26.8.09

ECOS DEL Xmo. ENCUENTRO DIOCESANO DE CATEQUESIS EN GARÍN Y DEL RENOVADO EMPEÑO CATEQUÍSTICO EN EL CONTEXTO DE LA MISIÓN CONTINENTAL


“SER DISCÍPULO ES UN DON DESTINADO A CRECER”

ECOS DEL Xmo. ENCUENTRO DIOCESANO DE CATEQUESIS
(Garín, sábado 22 de mayo de 2009)

Información de la delegación de catequesis

Bajo el lema "Ser discípulo es un don destinado a crecer" cerca del millar de catequistas participaron del Xmo. Encuentro diocesano.

En un clima festivo, el encuentro se inició con un momento de adoración al Santísimo sacramento y la exposición de Mons. Oscar Sarlinga acerca de "La catequesis en el Plan Pastoral diocesano", poniendo el acento en los aspectos comunional y misionero. Los trabajos en grupo permitieron intercambiar experiencias de las distintas comunidades y generar preguntas a partir de los contenidos vertidos en la exposición del Obispo. Se vivió un momento de fuerte experiencia de comunión cuando el Pastor de la diócesis fue respondiendo a cada uno de los interrogantes planteados por los grupos de reflexión. La comunidad "Cenacolo", jóvenes en recuperación llegados por situaciones de drogadependencia, realizó en forma brillante una representación en la que mostraron las situaciones de muerte y aislamiento que genera la droga y el camino de liberación y Vida que supone la opción por Jesucristo. La mañana concluyó con los festejos por los 10 años de la Junta diocesana de catequesis y la presentación de un video que recogió la historia de estos años.

Por la tarde se realizaron los siguientes talleres simultáneos:

- Educación para el amor, en búsqueda del verdadero sentido. Taller y reflexión de conceptos clave. A cargo de la Prof. Celia Montani y la Lic. Patricia Louzán.

- La música, el canto y el cuerpo en frecuecia misionera. "Canción y misiòn, recursos para una animación musical en la catequesis de niños". A cargo de Hugo Castro y Juan Carlos Quiroga, del grupo "Movicanto".

- Inclusión-Exclusión. Reflexión sobre algunos textos del Evangelio. Á cargo del Pbro.Pablo Molero, integrante de la Comisión Arquidiocesana de Buenos Aires para las personas con discapacidad. El taller estuvo destinado a los agentes de pastoral y catequistas que trabajan en la catequesis especial.

- El acompañamiento de los adolescentes, una dimesión pastoral. A cargo Hugo Desimone y destinado a los docentes y agentes de pastoral que suelen trabajar con adolescentes.

- Comunicación y adicciones. Grupo de reflexión que estuvo destinado a todo aquel interesado en la prevención de adicciones. A cargo del Lic. Juan Pablo Berra.

- ¿Cómo dar catequesis a los niños de hoy? Grupo de reflexión a cargo del Lic. Luis Benavidez. Presentación de la Catequesis y de los nuevos paradigmas de iniciación cristiana.

El Pbro. José Luis Quijano, Rector del Instituto Superior de Catequesis Argentino (ISCA), se hizo presente para comentar los pasos dados a lo largo de todo un año a través del Curso de Agentes Multiplicadores (CAM): 70 catequistas de la diócesis están aprovechando este espacio de formación y uno de los alumnos del CAM compartió la experiencia vivida en este curso.

El X Encuentro diocesano de catequistas concluyó con la Eucaristía presidida por Mons. Oscar Sarlinga y una muy buena presencia de sacerdotes de la diócesis. Con motivo del año sacerdotal, un presbítero y un laico dieron su testimonio de lo que significó la catequesis en el camino de crecimiento en la fe de cada uno de ellos en su camino de crecimiento como disípulo de Cristo en la Iglesia.

21.8.09

INVITACIÓN AL Xmo. ENCUENTRO DIOCESANO DE CATEQUESIS EN GARÍN, EL PRÓXIMO SÁBADO 22 DE AGOSTO, Y RENOVADO EMPEÑO EN LA MISIÓN CONTINENTAL, ANTE EL TRÍ


"SER DISCÍPULO ES UN DON DESTINADO A CRECER"

MENSAJE DE MONS. OSCAR D. SARLINGA A LOS CATEQUISTAS DE LA DIÓCESIS

17 de agosto de 2009

Queridos catequistas de la diócesis,
Querido y valorado Padre Fernando Crevatín, Delegado de Catequesis y Evangelización de la Cultura,
Queridos miembros de la Junta catequística diocesana

Tiempo atrás, más exactamente el 21 de mayo, el Padre Fernando me sugería que las intervenciones del Obispo en los más de tres años que el Señor me dio en pastorear esta diócesis fueron más bien breves en los encuentros de Catequesis. Y, lo pensé, tenía razón. Mi intención había sido siempre el priorizar la convocación comunitaria, la organización pastoral del evento, el expresarse de los propios catequistas y la formación que pudieran brindarles excelentes participantes e invitados expertos en el tema.

De hecho, me siento de verdad contento y feliz con este acontecimiento que nos congrega cada año, excelente en cuanto a la convocación, tratamiento de los temas, trabajo de conjunto, ambiente de fraternidad y culminación con la eucaristía. Recibiendo esta sugerencia a la que hice alusión, que apuntaba a una de las principales tareas del Obispo, el Padre Fernando me proponía: "¿No le gustaría este año ser el orador principal de nuestro encuentro diocesano?. Qué mejor que sea el primer catequista y maestro de la doctrina en la diócesis quien les hable a nuestros catequistas".

Por eso, aceptando con gusto esta propuesta desde la fe, vamos a hacer una breve referencia a la catequesis en el proyecto pastoral diocesano y el trabajo de comunión orgánica con las otras pastorales (con aplicación concreta en las parroquias y colegios), y principalmente a la Catequesis e iniciación cristiana a la luz del Documento de Aparecida, el cual, de los últimos tiempos, es el Documento por excelencia de la Misión; esto es, la catequesis asumida como misión, juntos en nuestro caminar, para que nuestro pueblo, en Cristo, tenga vida.

Es la razón por la que les propongo también nuestro recuerdo y renovado empeño en asumir renovadamente la misión continental, ante el «Tríptico de Aparecida» como catequistas del Pueblo de Dios.

Sabemos que la Gran Misión Continental, para la cual la Conferencia Episcopal Argentina ha dejado a las distintas diócesis el «acto inicial» ha tenido su lanzamiento en la diócesis de Zárate-Campana el día 9 de mayo, con oportunidad del término de la misión en Escobar, la celebración de las Fiestas Patronales diocesanas (por el 8 de mayo, día de la Virgen de Luján) y la consagración de la diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar. Queremos ahora también profundizar sobre la misionariedad en la «catequesis» como aspecto principal, tanto desde la «dimensión misionera de toda la pastoral» como de los «gestos concretos de misión». Así queremos ver la iniciación cristiana, a la luz del Espíritu que nos impulsa a anunciar a Jesucristo, el Amor de los Amores, como Iglesia, que es su Cuerpo.

Gracias por toda su dedicación, su apostolado, incluso con sacrificio. Como Pastor de ustedes, invito a todas y a todos los catequistas de la diócesis a este encuentro del día sábado 22, en el Colegio de las Hnas. de Cristo Rey, en la ciudad de Garín, para que sea un momento de alegría y paz en la fe, y de renovado espíritu de fraternidad, en apertura amorosa a lo que el Espíritu Santo nos quiera recordar, de todo lo que Jesús dijo e hizo, para nuestra misión.

Rezo por ustedes, por todos y todas y por cada uno, para que reciban bendición y paz, y el "ciento por uno" de todo lo que dan, pues Dios ama al que da con alegría.

Con afecto pastoral los saluda,

+Oscar, Obispo.


Xmo. Garín (Buenos Aires, partido de Escobar, diócesis de Zárate-Campana)


X Encuentro Diocesano de Catequistas
El sábado 22 de agosto de 8.45 a 17, tendrá lugar en el Colegio Cristo Rey (Cabildo 2099, Garín), el X Encuentro Diocesano de Catequistas de Zárate-Campana, organizado por la Delegación diocesana de Catequesis y Evangelización de la Cultura, a cargo del Pbro. Fernando Crevatín. Está programado por la mañana un momento de adoración al Santísimo, una disertación del obispo diocesano, monseñor Oscar Sarlinga y trabajos en grupo, a partir de la disertación. Al mediodía la Comunidad Cenáculo (de recuperación de adictos a las drogas) realizará una presentación teatralizada acerca del tema de las adicciones; a continuación se realizarán talleres simultáneos. A las 16 se celebrará la misa, presidida por el obispo, con lo que se dará por concluído el encuentro. Durante la jornada se celebrará también el 10º aniversario de la Junta Diocesana de Catequesis, mientras que el presbítero José Luis Quijano, director del Instituto Superior de Catequesis Argentino (ISCA) se referirá al caminar de esta entidad en la diócesis de Zárate-Campana.+
La misión en la diócesis y el año sacerdotal

Nuestro Obispo inauguró el «Año sacerdotal» convocado por Su Santidad Benedicto XVI, el día 19 de junio, en la iglesia catedral de Santa Florentina, en consonancia con la solemne apertura que el Santo Padre hiciera en Roma, el mismo día, con oportunidad de la celebración de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

En este contexto, y para dar al Año Sacerdotal en la diócesis una especial dimensión misionera, dentro de la "semana sacerdotal", cuyos momentos más significativo ha sido el día 4, con la eucaristía presidida por Mons. Oscar Sarlinga y concelebrada por los sacedotes de la iglesia catedral y algunos del Obispado, tuvo lugar también el primer encuentro del recientemente creado «consejo pastoral» de la parroquia de Santa Florentina (iglesia catedral) en la cual el Sr. Obispo expuso los lineamientos fundamentales del «Plan Pastoral diocesano», en particular en lo concerniente a los ejes fundamentales de la «comunión» y «misionariedad».

