31.7.09

ORDENACIONES DIACONALES el 1ro. de AGOSTO y PRÓXIMA ORDENACIÓN PRESBITERAL el 15


Con gran alegría participamos a toda la comunidad diocesana de la ORDENACIÓN DIACONAL de nuestros seminaristas Fernando Fusari y Alfredo Antonelli (ambos oriundos de San Antonio de Areco) en la iglesia de San Antonio de Padua, de San Antonio de Areco, el día sábado 1ro. de agosto, a las 11.
Será nuestro Obispo diocesano, Mons. Oscar Sarlinga, quien los ordenará diáconos, por imposición de manos y oración consecratoria.
Ambos seminaristas se encuentran concluyendo sus estudios de teología en la Facultad de Teología de Buenos Aires, y residen y reciben su formación sacerdotal en el Seminario "San Pedro y San Pablo" de la diócesis, re-fundado a comienzos de 2009, en el Año Paulino Jubilar.
Sus formadores, Mons. Santiago Herrera, Rector, y el Pbro. Nicolás Guidi, Prefecto de la vida común, los Directores espirituales, junto con la comunidad de seminaristas, y todos nosotros, nos alegramos de estos "servidores del Señor" en camino hacia el sacerdocio ministerial.

Al mismo tiempo, recordamos a la comunidad diocesana que el día 15 de agosto, en la Solemnidad de la Asunción de la Ssma. Virgen al Cielo, será ordenado presbítero, por imposición de manos y oración consecratoria de nuestro Obispo, el actual diácono Agustín Villa, quien concluyó sus estudios teológicos en la Pont. Universidad de la Santa Croce, en Roma y actualmente se encuentra en su retiro espiritual sacerdotal en el Monasterio de la Visitación. La celebración tendrá lugar en la iglesia catedral de Santa Florentina (Campana), el mencionado día de la Asunción, a las 11. Se trata del décimo segundo sacerdote ordenado por el Obispo (y el 7mo. para el clero secular de la diócesis de Zárate-Campana).

13.7.09

CON ALEGRÍA RECIBIMOS LA ENCÍCLICA SOCIAL DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Con motivo de la nueva encíclica social de S.S. Benedicto XVI, Mons. Oscar Sarlinga nos invita a reflexionar sobre la misma a través de esta edición especial:




..........«CARITAS IN VERITATE»..........

El Santo Padre nos recuerda algo que como diócesis hemos reflexionado en distintos momentos, y que también hemos consignado con nuestro «Plan Pastoral»: “(…) hay también una urgente necesidad moral de una renovada solidaridad”(1).

Conforme a cómo podamos implementar su estudio en los Decanatos, la Delegación de Catequesis, la Delegación de Pastoral Social, el Grupo de Justicia y Paz, las Escuelas, Colegios, Universidades, y en las distintas asociaciones intermedias, es recomendable que pongamos todo nuestra imaginación y esfuerzo para que este mensaje, que marca un hito en la reflexión humana, social, antropológica y espiritual, llegue a la mayor cantidad posible de personas, y que se procure poner en práctica su enseñaza con todos los medios posibles, incluso los medios de comunicación, razón para lo cual comenzaremos con su presentación en las radios del Obispado y en distintos canales de TV que se encuentran en la jurisdicción de la diócesis y que han ofrecido un espacio para comentarla.



LA ENCÍCLICA

La encíclica Caritas in veritate fechada el día 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, está en continuidad con todo el cuerpo de la doctrina social anterior, especialmente del Papa Pablo VI y de Juan Pablo II. De ahí que recuerde los grandes principios del bien común, de la solidaridad, de la subsidiariedad y del desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres. Pero, a la vez, supone un avance al bordar cuestiones nuevas en la situación actual, en especial a la luz de un pensamiento que expresa en la conclusión: Benedicto XVI reclama la necesidad de Dios en la vida pública, porque “sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es”. “El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano”. Sobre la idea recogida en el título del documento, ‘Caritas in veritate’, el Santo Padre explica que “se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público. Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad”.



TRAZOS FUNDAMENTALES

De hecho y de derecho, sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un carácter más humano y humanizador(2). Benedicto XVI concluye recordando que la clave de un verdadero progreso está en el humanismo cristiano: “Por tanto, la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano, que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo”.

