencias de la vida cristiana y no se pone el esfuerzo de llevarlas a cabo. Esto implica una formación permanente de los cristianos, en virtud de su propia vocación, para que puedan adherir a este estilo de vida y emprender intensamente sus compromisos en el mundo, desarrollando las actitudes propias de ciudadanos responsables"(36).

18.5.11

El Obispo de Zárate-Campana entrega la medalla "pro Ecclesia et Pontifice" al R.P. Rafael Carli CM

Ésta noticia puede leerse también en:
http://padrenuestro.net/
http://www.milagrosaescobar.com.ar/
http://www.aica.org/
Colación Medalla Pro Ecclesia et Pontifice a P. Carli.
Con ocasión del término de su servicio como administrador parroquial de San Antonio de Padua, de Ingeniero Maschwitz (partido de Escobar), donde estuvo 7 años, el R.P. Rafael Carli, de la Congregación de la Misión, de los "Padres Lazaristas, o Vicentinos" recibió esta distinción honorífica de manos de Mons. Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana, quien además presidió la eucaristía celebrada en el templo parroquial previamente a la ceremonia de colación. Concelebraron y estuvieron presentes en la ceremonia el R.P. Juan Carlos Gatti, CM (Visitador provincial de dicho instituto religioso), Mons. Edgardo Galuppo (vicario general), el Pbro. Agustín Arévalo y diversos sacerdotes vicentinos. El R. P. Carli ya había sido nombrado hace algunos meses como superior responsable de la casa religiosa de la congregación en Belén de Escobar. El Obispo destacó en la homilía las cualidades pastorales del Padre Carli, e hizo referencia expresa a la gracia que tuvo de haber sido el cura párroco y rector de la Basílica de Nuestra Señora de Luján cuando la visita de S.S. el Beato Papa Juan Pablo II, la primera que realizó a la Argentina, en 1982. El Padre Carli, concluido su servicio en Luján, pasó a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en Buenos Aires, y luego a la diócesis de Zárate-Campana, donde se desempeñó en parroquias de las ciudades de Belén de Escobar, Baradero e Ingeniero Maschwitz.
En cuanto a la concecoración pontificia, una de las más significativas del Vaticano, le ha sido concedida por su labor misionera, pastoral y su espíritu sacerdotal y fidelidad a la Iglesia.

La Cruz Pro Ecclesia et Pontifice fue instituida por León XIII en julio de 1888, en la celebración de sus cincuenta años de ordenación sacerdotal. Premia la fidelidad a la Iglesia y el servicio a la comunidad eclesial. En época de León XIII, consistía en una cruz octogonal con la flor de lis y con la imagen de dicho Papa, rodeada por la frase «Leo XIII p.m. anno X» (año diez de su pontificado). En el reverso figuraban los emblemas papales y el lema «pro Deo et pontifice». El Papa Pablo VI la reformó, y la transformó en la medalla que hoy conocemos, con la efigie de los Apóstoles Pedro y Pablo, y la cinta con los colores pontificios.

29.4.11

CELEBRACIONES Y ACTOS EN LA DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA

ADHESIÓN GOZOSA DE NUESTRA DIÓCESIS A LA BEATIFICACIÓN DE S.S. JUAN PABLO II E INVITACIÓN A MISA DE ACCIÓN DE GRACIAS QUE CELEBRARÁ EL OBISPO EN “JESÚS MISERICORDIOSO” DE GARÍN Y A LOS DISTINTOS ACTOS Y CELEBRACIONES DIOCESANOS





Durante el ángelus del 17 de enero el Papa recordó la próxima beatificación de Juan Pablo II que tendrá lugar el próximo 1 de mayo. “El próximo 1 de mayo tendré la alegría de proclamar beato a mi predecesor, el Venerable Juan Pablo II. La fecha elegida será el segundo domingo de Pascua, que él mismo llamó “de la Divina Misericordia”, y en la que terminó su vida terrena”, dijo el Papa[1], como puede verse y escucharse en:
Youtube
Benedicto XVI: "La beatificación de Juan Pablo II es una alegría para quienes le conocimos"

CELEBRACIONES LITÚRGICAS Y ACTOS ORGANIZADOS EN LA DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA CON MOTIVO DE LA BEATIFICACIÓN DE S.S. JUAN PABLO II

1. En todas las parroquias se celebrarán el día 1ro. de mayo misas en acción de gracias por la beatificación de S.S. Juan Pablo II y se dará a conocer el mensaje pastoral de Mons. Oscar Sarlinga, Obispo diocesano, a tal efecto. En la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, de Zárate, se realizarán distintos actos y celebraciones. La parroquia de la Sagrada Familia, de Los Cardales, tendrá una serie de actos que se explicitan en : http://sagradafamiliacardales.blogspot.com/.


2. ACCIÓN DE GRACIAS A LA DIVINA MISERICORDIA: el mismo día 1ro. de mayo, a las 18: en la parroquia de "Jesús Misericordioso" de Garín (populosa localidad del partido de Escobar) se invita a la feligresía diocesana a la procesión y misa subsiguiente presidida por el Sr. Obispo, en la festividad de la Divina Misericordia. En la procesión se portará una gigantografía con el retrato del beato Juan Pablo II, que será dejada en el templo después de la misa. En la misma ceremonia, Mons. Oscar Sarlinga bendecirá una estatua del beato Juan Pablo II la cual está destinada al futuro templo dedicado al mismo.