La Iglesia particular de Zárate-Campana asumió en el año 2006 el «estado de misión» y desde entonces se han realizado dos grandes misiones diocesanas (en especial con participación de jóvenes), la de Santiago del Baradero y la de Belén de Escobar. También hubo gestos especiales de misión y misiones populares en la ciudad de Campana (centro y barrios, a cargo del grupo juvenil de la iglesia catedral, con los Padres Hugo Lovatto, Mauricio Aracena y Lucas Martínez; así como en Ariel del Plata, cuya misión estuvo a cargo del grupo misionero de la parroquia de Maquinista Savio) y en barrios del partido de Escobar (Garín, La Chechela y otros pertenecientes a la parroquia de San Juan de la Cruz), Pilar (Presidente Derqui y nueva parroquia de Ntra. Sra. de Luján y San José Obrero, en Zelaya, así como Ntra. Sra. de las Gracias y también parroquia de San Luis Gonzaga-Fátima), Zárate (parroquia de Ntra. Sra. del Carmen y Ntra. Sra. de Luján), Los Cardales (parroquia entre los partidos de Campana y Exaltación de la Cruz). Otros grupos misioneros han realizado gestos concretos de misión en San Antonio de Areco, y también en otros lugares de la República.

El Obispo, acompañado de Mons. Edgardo Galuppo (vicario general), Mons. Marcelo Monteagudo (Delegado de las Misiones y Director de las Obras misionales pontificias en la diócesis), y los padres Hugo Lovatto (cura párroco de la iglesia catedral y Delegado de la Pastoral Juvenil), Mauricio Aracena (vicario parroquial y delegado de Liturgia) y Lucas Martínez (vicario parroquial) hicieron hincapié en la misionariedad del Año Sacerdotal (que el mismo Santo Padre realizara, haciendo la relación con el Año Paulino Jubilar), exponiendo ante los fieles presentes (numerosos de ellos pertenecientes al consejo pastoral de Santa Florentina) el TRÍPTICO DE APARECIDA, que el Obispo encargó a Mons. Olmedo, Prelado de Humahuaca, el cual lo hizo pintar por un grupo de artistas pintores de esa Prelatura (a la cual va todos los años a misionar, por lo demás, el grupo misionero del Colegio de Santa María, de las Hnas. Claretianas, que están en Belén de Escobar).

Ya el pasado año, tuvo lugar un Encuentro de 700 catequistas de la diócesis de Zárate-Campana, con el lema: “Discípulos y Misioneros, para anunciar la Buena Noticia”
Con el lema “Discípulos y misioneros para anunciar la Buena Noticia”, 700 catequistas provenientes de las 25 parroquias de la diócesis de Zárate-Campana se reunieron en el Instituto Madre del Divino Pastor, de Pilar, el sábado 23 de agosto en el IX Encuentro Diocesano de Catequistas.

Acompañaron en ese momento a los catequistas, tres diáconos permanentes, numerosas religiosas, los seminaristas diocesanos, 30 sacerdotes y el obispo diocesano, monseñor Oscar Sarlinga, quien estuvo presente por la mañana y luego presidió la misa de clausura a la tarde. El encuentro se desarrolló con un variado programa en el que hubo disertaciones y paneles temáticos, a cargo de monseñor Santiago Herrera, provicario general de la diócesis,quien habló sobre la relación entre la catequesis y la misión. El presbítero José Luis Quijano, rector del Instituto Superior de Catequesis (ISCA), trazó líneas importantes para la catequesis inserta en el proyecto pastoral, se refirió a temas de metodología y comunicación, tan fundamentales para realizar un trabajo de conjunto, y oficializo el aporte del ISCA a la diócesis, en especial en la formación a los catequistas. Resultaron de gran interés los talleres, tales como “Perfil del catequista a la luz de Aparecida”, por el hermano marista Eugenio Magdaleno, y “La Misión en la Catequesis de Confirmación”, de monseñor Marcelo Monteagudo, delegado diocesano para las misiones. Por su parte el Equipo de la Junta Nacional de Catequesis se refirió a "Catequesis Especial", el licenciado Luis Benavídez coordinó el taller “Iniciación Cristiana. Nuevos paradigmas”, y la profesora Celia Montani en el taller “Educar para el amor”.

En su homilía del pasado año, monseñor Sarlinga felicitó a los catequistas por su entrega generosa y fiel, así como por la fe que ponen en obra en la diócesis. Se refirió también a la importancia del “condiscipulado evangelizador” y a la “conversión a la misión” a la que se nos llamó desde el III Congreso Americano Misionero, con el lema “América con Cristo: escucha, aprende y anuncia".

13.8.09

FE Y DEVOCIÓN AL SANTO DEL PAN Y EL TRABAJO EN LA PROCESIÓN CON SAN CAYETANO

Como todos los años el 7 de agosto Día de San Cayetano, el barrio que lleva su nombre es escenario del fervor y devoción de los vecinos de todos los sectores de Campana que concurren a participar de la procesión en la que manifiestan el agradecimiento o piden por el trabajo y el pan en la mesa.

Las calles del humilde barrio fueron testigos una vez más del paso de la imágen del querido santo con carteles, flores, cánticos de alabanza, la Bandera que lo acompaña, y entre los vecinos, el Obispo de la Diócesis Zárate campana monseñor oscar sarlinga, caminó junto a los fieles y al Padre Bernardo, párroco de la Capilla San Cayetano acompañando ese grupo humano hasta llegar al Templo.

Una vez en la explanada de acceso, niños de la comunidad barrial ofrecieron danzas folklóricas en las Fiestas Patronales.

El padre Bernardo agradeció a todos: "escuchando a los que vieron crecer a San Cayetano es frecuente oír hablar de personas que acompañaron el camino, personas de distinta condición, que gratuitamente brindaron su tiempo, su dinero y su vida en distintos momentos por los que pasó el barrio. Pudo ser el catecismo, la merienda o el comedor. Pudo ser en las inundaciones o en la falta de trabajo. En casos de enfermedades o promoviendo un equipo de fúbol para los chicos. Hombres como angelito. Mujeres como Elena. Sacerdotes de la parroquia con Cáritas, el comedor y el salòn, momentos que quedaron grabados en la mente y corazón de los que lo vivieron. Religiosas, presencia cercana de distintos países. La escuela, la asistencia a enfermos, la biblioteca y el apoyo escolar, la animación de enprendimientos como la huerta, la cocina, la costura. desde la Parroquia o la Municipalidad. Pasando el tiempo nació la Sociedad de Fomento, la escuela, el jardín de Infantes, el CIC y el Centro de estimulación.

Todo esto se parece a amasar el pan, que es formar una comunidad con distintos elementos: (harina, agua, levadura, sal) mezclados, amasados con paciencia. Y luego confiado al calor del horno para que se cocine hasta lograr un color moreno del pan cocido.

Es como darle alma a un pueblo. Soñar juntos y trabajar unidos para una meta.

Ahora tenemos luz, agua, tenemos escuela que crece, un hermoso centro comunitario con médicos casi todos los días.

Nos queda una pregunta. Como grupo humano, como barrio ¿estamos mejor? Nos tratamos con respeto, estamos más contentos, nos sentimos "barrio"."

Concluídas sus palabras una vecina la Sra. Olga Escobar cortó el pan casero que se ditribuyó a los presentes en un momento conmovedor.

Posteriormente fue oficiada la Santa Misa por el Obispo Sarlinga concelebrada con los sacerdotes, donde Monseñor abogó por la solidaridad, el amor de hermanos, el preocuparse unos por otros.

Finalizada la Misa que fue seguida con fe y devoción por los fieles que colmaron la Capilla, y ya en el salón Parroquial el chocolate caliente compartido por todos fue la continuidad de las Fiestas patronales en el Día de San Cayetano.



Fuente: www.laautenticadefensa.com.ar

Fotos gentileza de www.laautenticadefensa.com.ar

6.8.09

ORDENACIÓN DIACONAL DE LOS ACÓLITOS FERNANDO FUSARI Y ALFREDO ANTONELLI


El día 1ro. de Agosto nuestros seminaristas Fernando Fusari y Alfredo Antonelli fueron ordenados diáconos, por imposición de manos y oración consecratoria de nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga, en la iglesia de San Antonio de Padua, de San Antonio de Areco (parroquia de donde son originarios y donde viven sus familias). Ha sido una gran alegría para nuestra comunidad diocesana y para la Iglesia. Concelebraron la Eucaristía con el Obispo 40 sacerdotes y participó uno de los diáconos que también se encuentra camino al sacerdocio ministerial.