La encíclica social, tan esperada, tiene una extensión de 64 páginas en su versión española y está distribuida en seis capítulos: ‘El mensaje de la Populorum progressio’, ’El desarrollo humano en nuestro tiempo’, ’Fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil’, ’Desarrollo de los pueblos, derechos y deberes, ambiente’, ’La colaboración de la familia humana’, y ‘El desarrollo de los pueblos y la técnica’.

En ella, nuestro Papa analiza con claridad y rigor los nuevos problemas de nuestro mundo, especialmente la crisis económica y el tema de la globalización.

En el capítulo dedicado al desarrollo humano en nuestro tiempo, el Papa invoca una nueva del humanismo cristiano frente a algunas distorsiones: una actitud financiera en buena parte especulativa; el fenómeno de las migraciones frecuentemente provocado y no gestionado adecuadamente; la explotación sin reglas de los recursos de la tierra. Trata la cuestión compleja de la globalización o interdependencia planetaria, que no es sólo un tema económico, sino también cultural, en el que los hombres deben ser protagonistas y no víctimas. En la globalización debemos actuar con criterios de caridad y verdad para construir la civilización del amor, orientada por la relacionalidad, comunión y participación.

Con aguda lógica y ágil pluma son tratados temáticamente la relación entre fraternidad, Estado y sociedad civil. Los derechos y deberes humanos: gobiernos y organismos internacionales no pueden olvidar “la objetividad e indisponibilidad de los derechos”. La economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento. La importancia de la educación, la bioética y la paz de los pueblos. Frente al laicismo y al fundamentalismo, dos patologías de nuestro tiempo, el Papa defiende el valor de la religión y la contribución de los cristianos desde su fe al bien común.

La Encíclica, continuó, "profundiza la reflexión eclesial sobre cuestiones sociales de gran interés para la humanidad de nuestro siglo, teniendo en cuenta, de modo especial, lo que escribió Pablo VI en 1967 en la "Populorum progressio". la memoria del gran Pontífice Pablo VI, retomando sus enseñanzas sobre el desarrollo humano integral y siguiendo la ruta que han trazado, para actualizarlas en nuestros días. Este proceso de actualización comenzó con la Encíclica Sollicitudo rei socialis, con la que el Siervo de Dios Juan Pablo II quiso conmemorar la publicación de la Populorum progressio con ocasión de su vigésimo aniversario. Hasta entonces, una conmemoración similar fue dedicada sólo a la Rerum novarum. Pasados otros veinte años más, manifiesto mi convicción de que la Populorum progressio merece ser considerada como «la Rerum novarum de la época contemporánea», que ilumina el camino de la humanidad en vías de unificación.(3)



ANTE LA CRISIS GLOBAL

El Papa manifiesta su preocupación por “la complejidad y gravedad de la situación económica actual”, pero considera que “hemos de asumir con realismo, confianza y esperanza las nuevas responsabilidades que nos reclama la situación de un mundo que necesita una profunda renovación cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un futuro mejor”. El desarrollo, el bienestar social, y la solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la humanidad, necesitan de la verdad: “Sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales”, explica el Papa.

Sobre la aportación de la Iglesia ante estos momentos difíciles, apunta que ésta “no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados”. No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación.Santo Padre explicó que el documento pone de relieve que "la caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de la persona y de la humanidad. (...) Solo con la caridad, iluminada por la razón y por la fe, es posible alcanzar objetivos de desarrollo dotados de valor humano". El amor en la verdad —caritas in veritate— es un gran desafío para la Iglesia en un mundo en progresiva y expansiva globalización. El riesgo de nuestro tiempo es que la interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no se corresponda con la interacción ética de la conciencia y el intelecto, de la que pueda resultar un desarrollo realmente humano.

Benedicto XVI subrayó que "Caritas in veritate" "no desea ofrecer soluciones técnicas a los grandes problemas sociales del mundo actual (...), pero recuerda los grandes principios indispensables para construir el desarrollo humano en los próximos años, entre los que destaca, en primer lugar, la atención a la vida del hombre, núcleo de todo progreso auténtico; el respeto del derecho a la libertad religiosa; (...) el rechazo de una visión prometeica del ser humano, que lo considere artífice absoluto del propio destino". La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo.(4)

"Son necesarios -continuó- hombres rectos tanto en la política como en la economía, que estén sinceramente atentos al bien común". Refiriéndose en concreto a "las emergencias mundiales", el Papa dijo que "es urgente llamar la atención de la opinión pública sobre el drama del hambre y de la seguridad alimenticia", que "hay que afrontar con decisión, eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres".