3. En la parroquia de Nuestra Señora del Pilar (Pilar-centro) se inaugurará el 1ro. de mayo un amplio salón pastoral que llevará el nombre del beato Juan Pablo II. Al mismo tiempo, en la parroquia de Nuestra Señora de la Paz y San Francisco de Asís (ciudad de Pilar) se entronizará en el templo parroquial de San Francisco de Asís un cuadro insigne con una lámina de Plata con el rostro cincelado del Papa Juan Pablo II, recibido como don a Mons. Oscar Sarlinga de parte del entonces arzobispo de Cracovia, Cardenal Macharski, y que el Obispo donó a la nueva parroquia erigida en Pilar para que quede, junto a la reliquia insigne de San Francisco de Asís (que se halla expuesta) para la veneración de los fieles.


Con ocasión de la beatificación de S.S. Juan Pablo II, queremos reafirmar nuestra alegría por la elevación a los altares de quien nos enseñó con tanta claridad y fortaleza el valor de la dignidad humana por la imagen de Dios en el hombre: “El fundamento de la dignidad humana, que cada hombre puede captar reflexionando sobre su naturaleza de ser dotado de libertad, esto es, de inteligencia, voluntad y energía afectiva, encuentra en la redención de Cristo su plena inteligibilidad. En la Carta Encíclica Redemptor hominis he escrito que: "...ese profundo estupor respecto al valor y a la dignidad del hombre se llama Evangelio, es decir, Buena Nueva. Se llama cristianismo”[2].


Y asimismo le agradecemos por todo cuánto enseñó e hizo por la evangelización, la vocación más profunda de la Iglesia. Juan Pablo II nos enseñó la Misión de Evangelizar, no sólo ad extra sino al interior de la Iglesia. Pues la Iglesia siempre ha concebido su misión como apostólica y misionera, es decir, como evangelizadora. Sin embargo, fue el Concilio Vaticano II el que permitió comprender aún mejor esta dimensión. Todo el espíritu verdadero del Concilio se encuentra resumido en la constitución dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium, que dice: "Cristo es la luz de los pueblos. Por ello este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu Santo, desea ardientemente iluminar a todos los hombres, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16,15) con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia"[3].
Edificando sobre el trabajo del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI dedicó los largos y con frecuencia difíciles años de su pontificado a la tarea de evangelización. En el año 1974, queriendo comprometer a la Iglesia entera de una forma más decisiva en el empeño de extender el Evangelio, el Papa Pablo convocó la Tercera Asamblea General del Sínodo de los Obispos para reflexionar sobre la evangelización en el mundo moderno. El fruto de este encuentro fue su exhortación apostólica Evangelli nuntiandi, en la que reafirmó que "evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar"[4]. Previniendo a aquellos que dentro de la Iglesia podrían reducir esta misión a una vaga opción humanístico-sociopolítica, de liberación y desarrollo meramente horizontales, el Pontífice destacó con claridad que "no hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios"[5].
El Papa Juan Pablo II, pronto beato, ha continuado esta proclamación evangélica, llevándola adelante con energía. Él ha resumido su propio pontificado señalando que el Señor y Maestro de la historia y de nuestros destinos, ha querido que su pontificado sea el de un Papa peregrino de la evangelización, que anda a través de los caminos del mundo llevando a todas las gentes el mensaje de salvación. Desde 1983 el Papa Juan Pablo II vino llamando repetidamente a la Iglesia a una nueva evangelización. Ésta "no consiste, dijo, en un "nuevo evangelio""[6] ya que el mensaje tiene que ser siempre el Evangelio manifestado en Jesucristo. De otra manera, como lo hizo notar el mismo Pontífice, "no sería "evangelio", sino mera invención humana, y no habría en él salvación"[7]
A su vez, en su encíclica sobre la validez permanente del mandato misionero de la Iglesia, Redemptoris missio, el Santo Padre declaraba: "Preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelización y a la misión ad gentes. Ningún creyente en Cristo, ninguna institución de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos"[8]. Y dejó claramente señalado en su carta apostólica Tertio millennio adveniente, que esta nueva evangelización estaba fuertemente relacionada con la preparación de la Iglesia para celebrar el Ano Jubilar en el 2000. La mayor parte de este "prolongado adviento" de preparación "pretende suscitar –dijo- una particular sensibilidad a todo lo que el Espíritu dice a la Iglesia y a las Iglesias (cf. Ap 2,7ss)"[9] y esto porque es el Espíritu Santo "también para nuestra época el agente principal de la nueva evangelización" que "construye el Reino de Dios en el curso de la historia y prepara su plena manifestación en Jesucristo, animando a los hombres en su corazón y haciendo germinar dentro de la vivencia humana las semillas de la salvación definitiva que se dará al final de los tiempos"[10], nos enseñaba.
Damos gracias al Santo Padre Benedicto XVI por la beatificación de su ilustre predecesor, y pedimos su intercesión sobre nosotros, nuestras familias, nuestra diócesis y sobre la Iglesia entera.