Entre los concelebrantes se hallaban Mons. Edgardo Galuppo, vicario general, Mons. Santiago Herrera, pro-vicario general y Rector del Seminario “San Pedro y San Pablo” y muchos sacerdotes diocesanos. Los seminaristas del mencionado Seminario, con sede en Buenos Aires, asistieron a la ceremonia.

La parroquia, confiada por Mons. Sarlinga por contrato a los Padres Palotinos (Sociedad del Apostolado Católico) cuenta como cura párroco con el Rev. P. Santiago Whelan, S.A.C., el cual dirigió al final unas emotivas palabras. También se encontraba el P. Tomás O’Donnell (Delegado provincial y cura párroco de San Patricio, en Mercedes) y el P. Fernando Bello (hasta entonces vicario parroquial de San Antonio de Padua).

Las familias de los ordenados se encontraban presentes, ubicadas en los primeros bancos, a ambos lados de la iglesia. Asimismo, amigos, fieles laicos provenientes de las parroquias donde han realizado su pastoral de fin de semana (Nuestra Señora de las Gracias, de Pilar, la Natividad del Señor de Escobar, entre otras) y feligreses de la entera diócesis y de la parroquia de San Antonio. Numerosas religiosas de la ciudad y de otras ciudades de la diócesis también acudieron a la ceremonia.

Conforme a las lecturas de la misa, el Obispo fue desarrollando su homilía.


Antes de que fueras formado en el seno materno, te conocía
(Jer. 1, 4-9)
“Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos: Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí. Yo dije: «¡Ah, Señor Yahveh! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho». y me dijo Yahveh: No digas: «Soy un muchacho», pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás. No les tengas miedo, que contigo estoy yo para salvarte -oráculo de Yahveh-. Entonces alargó Yahveh su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahveh: Mira que he puesto mis palabras en tu boca”.

A continuación, y refiriéndose a la lectura de los libros de los Hechos, el Obispo dijo a las familias de Fernando y Alfredo que sus hijos habían sido elegidos por el mismo Señor Jesucristo, a través de la Iglesia y a través del ministerio del Sucesor de los Apóstoles, para ser, como los diáconos de los que habla la Palabra de Dios, ministros de la caridad en su Iglesia Santa.


Hechos 6:1-7
Elección de los siete
“ 1 En aquellos días, al aumentar el número de los discípulos, se quejaron los judíos de habla griega contra los de habla aramea de que sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos.2 Así que los doce reunieron a toda la comunidad de discípulos y les dijeron: «No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.3 Hermanos, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad.4 Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra.» 5 Esta propuesta agradó a toda la asamblea. Escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. Los presentaron a los apóstoles, quienes oraron y les impusieron las manos. 7 Y la palabra de Dios se difundía: el número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén, e incluso muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”.

El Evangelio proclamado fue el de Juan 15,9-17

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
9 Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
10 Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
11 Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
12 Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
13 Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
15 Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
16 No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé.
17 Esto os mando: que os améis unos a otros”.

Luego de explicar que se trata de parte del discurso de Jesús, pronunciado en el Cenáculo el último día de su vida terrena, Mons. Sarlinga dijo que en los capítulos anteriores, Jesús se autorrevela muchas veces como Hijo de Dios y que, a través de las palabras y los hechos, el mismo Jesús revela a sus discípulos su profunda unión con el Padre y su total dependencia de Él, en todo. En el pasaje de hoy, continuamos reflexionando sobre cómo esta relación de amor entre el Padre y el Hijo puede llegar a ser también nuestra. Sólo de nuestra apertura de fe depende si esta Palabra de vida nos da la fuerza suficiente para llegar a ser hijos e hijas de Dios (cf. Jn 1,12).

Mencionó también que la certeza de haber sido amados como somos despierta en nosotros muchas energías vitales. Y precisamente Jesús nos pide que permanezcamos en su amor, como Él está enraizado en el amor del Padre: «Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor» (v.10). Este "permanecer" en su amor debe ser visible en la vivencia de sus mandamientos (v.10), siguiendo el ejemplo de Jesús, Hijo predilecto, que siempre hacía lo que le agrada al Padre.

Dijo también el Obispo que la Palabra de Jesús, acogida con una actitud de fe, produce en los discípulos frutos de alegría. Ella es el fruto del auténtico "permanecer" en el amor de Jesús (v. 11). Esta alegría no es superficial e inestable, y no depende del propio estado del alma o de las circunstancias externas; está lejos del mero subjetivismo o de la emotividad. Esta alegría es plena porque es el don del Señor Resucitado y es el signo de la presencia del Espíritu que nos ha sido dado (cf. Gál 5,22). Esta alegría puede invadir toda la vida del discípulo de Jesús, incluso en las situaciones de objetivo sufrimiento, de soledad, de abandono o de dolor.

A modo de ejemplo, mencionó que los apóstoles sentían alegría incluso en situaciones difíciles y graves, como cuando habían sido considerados dignos de soportar ultrajes por el Nombre de Jesús (cf. Hch 5,41). También San Pablo apóstol se siente lleno de consolación y repleto de gozo, a pesar de tantas tribulaciones (cf. 2 Co 7,4). Por ello, agregó el Obispo, nuestra alegría debe crecer continuamente hasta alcanzar su plenitud, por esto, Jesús ha orado en el Cenáculo: "para que tengan en ellos la plenitud de mi alegría" (Jn 17,13).

A continuación les aconsejó a Fernando y a Alfredo, por entonces a punto de ser ordenados, que recordaran siempre, en todas partes, y en todos los momentos de su vida, esta certeza fundamental: el no haber elegido ellos a Jesús, sino que el mismo Jesucristo los había elegido a ellos, conforme al evangelio que acababan de escuchar: «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé» (v.16).


“Recuérdenlo siempre –les dijo- en todos los momentos de la vida; si hubiéramos sido nosotros los que lo elegimos a Jesucristo, entonces esa elección, si hubiera sido sólo de parte nuestra, entonces habría sido pasible de todos nuestros defectos, y podría dejar lugar a la duda, no habría sido segura… En cambio, es el Señor el que nos eligió a nosotros, y esta elección es indefectible… a través del Espíritu, que obra en la Iglesia, y que se manifiesta en el llamado del Apóstol, del Sucesor de los Apóstoles. Recuérdenlo especialmente en los momentos de sequedad espiritual, de dolor o de abandono, pruebas que en la vida de consagrados no nos van a faltar; recuérdenlo siempre, como una fuente de fecundidad espiritual, porque, como dice el Salmo 22: “Aunque cruce por oscuras quebradas, ningún mal temeré, tu vara y tu cayado me infunden confianza”

Luego citó el Obispo unas palabras del Papa Benedicto XVI (Los Sacerdotes deben difundir alegría y esperanza que surgen del Evangelio, destaca el Papa, en Regina Coeli, en el VATICANO, 27 Abr. 08 / 09:29 am), destacando que el Papa, tomando como ejemplo el pasaje de los Hechos de los Apóstoles, aquél precisamente en el que el diácono Felipe lleva el Evangelio a Samaria, oportunidad en la que se dice que "fue grande al alegría en esa ciudad". Mons. Sarlinga hizo notar que el Pontífice precisó que esta es la misión de los sacerdotes (y de todos los consagrados): "sembrar en el mundo la alegría del Evangelio".
"Donde Cristo es predicado con la fuerza del Espíritu Santo y es acogido con ánimo abierto, la sociedad, llena de tanto problemas, se convierte en la 'ciudad de la alegría', como se lee en el título de un célebre libro referido a la obra de la Madre Teresa de Calcuta", dijo, citando las palabras del Papa.

Al término de la misa, se tuvo un ágape fraterno, con participación de las familias, de numerosos sacerdotes y seminaristas, y de gran número de fieles laicos de la comunidad.

31.7.09

ORDENACIONES DIACONALES el 1ro. de AGOSTO y PRÓXIMA ORDENACIÓN PRESBITERAL el 15


Con gran alegría participamos a toda la comunidad diocesana de la ORDENACIÓN DIACONAL de nuestros seminaristas Fernando Fusari y Alfredo Antonelli (ambos oriundos de San Antonio de Areco) en la iglesia de San Antonio de Padua, de San Antonio de Areco, el día sábado 1ro. de agosto, a las 11.
Será nuestro Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga, quien los ordenará diáconos, por imposición de manos y oración consecratoria.
Ambos seminaristas se encuentran concluyendo sus estudios de teología en la Facultad de Teología de Buenos Aires, y residen y reciben su formación sacerdotal en el Seminario "San Pedro y San Pablo" de la diócesis, re-fundado a comienzos de 2009, en el Año Paulino Jubilar.
Sus formadores, Mons. Santiago Herrera, Rector, y el Pbro. Nicolás Guidi, Prefecto de la vida común, los Directores espirituales, junto con la comunidad de seminaristas, y todos nosotros, nos alegramos de estos "servidores del Señor" en camino hacia el sacerdocio ministerial.