El Santo Padre señaló que "la economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; de recuperar la contribución importante del principio de gratuidad y de la "lógica del don" en la economía de mercado, donde la regla no puede ser solo el provecho. Pero esto es posible únicamente gracias al compromiso de todos, economistas y políticos, productores y consumidores y presupone una formación de las conciencias que refuerce los criterios morales en la elaboración de los proyectos políticos y económicos". "Es necesario -añadió- un estilo de vida distinto por parte de toda la humanidad, en el que los deberes de cada uno con respecto al ambiente se entrelacen con los de la persona considerada en sí misma y en relación con los demás". Frente a "los problemas enormes y profundos del mundo actual -dijo- es necesaria una autoridad política mundial regulada por el derecho, que respete los principios de subsidiariedad y solidaridad y se oriente firmemente a la realización del bien común, respetando las grandes tradiciones morales y religiosas de la humanidad".

El Papa pidió a los fieles que rezaran para que "esta Encíclica ayude a la humanidad a sentirse una única familia comprometida en realizar un mundo de justicia y de paz". Asimismo invitó a rezar "por los jefes de Estado y de Gobierno del G-8, que se encuentran en estos días en L'Aquila, para que en esta importante cumbre mundial se tomen decisiones y salgan orientaciones útiles al verdadero progreso de todos los pueblos, especialmente de los más pobres".





LA ACTIVIDAD ECONÓMICA Y EL DESARROLLO

Sobre las relaciones laborales el Papa subraya la importancia del buen funcionamiento de los sindicatos y recuerda que “la falta de respeto de los derechos humanos de los trabajadores es provocada a veces por grandes empresas multinacionales y también por grupos de producción local”. Subraya que la obtención de beneficios no debe ser el fin último de la empresa: “La ganancia es útil si, como medio, se orienta a un fin que le dé un sentido, tanto en el modo de adquirirla como de utilizarla. El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza”. “La gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producción, la comunidad de referencia”, explica.

La Iglesia sostiene siempre que la actividad económica no debe considerarse antisocial. Por eso -recuerda el Papa-, el mercado no es ni debe convertirse en el ámbito donde el más fuerte avasalle al más débil. En efecto, la economía y las finanzas, al ser instrumentos, pueden ser mal utilizados cuando quien los gestiona tiene sólo referencias egoístas. De esta forma, se puede llegar a transformar medios de por sí buenos en perniciosos”, afirma. Y explica que la doctrina social de la Iglesia sostiene sin embargo que se pueden vivir relaciones auténticamente humanas, de amistad y de sociabilidad, de solidaridad y de reciprocidad, también dentro de la actividad económica y no solamente fuera o “después” de ella.

Hace referencia también a la necesidad de reducir las profundas desigualdades: “En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora”. “Hay también una urgente necesidad moral de una renovada solidaridad, especialmente en las relaciones entre países en vías de desarrollo y países altamente industrializados”. El Papa hace una llamada a que los países tecnológicamente más avanzados reduzcan su gasto energético para que se dé “una redistribución planetaria de los recursos energéticos, de manera que también los países que no tienen recursos energéticos puedan acceder a ellos”. Recuerda que “no podemos dejar la creación empobrecida en sus recursos a las nuevas generaciones”.

Pero recuerda que el desarrollo debe tener un alcance mucho más amplio que el meramente económico: “No basta progresar sólo desde el punto de vista económico y tecnológico. El desarrollo necesita ser ante todo auténtico e integral. El salir del atraso económico, algo en sí mismo positivo, no soluciona la problemática compleja de la promoción del hombre, ni en los países protagonistas de estos adelantos, ni en los países económicamente ya desarrollados, ni en los que todavía son pobres”.