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[1] Benedicto XVI, Ángelus del 17 de enero de 2011, Ciudad del Vaticano.
[2] Juan Pablo II, Audiencia general, Ciudad del Vaticano, miércoles 25 de enero de 1984.
[3] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 1
[4] Pablo VI, Exh. Apost. Evangelii nuntiandi, 14.
[5] Ibid. N. 22
[6] Juan Pablo II, Discurso inaugural, Conferencia de Santo Domingo, 12/10/1992, 6.
[7] Ibid.
[8] Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio, 3
[9] Juan Pablo II, Carta Apost. Tertio millennio adveniente, 23
[10] Ibid. 45.

22.4.11

MISA CRISMAL EN LA IGLESIA CATEDRAL DE "SANTA FLORENTINA" (CAMPANA) Y JUEVES SANTO EN LA IGLESIA CO-COCATEDRAL DE BELÉN DE ESCOBAR

DIÓCESIS DE ZÁRATE-CAMPANA (ARGENTINA)

MISA CRISMAL EN LA IGLESIA CATEDRAL DE “SANTA FLORENTINA” (CAMPANA)





Con una iglesia catedral colmada de fieles hasta el vasto atrio, y pese al lluvioso tiempo, 80 sacerdotes de la diócesis, 7 diáconos permanentes, todos los seminaristas del Seminario “San Pedro y San Pablo”, numerosos religiosos, religiosas, y, como se ha dicho, una nutrida representación laical proveniente de las distintas parroquias, se dio cita el miércoles santo, vísperas de la Cena del Señor, a las 19.00, para celebrar la Misa Crismal, presidida por el obispo, Monseñor Oscar Sarlinga, celebración en la cual los presbíteros renovaron sus “promesas sacerdotales” y el Obispo consagró los santos óleos. Luego de hacer referencia al veloz paso del tiempo en la “historia vivida” (“parece ayer cuando celebramos la Navidad, parece ayer también cuando iniciamos el año 2011 con esperanza, y hoy estamos en plena Semana Santa, en esta Misa Crismal, podríamos decir como los latinos “tempus fugit”, quisiéramos aferrarlo a veces, pero es así como fluye, con el gobierno de la Providencia divina, y nuestra aceptación a la voluntad del Señor, nuestra contribución a co-crear “historia vivida” en conformidad con su disposición amorosa, aprovechemos el tiempo, el paso de Yahweh, el de Cristo”-dijo-) Monseñor Oscar se refirió al significado de la “unción” de todo el pueblo de Dios, con el Sacerdocio real que ha recibido, y cómo Dios elige a algunos hombres para conferirles el Sacerdocio ministerial (distinto no sólo en grado sino esencialmente, y citó para ello la const. Lumen gentium, 10), al mismo tiempo que profundizó en el sentido y raíz bíblica del óleo o aceite, estableciendo a partir de su origen (eláion) “una relación con la misericordia, bálsamo que cura nuestras heridas” Respecto de la unción del Sacerdocio real dijo que hace que cada uno de los bautizados, “según su vocación y elección” obre en realidad, haga presente, en cierto sentido, la persona y obra de Jesucristo, y citó para ello la carta de san Pablo a los Colosenses (1,15-20). Dijo de los sacerdotes que por su especial vocación y elección el Señor los ha hecho a imagen de Cristo como lo dice el Apóstol y Evangelista Juan (Jn 101-5), “Pastor y Puerta de la Grey”, así como también destacó la “sacramentalidad” del episcopado, más que grado supremo de un “escalafón” a manera de una categorización promocional. A continuación se refirió al concepto paulino de “la nueva vida en Cristo” que ha de ser una realidad tanto para el laicado, laicos de consagración especial, religiosos, religiosas, y sacerdotes, de modo tal que busquemos “las cosas de arriba” y, cual “elegidos de Dios” (siempre empleando el lenguaje de la carta a los Colosenses) “tengamos sentimientos de compasión, humildad, mansedumbre, sobrellevándonos o soportándonos los unos a los otros, y revistiéndonos de la caridad, con una vivencia plena de las virtudes y los dones del Espíritu Santo, más que con la visión desdibujada o incluso caricatural que en nuestros ambientes se presentan a veces las virtudes”. Para esto tenemos que ser “eukharístikoi”, eucarísticos en sentido amplio y eucarísticos como enraizados en la Eucaristía, fuente y culmen; y ser agradecidos, pues es la virtud de la piedad y el don del Espíritu Santo el que nos hace ser agradecidos a Dios, en primer lugar, y a todos los que nos han hecho el bien –acotó-. Exhortó a las comunidades presentes a agradecer todo lo bueno que recibieron de sus sacerdotes, y a éstos a agradecer al Señor por el don de la vocación, así como a promover las vocaciones sacerdotales y religiosas.

La celebración de la Cena del Señor es presidida por Mons. Oscar Sarlinga en la iglesia concatedral de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar, este jueves a las 20.00 horas.