Al mismo tiempo, recordamos a la comunidad diocesana que el día 15 de agosto, en la Solemnidad de la Asunción de la Ssma. Virgen al Cielo, será ordenado presbítero, por imposición de manos y oración consecratoria de nuestro Obispo, el actual diácono Agustín Villa, quien concluyó sus estudios teológicos en la Pont. Universidad de la Santa Croce, en Roma y actualmente se encuentra en su retiro espiritual sacerdotal en el Monasterio de la Visitación. La celebración tendrá lugar en la iglesia catedral de Santa Florentina (Campana), el mencionado día de la Asunción, a las 11. Se trata del décimo segundo sacerdote ordenado por el Obispo (y el 7mo. para el clero secular de la diócesis de Zárate-Campana).

13.7.09

CON ALEGRÍA RECIBIMOS LA ENCÍCLICA SOCIAL DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Con motivo de la nueva encíclica social de S.S. Benedicto XVI, Mons. Oscar Sarlinga nos invita a reflexionar sobre la misma a través de esta edición especial:




..........«CARITAS IN VERITATE»..........

El Santo Padre nos recuerda algo que como diócesis hemos reflexionado en distintos momentos, y que también hemos consignado con nuestro «Plan Pastoral»: “(…) hay también una urgente necesidad moral de una renovada solidaridad”(1).

Conforme a cómo podamos implementar su estudio en los Decanatos, la Delegación de Catequesis, la Delegación de Pastoral Social, el Grupo de Justicia y Paz, las Escuelas, Colegios, Universidades, y en las distintas asociaciones intermedias, es recomendable que pongamos todo nuestra imaginación y esfuerzo para que este mensaje, que marca un hito en la reflexión humana, social, antropológica y espiritual, llegue a la mayor cantidad posible de personas, y que se procure poner en práctica su enseñaza con todos los medios posibles, incluso los medios de comunicación, razón para lo cual comenzaremos con su presentación en las radios del Obispado y en distintos canales de TV que se encuentran en la jurisdicción de la diócesis y que han ofrecido un espacio para comentarla.



LA ENCÍCLICA

La encíclica Caritas in veritate fechada el día 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, está en continuidad con todo el cuerpo de la doctrina social anterior, especialmente del Papa Pablo VI y de Juan Pablo II. De ahí que recuerde los grandes principios del bien común, de la solidaridad, de la subsidiariedad y del desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres. Pero, a la vez, supone un avance al bordar cuestiones nuevas en la situación actual, en especial a la luz de un pensamiento que expresa en la conclusión: Benedicto XVI reclama la necesidad de Dios en la vida pública, porque “sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es”. “El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano”. Sobre la idea recogida en el título del documento, ‘Caritas in veritate’, el Santo Padre explica que “se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público. Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad”.



TRAZOS FUNDAMENTALES

De hecho y de derecho, sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un carácter más humano y humanizador(2). Benedicto XVI concluye recordando que la clave de un verdadero progreso está en el humanismo cristiano: “Por tanto, la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano, que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo”.

La encíclica social, tan esperada, tiene una extensión de 64 páginas en su versión española y está distribuida en seis capítulos: ‘El mensaje de la Populorum progressio’, ’El desarrollo humano en nuestro tiempo’, ’Fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil’, ’Desarrollo de los pueblos, derechos y deberes, ambiente’, ’La colaboración de la familia humana’, y ‘El desarrollo de los pueblos y la técnica’.

En ella, nuestro Papa analiza con claridad y rigor los nuevos problemas de nuestro mundo, especialmente la crisis económica y el tema de la globalización.

En el capítulo dedicado al desarrollo humano en nuestro tiempo, el Papa invoca una nueva del humanismo cristiano frente a algunas distorsiones: una actitud financiera en buena parte especulativa; el fenómeno de las migraciones frecuentemente provocado y no gestionado adecuadamente; la explotación sin reglas de los recursos de la tierra. Trata la cuestión compleja de la globalización o interdependencia planetaria, que no es sólo un tema económico, sino también cultural, en el que los hombres deben ser protagonistas y no víctimas. En la globalización debemos actuar con criterios de caridad y verdad para construir la civilización del amor, orientada por la relacionalidad, comunión y participación.

Con aguda lógica y ágil pluma son tratados temáticamente la relación entre fraternidad, Estado y sociedad civil. Los derechos y deberes humanos: gobiernos y organismos internacionales no pueden olvidar “la objetividad e indisponibilidad de los derechos”. La economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento. La importancia de la educación, la bioética y la paz de los pueblos. Frente al laicismo y al fundamentalismo, dos patologías de nuestro tiempo, el Papa defiende el valor de la religión y la contribución de los cristianos desde su fe al bien común.

La Encíclica, continuó, "profundiza la reflexión eclesial sobre cuestiones sociales de gran interés para la humanidad de nuestro siglo, teniendo en cuenta, de modo especial, lo que escribió Pablo VI en 1967 en la "Populorum progressio". la memoria del gran Pontífice Pablo VI, retomando sus enseñanzas sobre el desarrollo humano integral y siguiendo la ruta que han trazado, para actualizarlas en nuestros días. Este proceso de actualización comenzó con la Encíclica Sollicitudo rei socialis, con la que el Siervo de Dios Juan Pablo II quiso conmemorar la publicación de la Populorum progressio con ocasión de su vigésimo aniversario. Hasta entonces, una conmemoración similar fue dedicada sólo a la Rerum novarum. Pasados otros veinte años más, manifiesto mi convicción de que la Populorum progressio merece ser considerada como «la Rerum novarum de la época contemporánea», que ilumina el camino de la humanidad en vías de unificación.(3)



ANTE LA CRISIS GLOBAL

El Papa manifiesta su preocupación por “la complejidad y gravedad de la situación económica actual”, pero considera que “hemos de asumir con realismo, confianza y esperanza las nuevas responsabilidades que nos reclama la situación de un mundo que necesita una profunda renovación cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un futuro mejor”. El desarrollo, el bienestar social, y la solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la humanidad, necesitan de la verdad: “Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales”, explica el Papa.

Sobre la aportación de la Iglesia ante estos momentos difíciles, apunta que ésta “no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados”. No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación.Santo Padre explicó que el documento pone de relieve que "la caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de la persona y de la humanidad. (...) Solo con la caridad, iluminada por la razón y por la fe, es posible alcanzar objetivos de desarrollo dotados de valor humano". El amor en la verdad —caritas in veritate— es un gran desafío para la Iglesia en un mundo en progresiva y expansiva globalización. El riesgo de nuestro tiempo es que la interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no se corresponda con la interacción ética de la conciencia y el intelecto, de la que pueda resultar un desarrollo realmente humano.

Benedicto XVI subrayó que "Caritas in veritate" "no desea ofrecer soluciones técnicas a los grandes problemas sociales del mundo actual (...), pero recuerda los grandes principios indispensables para construir el desarrollo humano en los próximos años, entre los que destaca, en primer lugar, la atención a la vida del hombre, núcleo de todo progreso auténtico; el respeto del derecho a la libertad religiosa; (...) el rechazo de una visión prometeica del ser humano, que lo considere artífice absoluto del propio destino". La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo.(4)

"Son necesarios -continuó- hombres rectos tanto en la política como en la economía, que estén sinceramente atentos al bien común". Refiriéndose en concreto a "las emergencias mundiales", el Papa dijo que "es urgente llamar la atención de la opinión pública sobre el drama del hambre y de la seguridad alimenticia", que "hay que afrontar con decisión, eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres".

El Santo Padre señaló que "la economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; de recuperar la contribución importante del principio de gratuidad y de la "lógica del don" en la economía de mercado, donde la regla no puede ser solo el provecho. Pero esto es posible únicamente gracias al compromiso de todos, economistas y políticos, productores y consumidores y presupone una formación de las conciencias que refuerce los criterios morales en la elaboración de los proyectos políticos y económicos". "Es necesario -añadió- un estilo de vida distinto por parte de toda la humanidad, en el que los deberes de cada uno con respecto al ambiente se entrelacen con los de la persona considerada en sí misma y en relación con los demás". Frente a "los problemas enormes y profundos del mundo actual -dijo- es necesaria una autoridad política mundial regulada por el derecho, que respete los principios de subsidiariedad y solidaridad y se oriente firmemente a la realización del bien común, respetando las grandes tradiciones morales y religiosas de la humanidad".

El Papa pidió a los fieles que rezaran para que "esta Encíclica ayude a la humanidad a sentirse una única familia comprometida en realizar un mundo de justicia y de paz". Asimismo invitó a rezar "por los jefes de Estado y de Gobierno del G-8, que se encuentran en estos días en L'Aquila, para que en esta importante cumbre mundial se tomen decisiones y salgan orientaciones útiles al verdadero progreso de todos los pueblos, especialmente de los más pobres".





LA ACTIVIDAD ECONÓMICA Y EL DESARROLLO

Sobre las relaciones laborales el Papa subraya la importancia del buen funcionamiento de los sindicatos y recuerda que “la falta de respeto de los derechos humanos de los trabajadores es provocada a veces por grandes empresas multinacionales y también por grupos de producción local”. Subraya que la obtención de beneficios no debe ser el fin último de la empresa: “La ganancia es útil si, como medio, se orienta a un fin que le dé un sentido, tanto en el modo de adquirirla como de utilizarla. El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza”. “La gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producción, la comunidad de referencia”, explica.