EL RESPETO A LA VIDA, BASE DEL AUTÉNTICO DESARROLLO

Benedicto XVI recuerda que la apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo, ya que “la acogida de la vida forja las energías morales y capacita para la ayuda recíproca”. “Uno de los aspectos más destacados del desarrollo actual es la importancia del tema del respeto a la vida, que en modo alguno puede separarse de las cuestiones relacionadas con el desarrollo de los pueblos”.
Los países más desarrollados están difundiendo “una mentalidad antinatalista, que muchas veces se trata de transmitir también a otros estados como si fuera un progreso cultural”. Sin embargo, el Santo Padre desmonta el mito de la superpoblación como obstáculo para el progreso y recuerda a apertura moralmente responsable a la vida es una riqueza social y económica, ya que grandes naciones han podido salir de la miseria gracias también al gran número y a la capacidad de sus habitantes: “No es correcto considerar el aumento de población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico: baste pensar, por un lado, en la notable disminución de la mortalidad infantil y al aumento de la edad media que se produce en los países económicamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en la sociedades en las que se constata una preocupante disminución de la natalidad”.



LA LIBERTAD RELIGIOSA

También apunta el Papa a “la negación del derecho a la libertad religiosa”, como obstáculo al desarrollo. “La violencia frena el desarrollo auténtico e impide la evolución de los pueblos hacia un mayor bienestar socioeconómico y espiritual”, argumenta.



LA COLABORACIÓN DE LA FAMILIA HUMANA

En el capítulo sobre ‘La colaboración de la familia humana’, para una verdadera solidaridad internacional, el Papa llama a fomentar un mayor acceso a la educación, “no sólo a la instrucción o a la formación para el trabajo, que son dos causas importantes para el desarrollo, sino a la formación completa de la persona”.

Al abordar ‘El desarrollo de los pueblos y la técnica’, recuerda que ésta “se inserta en el mandato de cultivar y custodiar la tierra”. “Cuando predomina la absolutización de la técnica se produce una confusión entre los fines y los medios, el empresario considera como único criterio de acción el máximo beneficio en la producción; el político, la consolidación del poder; el científico, el resultado de sus descubrimientos. Así, bajo esa red de relaciones económicas, financieras y políticas persisten frecuentemente incomprensiones, malestar e injusticia; los flujos de conocimientos técnicos aumentan, pero en beneficio de sus propietarios“, y no de la población. El principio de subsidiaridad debe mantenerse íntimamente unido al principio de la solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiaridad sin la solidaridad desemboca en el particularismo social, también es cierto que la solidaridad sin la subsidiaridad acabaría en el asistencialismo que humilla al necesitado.(5)



(1) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 49.
(2) Cf BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 9.
(3) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 8.
(4) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 28.
(5) BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 58.

2.7.09

ENCENDIMIENTO DE LA LLAMA VOTIVA DE LA FE JUNTO A LA IMAGEN DEL APÓSTOL SAN PABLO EN LA CLAUSURA DEL AÑO PAULINO

Como había sido anunciado por el secretariado de comunicación institucional del Obispado y asimismo en la última edición de AICA, el Año Paulino Jubilar fue clausurado solemnemente el sábado 27 de junio, en horas vespertinas, en la iglesia de San José, llamada «de los peregrinos» en el predio del Movimiento de Schoenstatt, del partido de Escobar. Dicho acontecimiento, que en el inicio formaba parte de un díptico junto con la iglesia catedral de Santa Florentina, se convirtió en acto de cierre del mencionado Año, debido a que el encuentro diocesano en Campana, en el atrio y plaza, debió ser suspendido a causa del acto eleccionario nacional del día 28, razón por lo cual el Obispo solicitó a los curas párrocos que hicieran solemne acto de clausura en sus respectivas parroquias. En la iglesia catedral de Santa Florentina la solemne clausura la realizó el cura párroco, Pbro. Hugo Lovatto, en el templo.

La iglesia de San José, la tercera más amplia en la diócesis, se encontró repleta de fieles laicos. En una tarde fría, la calidez de compartir ese momento de fe y amor llenó los corazones. La procesión comenzó junto al "Santuario" de la Mater ter admirabilis, adonde concurrió la multitud de fieles y los concelebrantes, todos los cuales, luego, vinieron junto con el Obispo hasta el frente de la nueva Iglesia (consagrada el 29 de junio del pasado año) donde Mons. Oscar Sarlinga procedió a bendecir las dos nuevas estatuas de los Apóstoles Pedro y Pablo que ornan el frente del templo. La misa fue concelebrada por Mons. Edgardo Galuppo, Mons. Santiago Herrera, el P. Benjamín Pereira. Se encontraban también Mons. Marcelo Monteagudo, el P. Claudio Carusso, el P. Superior, Juan Pablo Catoggio, y los sacerdotes Nicolas Guidi, Claudio Caruso, Pablo Iriarte y Mauricio Aracena. Del movimiento de Schoenstatt se encontraban la Superiora Regional del Instituto Nuestra Señora de Schoenstatt: María Augusta Landgraf, y miembros del Instituto de las Hermanas de María. Asistió a la eucaristía el Seminario diocesano "San Pedro y San Pablo".