La Iglesia sostiene siempre que la actividad económica no debe considerarse antisocial. Por eso -recuerda el Papa-, el mercado no es ni debe convertirse en el ámbito donde el más fuerte avasalle al más débil. En efecto, la economía y las finanzas, al ser instrumentos, pueden ser mal utilizados cuando quien los gestiona tiene sólo referencias egoístas. De esta forma, se puede llegar a transformar medios de por sí buenos en perniciosos”, afirma. Y explica que la doctrina social de la Iglesia sostiene sin embargo que se pueden vivir relaciones auténticamente humanas, de amistad y de sociabilidad, de solidaridad y de reciprocidad, también dentro de la actividad económica y no solamente fuera o “después” de ella.

Hace referencia también a la necesidad de reducir las profundas desigualdades: “En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora”. “Hay también una urgente necesidad moral de una renovada solidaridad, especialmente en las relaciones entre países en vías de desarrollo y países altamente industrializados”. El Papa hace una llamada a que los países tecnológicamente más avanzados reduzcan su gasto energético para que se dé “una redistribución planetaria de los recursos energéticos, de manera que también los países que no tienen recursos energéticos puedan acceder a ellos”. Recuerda que “no podemos dejar la creación empobrecida en sus recursos a las nuevas generaciones”.

Pero recuerda que el desarrollo debe tener un alcance mucho más amplio que el meramente económico: “No basta progresar sólo desde el punto de vista económico y tecnológico. El desarrollo necesita ser ante todo auténtico e integral. El salir del atraso económico, algo en sí mismo positivo, no soluciona la problemática compleja de la promoción del hombre, ni en los países protagonistas de estos adelantos, ni en los países económicamente ya desarrollados, ni en los que todavía son pobres”.




EL RESPETO A LA VIDA, BASE DEL AUTÉNTICO DESARROLLO

Benedicto XVI recuerda que la apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo, ya que “la acogida de la vida forja las energías morales y capacita para la ayuda recíproca”. “Uno de los aspectos más destacados del desarrollo actual es la importancia del tema del respeto a la vida, que en modo alguno puede separarse de las cuestiones relacionadas con el desarrollo de los pueblos”.
Los países más desarrollados están difundiendo “una mentalidad antinatalista, que muchas veces se trata de transmitir también a otros estados como si fuera un progreso cultural”. Sin embargo, el Santo Padre desmonta el mito de la superpoblación como obstáculo para el progreso y recuerda a apertura moralmente responsable a la vida es una riqueza social y económica, ya que grandes naciones han podido salir de la miseria gracias también al gran número y a la capacidad de sus habitantes: “No es correcto considerar el aumento de población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico: baste pensar, por un lado, en la notable disminución de la mortalidad infantil y al aumento de la edad media que se produce en los países económicamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en la sociedades en las que se constata una preocupante disminución de la natalidad”.



LA LIBERTAD RELIGIOSA

También apunta el Papa a “la negación del derecho a la libertad religiosa”, como obstáculo al desarrollo. “La violencia frena el desarrollo auténtico e impide la evolución de los pueblos hacia un mayor bienestar socioeconómico y espiritual”, argumenta.



LA COLABORACIÓN DE LA FAMILIA HUMANA

En el capítulo sobre ‘La colaboración de la familia humana’, para una verdadera solidaridad internacional, el Papa llama a fomentar un mayor acceso a la educación, “no sólo a la instrucción o a la formación para el trabajo, que son dos causas importantes para el desarrollo, sino a la formación completa de la persona”.

Al abordar ‘El desarrollo de los pueblos y la técnica’, recuerda que ésta “se inserta en el mandato de cultivar y custodiar la tierra”. “Cuando predomina la absolutización de la técnica se produce una confusión entre los fines y los medios, el empresario considera como único criterio de acción el máximo beneficio en la producción; el político, la consolidación del poder; el científico, el resultado de sus descubrimientos. Así, bajo esa red de relaciones económicas, financieras y políticas persisten frecuentemente incomprensiones, malestar e injusticia; los flujos de conocimientos técnicos aumentan, pero en beneficio de sus propietarios“, y no de la población. El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado.(5)



(1) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 49.
(2) Cf BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 9.
(3) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 8.
(4) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 28.
(5) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 58.

2.7.09

ENCENDIMIENTO DE LA LLAMA VOTIVA DE LA FE JUNTO A LA IMAGEN DEL APÓSTOL SAN PABLO EN LA CLAUSURA DEL AÑO PAULINO

Como había sido anunciado por el secretariado de comunicación institucional del Obispado y asimismo en la última edición de AICA, el Año Paulino Jubilar fue clausurado solemnemente el sábado 27 de junio, en horas vespertinas, en la iglesia de San José, llamada «de los peregrinos» en el predio del Movimiento de Schoenstatt, del partido de Escobar. Dicho acontecimiento, que en el inicio formaba parte de un díptico junto con la iglesia catedral de Santa Florentina, se convirtió en acto de cierre del mencionado Año, debido a que el encuentro diocesano en Campana, en el atrio y plaza, debió ser suspendido a causa del acto eleccionario nacional del día 28, razón por lo cual el Obispo solicitó a los curas párrocos que hicieran solemne acto de clausura en sus respectivas parroquias. En la iglesia catedral de Santa Florentina la solemne clausura la realizó el cura párroco, Pbro. Hugo Lovatto, en el templo.

La iglesia de San José, la tercera más amplia en la diócesis, se encontró repleta de fieles laicos. En una tarde fría, la calidez de compartir ese momento de fe y amor llenó los corazones. La procesión comenzó junto al "Santuario" de la Mater ter admirabilis, adonde concurrió la multitud de fieles y los concelebrantes, todos los cuales, luego, vinieron junto con el Obispo hasta el frente de la nueva Iglesia (consagrada el 29 de junio del pasado año) donde Mons. Oscar Sarlinga procedió a bendecir las dos nuevas estatuas de los Apóstoles Pedro y Pablo que ornan el frente del templo. La misa fue concelebrada por Mons. Edgardo Galuppo, Mons. Santiago Herrera, el P. Benjamín Pereira. Se encontraban también Mons. Marcelo Monteagudo, el P. Claudio Carusso, el P. Superior, Juan Pablo Catoggio, y los sacerdotes Nicolas Guidi, Claudio Caruso, Pablo Iriarte y Mauricio Aracena. Del movimiento de Schoenstatt se encontraban la Superiora Regional del Instituto Nuestra Señora de Schoenstatt: María Augusta Landgraf, y miembros del Instituto de las Hermanas de María. Asistió a la eucaristía el Seminario diocesano "San Pedro y San Pablo".

Antes de concluir la misa, el Obispo dejó encendida una llama votiva junto a la imagen de San Pablo, que es aquella que fue hecha pintar al inicio del Año Paulino Jubilar, y que ha ido recorriendo los distintos eventos y celebraciones diocesanas, tales como celebraciones patronales, conferencias, actos ecuménicos, encuentros de diálogo interreligioso, así como las celebraciones de clausura de las misiones juveniles que se realizaron en las parroquias.

Luego de la celebración eucarística se tuvo un ágape fraterno y a continuación todos los concurrentes fueron invitados a escuchar un concierto del eximio pianista chileno Felipe Browne.

En su homilía Mons. Sarlinga expresó que “el Año Paulino dejaba un entusiasmo espiritual a seguir caminando con Cristo, el Señor, con el mismo San Pablo, el Apóstol de las gentes, esto es, a caminar en el Espíritu y a mantener encendida la llama de la fe transformadora de los corazones y centro irradiador de la evangelización”.

Recordó también que, en la Apertura del Año Paulino, el Papa Benedicto XVI había subrayado “(…) cómo en la expresión paulina «todos ustedes son uno en Jesucristo» reside la verdad y la fuerza de la revolución cristiana, la revolución más profunda de la historia humana, que se experimenta en torno a la Eucaristía”.

Mencionó también que uno de los frutos de este Año Jubilar debía ser la profundización de la «conversión pastoral» de la que habla el Documento de Aparecida, y que esta conversión espiritual “(…) comporta, por tanto, dejar de buscarse exclusivamente o principalmente a sí mismo, sino, en el decir del Apóstol, «revestirse de Cristo» y entregarse a Él, caminando en una «vida nueva» (Cf Rm 6, 3s)”. Acerca de la vida nueva, dijo que San Pablo, en Rm. 12,2 habla de «renovación», como en Ef. 4,23. Se refiere a un progreso interior, espiritual, típico de la dinámica bautismal.

Dijo también que, más allá de las cualidades de sus miembros, “la Iglesia es santa: «una, santa, católica y apostólica», siendo ésta una verdad primera de nuestra fe; y la Iglesia es santa porque, también en el decir de San Pablo, «Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla, purificándola con el baño del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa parecida, santa e inmaculada» (Ef 5,25-27)”.

El Obispo hizo alusión también a la reciente carta del Santo Padre (Carta de Su Santidad del 10 de marzo de 2009), en la que aludía al pasaje de la carta a los Gálatas (5,13-15), que el Papa relacionó con el momento actual, acerca de la visión cristiana de la libertad, de la plenitud de la ley y de la necesidad de la concordia: "No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: Amarás al prójimo como a ti mismo. Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente". Dijo también que el Santo Padre se había preguntado, en dicha carta: “¿Sorprende acaso que tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? ¿Que quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender la prioridad suprema: el amor?”, a partir de lo cual exhortó “a vivir en la concordia y en la responsabilidad, para trabajar juntos en la construcción de fundamentos morales y espirituales, porque Jesús nos trajo Vida, y Vida en abundancia”. “San Pablo, continuó, y con él, todo cristiano, contempla al Hijo de Dios como Aquel que murió por amor nuestro y también como Aquel que se hace efectivamente en su vida, tanto como en la nuestra: «vivo, pero ya no vivo yo, sino que «Cristo vive en mí» (Gal 2, 20)”.

25.6.09

MENSAJE DEL OBISPO CON MOTIVO DEL INICIO DEL AÑO SACERDOTAL CONVOCADO POR EL SANTO PADRE

Image Ciudad de Campana
El viernes 19 de junio fue abierto solemnemente en la diócesis el Año Sacerdotal en la iglesia catedral de Santa Florentina por parte de nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga, quien pidió a los curas párrocos que lo hicieran en sus respectivas parroquias. La misa fue celebrada a las 19.
El Obispo destacó la convocación del Año Sacerdotal por parte de S.S. Benedicto XVI, el ejemplo del Santo Cura de Ars, así como se refirió a algunos puntos de la carta del Papa a los sacerdotes.
Entre otras cosas, señaló que este Año de gracia para los sacerdotes coincidirá hasta el 29 del corriente con el Año Paulino Jubilar, y que esto tiene mucho que ver con el centro irradiador del dinamismo evangelizador que se espera de todo sacerdote.
Al mismo tiempo hizo una referencia especial al sentido de la "fidelidad" en la Biblia y particularmente en los salmos, expresando que tiene una significación en común con "verdad", "lealtad" y "amor", siendo una cualidad de Dios mismo (por ello "fidelidad de Cristo") y una cualidad del fiel (por esto: "fidelidad a Cristo") haciendo así alusión al lema propuesto por el Santo Padre para este Año.
A continuación ofrecemos el mensaje del Obispo:





2009-2010

Queridos sacerdotes,
Queridos hermanos y hermanas todos de esta diócesis de Zárate-Campana. El lema señalado por el Papa para motivar a una vivencia profunda del sacerdote a lo largo de este tiempo es: “FIDELIDAD DE CRISTO, FIDELIDAD DEL SACERDOTE”. El día 19 de junio, celebramos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Un servidor lo hará en la iglesia catedral de Santa Florentina, en Campana, junto con los sacerdotes de la misma catedral y del Obispado. Cada uno de los sacerdotes lo hará en sus respectivas parroquias, o en las iglesias adscriptas a sus respectivos movimientos o asociaciones de fieles. El Santo Cura de Ars, puesto como modelo de sacerdote por el Santo Padre, intercederá en todo momento por nosotros.

Para nuestra diócesis, a la que hemos consagrado solemnemente al Sagrado Corazón de Jesús el 9 de mayo próximo pasado, esta fiesta adquiere una relevancia especial, pues nos convoca como Iglesia particular, en unión con la Iglesia universal a vivir el infinito amor del Corazón del Hijo de Dios, que nos da a conocer plenamente al Padre, porque “Él (Jesucristo) con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa Resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad, lleva a plenitud toda la revelación y la confirma con testimonio divino”(1). Es la ocasión propicia para pedir a Dios, con gran confianza, con amor filial: «SEÑOR SANTO Y FIEL, DANOS LA GRACIA DE LA FIDELIDAD», porque todo lo bueno y santo lo tenemos de su gracia y de nuestra aceptación, a la manera como San Pablo nos dice: “Por la gracia de Dios soy lo que soy” (1 Cor. 15,10). Casi al término del Año Paulino Jubilar, con multitud de gracias recibidas, pedimos particularmente el don de vivir nuestro sacerdocio con alegría, renovada esperanza y espíritu evangelizador, siendo lo que somos, sacerdotes de Jesucristo.

Image
I
EL SACERDOTE VIVE DEL CORAZÓN DE CRISTO

El Corazón de Cristo es signo del gran amor que Dios tiene por todos nosotros. Es fuente de conversión. Recibir «juntos» ese don, requiere de conversión porque la unidad no se da sin conversión de los corazones. Rogamos que, contemplando el Rostro de Cristo, sea para nosotros fuente de conversión pastoral, porque “(…) el corazón humano se convierte mirando al que nuestros pecados traspasaron”(2).

Sin Corazón de Cristo no hay dinamismo evangelizador. El dinamismo de la evangelización se alimenta de la acogida del Evangelio como Palabra que salva, de la Presencia vivificadora de Jesucristo, en el Espíritu, de la Presencia y acción de su Cuerpo, que es la Iglesia. Aunque sea algo que ya sabemos, dejemos entrar en el corazón nuestro, todavía más que en nuestra mente, lo que significa: «Eucaristía, Fuente y Culmen». En nuestro Plan Pastoral así lo hemos asumido: “De todo ello, la EUCARISTÍA es la plenitud. El mismo Señor dijo: "Yo soy el pan de la Vida" (Jn 6, 35). Y Eucaristía dice relación estrecha con caridad, vida cristiana efectivamente vivida, en lo personal y como Iglesia. Nuestro Papa Benedicto XVI, en «Sacramentum caritatis», hizo esa relación fundamental (…) con (…) Deus caritas est". Por esto, la «Sacramentum caritatis», iluminadora para nosotros y nuestro Plan pastoral, posee (…) una visión en la cual "la celebración eucarística aparece aquí con toda su fuerza como fuente y culmen de la existencia eclesial"”(3).

No ignoramos el obrar de males y obscuridades en nuestro derredor (los cuales, quizá, algunas veces hagan triste acto de presencia también dentro de nosotros). Pero Dios que se hizo Hombre ha vencido todo mal, no hay obstáculo que se contraponga a su gracia, si somos dóciles a Él, que es el Señor. El Santo Padre nos lo afirma también: “A pesar del mal que hay en el mundo, conservan siempre su actualidad las palabras de Cristo a sus discípulos en el Cenáculo: "En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33). La fe en el Maestro divino nos da la fuerza para mirar con confianza el futuro”(4).

La esperanza y la confianza no defraudan. Lejos de una mirada rutinaria que puede nublar nuestros ojos, lejos también de cierta desconsideración, que puede obnubilar, será la virtud de la humildad la que nos ayudará a ensanchar el corazón y la mente y nos moverá a hacer un «espacio profundo» dentro de nosotros mismos, a los fines de «recibir en la escucha» lo que el Espíritu nos dice, a través de quienes hacen sus veces, en la convocación de este providencial Año Sacerdotal. El Señor es fiel; si somos dóciles a Él, nada nos quitará la fuerza para mirar con confianza la realidad de nuestro ministerio y la sed de Dios de nuestro pueblo. El sacerdote vive del Corazón de Cristo. Se trata de purificar nuestro espíritu, en absoluto desde el miedo, sino desde el «temor de Dios», que es Don del Espíritu Santo, y desde el Don de la «piedad» en su sentido más pleno.

Temor de Dios, y piedad, ¡tan relacionados con la virtud teologal de la esperanza!.

II
SACERDOTE DE CRISTO PARA LA EUCARISTÍA EN UNA NUEVA PRIMAVERA


El Año Sacerdotal está llamado entonces a contribuir a la intensificación de la verdadera identidad sacerdotal y de los medios que la alimentan. Como lo hemos dicho, en la verdad y desde la humildad: “Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado” (Lc. 18, 14). El sacerdocio es un Don que hemos recibido, para darle gloria al Señor, por el bien de su Pueblo que es la Iglesia. San Pablo nos dice: “Qué tienes que no hayas recibido?” (2 Cor. 4,7).

En la solemnidad del Sagrado Corazón queremos renovar el carisma recibido, el Don que Jesús nos entregó en el momento de su muerte: su Cuerpo y su Sangre, don entregado como pan de vida bajado del cielo: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo” (Jn. 6, 51).

La Iglesia hace la Eucaristía. La Eucaristía hace la Iglesia. Renovar y dar nuevas fuerzas a nuestro sentido eclesial será también una gracia. Más que «autorreferencia» se trata de profundizar en identidad y misión. La Eucaristía es el sacramento de la comunión cristiana; es el sacramento de la comunión, que realiza la unidad de cada uno de nosotros con Jesucristo, y, por tanto, obra el misterio de unidad entre nosotros, como comunidad participante del único Pan: “Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan”, nos dice San Pablo (1 Cor. 10,17). Como diócesis, venimos trabajando el valor de la comunión y de la misionariedad como ejes de nuestro caminar como Iglesia. Precisamente, qué don precioso sería comprender también vivencialmente que la Eucaristía es el sacramento de la comunión y de la misión, una Eucaristía celebrada y vivida, una Eucaristía que hace que nuestra vida sea transformada, en la justicia, paz y gozo en el Espíritu.


Hay situaciones muy difíciles, es cierto. E incluso, a veces, casi abrumadoras. Veamos esperanza. Si lo pedimos con confianza, el Señor nos dará una nueva primavera de la misión sacerdotal, y una nueva primavera pastoral. Como el amor es difusivo de sí mismo, será éste un Año para redescubrir la belleza y la importancia del sacerdocio y de cada sacerdote, y para rezar y trabajar sin descanso por el aumento, perseverancia y santificación de las vocaciones sacerdotales, como lo pide el Señor en el Evangelio: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Mt. 9, 37-38). Ya hemos visto un resurgir de las vocaciones sacerdotales.

El Papa Benedicto XVI ha querido “(…) invitar particularmente a los sacerdotes, en este Año dedicado a ellos, a percibir la nueva primavera que el Espíritu está suscitando en nuestros días en la Iglesia, a la que los Movimientos eclesiales y las nuevas Comunidades han contribuido positivamente”(5).


III

TESTIMONIO EVANGÉLICO EN LA VIDA SACERDOTAL, UN SIGNO DE LOS TIEMPOS

En la actualidad, diría, cual signo de los tiempos, necesitamos que los sacerdotes, con su vida y obras, manifiesten ante el mundo un auténtico testimonio evangélico, como nos refiere el Papa, recordando las palabras de un predecesor suyo: “Pablo VI ha observado oportunamente: "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio"”(6). El llamado lo recibieron los Doce de parte de Jesús para que estuvieran con Él (cf. Mc 3, 14), aprendieran de Él, bebieran de sus palabras y vieran sus obras y su testimonio. Fue después de ello cuando los mandó a predicar. La carta del Papa llama también a los sacerdotes en nuestros días a asimilar el "nuevo estilo de vida" que el Señor Jesús inauguró y que los Apóstoles hicieron suyo”(7). Es el centro irradiador del testimonio.

De dicho centro irradiador proviene la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea, en su misión en el culto divino, como evangelizador y dinamizador de la vida eclesial. Cual prolongación y «sacramento» de Jesucristo, el Buen Pastor, el sacerdote ha de vivir su misión desde su espiritualidad sacerdotal, basada ésta en la vida interior y del ejercicio de las virtudes sacerdotales, del sentir con la Iglesia y de la corresponsabilidad asumida en la caridad pastoral. Desde este centro de nuestra misión veremos con renovada luz el valor inmenso del celibato sacerdotal, como lo decimos también en nuestro Plan: “Reafirmamos en nuestro Proyecto pastoral nuestra convicción en el motivo central del celibato como la entrega a Cristo y con él a la Iglesia, y constituyendo al mismo tiempo una forma de caridad pastoral que se hace consagración total y testimonio escatológico ante los hombres, bases muy sólidas para vivirlo gozosamente en la plenitud, como valor positivo del amor” .

Fidelidad de Cristo. Fidelidad a Cristo. Fidelidad a la Iglesia. En la Biblia, fidelidad, amor y verdad se identifican.

Este Año sacerdotal es Año de bendición. Que sea verdaderamente nuestro asumido programa de vida. Con la ayuda de la Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Y la intercesión piadosa del Santo Cura de Ars.


+Oscar D. Sarlinga


18 de junio de 2009

---
1.CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Dei Verbum, Nº 4.
2.CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, Nº 1432.
3.OBISPADO DE ZÁRATE-CAMPANA, «Plan Pastoral diocesano», en www.obzaratecampana.com.ar
4.BENEDICTO XVI, Carta del Papa Benedicto los sacerdotes, en http://www.aica.org/index2.php?pag=2009aniosacerdotal). En adelante, «Carta del Papa…»
5.BENEDICTO XVI, «Carta del Papa».
6.BENEDICTO XVI, «Carta del Papa».
7.Cf BENEDICTO XVI, «Carta del Papa…»
8.OBISPADO DE ZÁRATE-CAMPANA, «Plan Pastoral Diocesano», en www.obzaratecampana.com.ar

18.6.09

CELEBRACIONES DEL CORPUS CHRISTI EN LA DIÓCESIS

Image La Fiesta del Corpus Christi fue celebrada en la diócesis en distintas parroquias, y de modo interparroquial en las ciudades de Campana, Zárate y Belén de Escobar.

En la ciudad de Campana, la celebración tuvo lugar el domingo 14, a las 10.30. Mons. Oscar D. Sarlinga estuvo presente, junto con el cura párroco de la Catedral, Pbro. Hugo Lovatto, el Rvdo P. Wilson Gomes párroco de la parroquia Ntra. Sra. del Carme, el P. Joaquin DJ, párroco de la parroquia Ntra. Sra. de Luján y de los Santos Apostoles Pedro y Pablo, y el Pbro. Nestor Villa y los vicarios de la catedral, los Pbros. Mauricio Aracena y Lucas Martínez.

Una gran cantidad de fieles laicos asistió a la celebración, en especial un grupo muy numeroso, entre ellos niños de la catequesis, venidos de la capilla San Martín de Porres. Luego de la Misa se realizo la procesión en las calles adyacentes al templo catedral de Santa Florentina.

Image En su homilía, Mons. Oscar Sarlinga dijo que si creemos, en el sentido más puro de la palabra, encontramos salvación, y el poder transformador de la fe, el poder de la Eucaristía será capaz de renovar verdaderamente el mundo y la Iglesia, a partir de la renovación de los corazones: el rencor, la acedia y el odio se desvanecerán, la violencia se transformará en energías de amor, y por lo tanto, la muerte en vida. La muerte ya ya sido vencida por la Resurrección gloriosa de Jesucristo –dijo-. Queda en nosotros los cristianos el recibir con fe y devoción los efectos inconmensurables de ese Amor; el odio, la envidia, la dispersión y el desinterés por el bien de los demás no pueden tener ya la última palabra. En cada acto del cristiano está presente la Resurrección. Este poder transformador, para retomar una expresión del Santo Padre Benedicto XVI, es como una «fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser», se trata de la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Todos los demás cambios, al lado de esa fisión, son superficiales y carecen en sí de poder salvador. Por esto estamos aquí, por eso hablamos de «redención» y no simplemente de «energías espirituales», puesto que hemos recibido en lo más íntimo de nuestro ser la fuerza Image transformadora de la Redención de Cristo y podemos entrar en este magnífico dinamismo en y desde la fe, en y desde la aceptación de la Cruz Pascual. Jesús puede distribuir su Cuerpo, porqué se entrega realmente a sí mismo. Esta primera transformación fundamental de la violencia en amor, de la muerte en vida lleva consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Llegados a este punto la transformación no puede detenerse, antes bien, es aquí donde debe comenzar plenamente. El Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos dan para que a su vez nosotros mismos seamos transformados; este es el significado de la Fiesta del Corpus Christi. Nosotros mismos debemos llegar a ser Cuerpo de Cristo, sus consaguíneos. Todos comemos el único pan, y esto significa que entre nosotros llegamos a ser una sola cosa. La adoración, hemos dicho, llega a ser, de este modo, unión. Dios no solamente está frente a nosotros, como el Totalmente otro. Está dentro de nosotros, y nosotros estamos en Él. Su dinámica nos penetra y desde nosotros quiere propagarse a los demás y extenderse a todo el mundo, para que su amor sea realmente la medida dominante del mundo. Yo encuentro una alusión muy bella a este nuevo paso que la Última Cena nos indica con la diferente acepción de la palabra «adoración» en griego y en latín. La palabra griega es "proskynesis".

Image Significa el gesto de sumisión, el reconocimiento de Dios como nuestra verdadera medida, cuya norma aceptamos seguir. Significa que la libertad no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente autónomo, sino orientarse según la medida de la verdad y del bien, para llegar a ser, de esta manera, nosotros mismos, verdaderos y buenos. Este gesto es necesario, aun cuando nuestra ansia de libertad se resiste, en un primer momento, a esta perspectiva. Hacerla completamente nuestra será posible solamente en el segundo paso que nos presenta la Última Cena. La palabra latina adoración es ad-oratio, que etimológicamente significa contacto boca a boca, abrazo y, por tanto, en resumen, "amor" en el sentido más puro. La sumisión se hace unión, porque aquel al cual nos sometemos es Amor. Así la sumisión adquiere sentido, porque no nos impone cosas extrañas, sino que nos libera desde lo más íntimo de nuestro ser.

Image En la ciudad de Zárate el Corpus Christi tuvo mucha partipación de fieles y fue celebrado con dignidad y devoción, habiendo sido presididas las celebraciones por Mons. Ariel Pérez, cura párroco de Nuestra Señora del Carmen. En Belén de Escobar, como es tradicional, se realizó la procesión del Corpus alrededor de la plaza frente a la iglesia co-catedral y fue presidida por el Pbro. Atilio Rosatte, cura párroco de la parroquia de la Natividad.
Image

9.6.09

EFUSIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN LA DIÓCESIS DESDE LA SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS HASTA LA SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

En la solemnidad de Pentecostés la diócesis tuvo el gozo de la celebración del sacramento de la confirmación en la parroquia de Nuestra Señora de las Gracias (Pilar) y en la Comunidad del Cenáculo (Parque Sakura, partido de Exaltación de la Cruz). Ambas dos celebraciones, presididas por el Sr. Obispo, contaron con la presencia de gran cantidad de fieles, y en el caso de la parroquia de las Gracias, con la presencia y animación de su cura párroco, Pbro. Fernando Crevatin, y de los laicos y laicas que están preparándose para la conformación del consejo pastoral (con los cuales el Sr. Obispo mantuvo un diálogo muy animado al terminar la celebración, junto con el P. Crevatin). En el Cenáculo hubo fiesta (es como "la fiesta patronal" de la comunidad), con una serie de actividades durante el día, que culminaron con la misa presidida por Mons. Sarlinga, con participación de numerosos sacerdotes, de cerca de 400 fieles laicos, durante la cual se administró el sacramento de la confirmación.


Hubo celebración de confirmaciones asimismo en San Antonio de Areco el día Domingo 31 de Mayo por la tarde, presididas por Mons. Santiago Herrera, pro-vicario general, y en Capilla del Señor una semana después, el Sábado 6 de Junio también por la tarde, presididas por Mons. Edgaro Galuppo, vicario general.
El sábado en las vísperas de la solemnidad de la Santísima Trinidad, el Sr. Obispo fue a la parroquia de la Beata Teresa de Calcutta, donde el cura párroco, Pbro. Eduardo Carrozo, las catequistas y laicos comprometidos habían preparado una estupenda ceremonia, en la cual fueron confirmados 30 jóvenes de la comunidad parroquial. La celebración estuvo precedida por un encuentro fraterno durante la tarde, fue festiva y manifestó el intenso trabajo pastoral de la comunidad parroquial, guiada por su pastor.

Han sido acontecimientos de gracia en nuestra diócesis. En Pentecostés viene el Espíritu Santo y nace la Iglesia. La Iglesia es la comunidad de los que han «nacido de lo alto», "de agua y Espíritu", como dice el evangelio de san Juan (cf. Jn 3, 3. 5). La comunidad cristiana no es, ante todo, el resultado de la libre decisión de los creyentes; en su origen está primariamente la iniciativa gratuita del amor de Dios, que otorga el don del Espíritu Santo. La adhesión de la fe a este don de amor es «respuesta» a la gracia, y la misma adhesión es suscitada por la gracia. Así pues, entre el Espíritu Santo y la Iglesia existe un vínculo profundo e insoluble. A este respecto, dice san Ireneo: «Donde está la Iglesia, ahí está también el Espíritu de Dios; y donde está el Espíritu del Señor, ahí está la Iglesia y toda gracia» (Adv. haer., III, 24, 1). Se comprende, entonces, la atrevida expresión de san Agustín: «Poseemos el Espíritu Santo, si amamos a la Iglesia» (In Io., 32, 8).


El relato del acontecimiento de Pentecostés subraya que la Iglesia nace universal: éste es el sentido de la lista de los pueblos —partos, medos, elamitas... (cf. Hch 2, 9-11)— que escuchan el primer anuncio hecho por Pedro. El Espíritu Santo es donado a todos los hombres, de cualquier raza y nación, y realiza en ellos la nueva unidad del Cuerpo místico de Cristo. San Juan Crisóstomo pone de relieve la comunión llevada a cabo por el Espíritu Santo, con este ejemplo concreto: «Quien vive en Roma sabe que los habitantes de la India son sus miembros» (In Io., 65, 1: PG 59, 361).


Del hecho de que el Espíritu Santo es «la nueva alianza» deriva que la obra de la tercera Persona de la santísima Trinidad consiste en hacer presente al Señor resucitado y con él a Dios Padre. En efecto, el Espíritu realiza su acción salvífica haciendo inmediata la presencia de Dios. En esto consiste la alianza nueva y eterna: Dios ya se ha puesto al alcance de cada uno de nosotros. En cierto sentido, cada uno, «del más chico al más grande» (Jr 31, 34), goza del conocimiento directo del Señor, como leemos en la primera carta de san Juan: «en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas —y es verdadera y no mentirosa— según os enseñó, permaneced en él» (1 Jn 2, 27). Así se cumple la promesa que hizo Jesús a sus discípulos durante la última cena: «El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn 14, 26).

3.6.09

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES - MENSAJE PASTORAL DEL SR. OBISPO


Con motivo de la próxima celebración de Pentecostés, el Sr. Obispo Mons. Oscar Sarlinga visitará, por la mañana, la parroquia de Nuestra Señora de las Gracias, de la ciudad de Pilar, donde administrará confirmaciones y luego de la celebración se reunirá con el consejo pastoral parroquial y el cura párroco. Pbro. Fernando Crevatín.
Por la tarde, el Obispo concurrirá a las celebraciones en "Il Cenacolo", la comunidad de cura y rehabilitación de ex tóxicodependientes (Asociación Civil "San Lorenzo") ubicada en Parque Sakura, partido de Exaltación de la Cruz, donde celebrará la misa, a continuación de la cual se tendrá un encuentro fraterno con todos los familiares y benefactores de los jóvenes que allí se encuentran.
A modo de preparación espiritual para Pentecostés, el Obispo dirigió a los fieles un MENSAJE PASTORAL, que es el siguiente:





Nos hallamos muy próximos a la solemnidad de Pentecostés, la cual, como el pasado año nos refiriera nuestro Papa Benedicto XVI, rememora en su imagen la “(…) antigua fiesta judía en la que se recordaba la Alianza de Dios con su pueblo en el monte Sinaí (Cf. Éxodo 19)”(1) y que “(…) se convirtió también en fiesta cristiana precisamente por lo que sucedió en esa ocasión, 50 días después de la Pascua de Jesús”(2). Pentecostés constituyó aquel «bautismo en el Espíritu Santo», que había sido anunciado por Juan Bautista: «Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo... Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego» (Mateo 3, 11).


De tal manera, con el gran acontecimiento de Pentecostés, de inicio de la misión de la Iglesia en la unidad querida por Cristo, el Espíritu Santo irrumpe suavemente en la primera comunidad cristiana, con Pedro a la cabeza, y supera infinitamente la ruptura y dispersión iniciadas por Babel, causantes de la confusión de los corazones. Pentecostés se transforma, así, para la Iglesia ya fundada y naciente, en el signo de comunión y de Amor divino más fuerte que las divisiones provocadas por el pecado y todas las consecuencias del pecado, más fuerte que las estructuras de pecado o pecado estructural, que existe también en el mundo de hoy.


Pentecostés le da el Alma a la Iglesia, y la fuerza de su misión. Sin el efecto de un Pentecostés perdurable en la Iglesia, esta última no sería sino una organización meramente humana, una estructuración sin alma. Las celebraciones litúrgicas no serían sino «espectáculos de temática religiosa». Pero el Espíritu Santo es el Alma de la Iglesia, que le fue insuflada con el Viento y el Fuego en el Cenáculo, de tal modo que la misma Iglesia debe «convertirse» cada día, cada instante, en lo que ella misma ES, el Cuerpo de Cristo y el Pueblo de Dios que vive en la historia: la PRESENCIA AMOROSA de Jesucristo, Señor de la historia, que rompe las barreras y divisiones, abre las fronteras entre los pueblos y nos hace un solo Pueblo, para alabanza de su Gloria.


Leemos en los Hechos de los Apóstoles que luego del descenso con potencia del Espíritu como Viento y Fuego, los discípulos salieron a anunciar en muchas lenguas la buena noticia de la resurrección de Cristo (Cf. 2,1-4). Es decir, la Iglesia comenzó su misión y colaboración con el Espíritu, misión en la cual muestra 'la sacramentalidad' que le atribuye el Concilio Vaticano II (a la Iglesia) cuando enseña que ella “(…) es en Cristo como un sacramento, o sea, signo e instrumento de la unión intima con Dios y de la unidad de todo el género humano”(3). Todos nuestros carismas, la misión que cada uno ha recibido en la Iglesia, el sentido de aquello para lo cual hemos sido llamados, bebe en las fuentes de esta 'sacramentalidad', la que da a la Iglesia Una Santa Católica y Apostólica el vigor y los carismas para operar visiblemente en toda la familia humana. Tengámoslo muy presente en este Año Paulino Jubilar, que ha traído tantas y tan abundantes gracias de comunión y misión, y que nos hallamos próximos a clausurar, como diócesis, el 27 de junio de este año, en comunión con la solemne clausura que hará el Santo Padre en Roma.


Pentecostés es para nosotros ocasión de renovar el carisma recibido, la Gracia de nuestro Bautismo y de nuestro Llamado, sea el que fuere, en el concierto del Don de la vocación cristiana. Y es un llamado renovado a evangelizar, con un solo corazón y una sola alma, deponiendo todo muro de división, dar testimonio viviente de la Resurrección gloriosa del Señor, que triunfó sobre el mal y pisó la cabeza de la antigua serpiente, transformando de tal modo la historia humana para siempre: «No es superfluo recordarlo: evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo. Testimoniar que ha amado al mundo en su Verbo Encarnado, ha dado a todas las cosas el ser y ha llamado a los hombres a la vida eterna»(4)


La Virgen Madre, que con fe inquebrantable, mansedumbre y dulzura, esperó la venida del Espíritu en el Cenáculo, ayude a que nuestro corazón se abra a Aquél que es el Alma de la Iglesia, el Espíritu de Amor y de Consuelo.


+Oscar Sarlinga



27 de mayo de 2009




(1) BENEDICTO XI, Regina coeli, Ciudad del Vaticano, domingo, 11 mayo 2008
(2) Ibid.
(3) CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Lumen gentium, 1.
(4)PABLO VI, Exh. Evangelii nuntiandi, 26.