Antes de concluir la misa, el Obispo dejó encendida una llama votiva junto a la imagen de San Pablo, que es aquella que fue hecha pintar al inicio del Año Paulino Jubilar, y que ha ido recorriendo los distintos eventos y celebraciones diocesanas, tales como celebraciones patronales, conferencias, actos ecuménicos, encuentros de diálogo interreligioso, así como las celebraciones de clausura de las misiones juveniles que se realizaron en las parroquias.

Luego de la celebración eucarística se tuvo un ágape fraterno y a continuación todos los concurrentes fueron invitados a escuchar un concierto del eximio pianista chileno Felipe Browne.

En su homilía Mons. Sarlinga expresó que “el Año Paulino dejaba un entusiasmo espiritual a seguir caminando con Cristo, el Señor, con el mismo San Pablo, el Apóstol de las gentes, esto es, a caminar en el Espíritu y a mantener encendida la llama de la fe transformadora de los corazones y centro irradiador de la evangelización”.

Recordó también que, en la Apertura del Año Paulino, el Papa Benedicto XVI había subrayado “(…) cómo en la expresión paulina «todos ustedes son uno en Jesucristo» reside la verdad y la fuerza de la revolución cristiana, la revolución más profunda de la historia humana, que se experimenta en torno a la Eucaristía”.

Mencionó también que uno de los frutos de este Año Jubilar debía ser la profundización de la «conversión pastoral» de la que habla el Documento de Aparecida, y que esta conversión espiritual “(…) comporta, por tanto, dejar de buscarse exclusivamente o principalmente a sí mismo, sino, en el decir del Apóstol, «revestirse de Cristo» y entregarse a Él, caminando en una «vida nueva» (Cf Rm 6, 3s)”. Acerca de la vida nueva, dijo que San Pablo, en Rm. 12,2 habla de «renovación», como en Ef. 4,23. Se refiere a un progreso interior, espiritual, típico de la dinámica bautismal.

Dijo también que, más allá de las cualidades de sus miembros, “la Iglesia es santa: «una, santa, católica y apostólica», siendo ésta una verdad primera de nuestra fe; y la Iglesia es santa porque, también en el decir de San Pablo, «Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla, purificándola con el baño del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa parecida, santa e inmaculada» (Ef 5,25-27)”.

El Obispo hizo alusión también a la reciente carta del Santo Padre (Carta de Su Santidad del 10 de marzo de 2009), en la que aludía al pasaje de la carta a los Gálatas (5,13-15), que el Papa relacionó con el momento actual, acerca de la visión cristiana de la libertad, de la plenitud de la ley y de la necesidad de la concordia: "No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: Amarás al prójimo como a ti mismo. Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente". Dijo también que el Santo Padre se había preguntado, en dicha carta: “¿Sorprende acaso que tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? ¿Que quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender la prioridad suprema: el amor?”, a partir de lo cual exhortó “a vivir en la concordia y en la responsabilidad, para trabajar juntos en la construcción de fundamentos morales y espirituales, porque Jesús nos trajo Vida, y Vida en abundancia”. “San Pablo, continuó, y con él, todo cristiano, contempla al Hijo de Dios como Aquel que murió por amor nuestro y también como Aquel que se hace efectivamente en su vida, tanto como en la nuestra: «vivo, pero ya no vivo yo, sino que «Cristo vive en mí» (Gal 2, 20)”.

25.6.09

MENSAJE DEL OBISPO CON MOTIVO DEL INICIO DEL AÑO SACERDOTAL CONVOCADO POR EL SANTO PADRE

Image Ciudad de Campana
El viernes 19 de junio fue abierto solemnemente en la diócesis el Año Sacerdotal en la iglesia catedral de Santa Florentina por parte de nuestro Obispo Mons. Oscar Sarlinga, quien pidió a los curas párrocos que lo hicieran en sus respectivas parroquias. La misa fue celebrada a las 19.
El Obispo destacó la convocación del Año Sacerdotal por parte de S.S. Benedicto XVI, el ejemplo del Santo Cura de Ars, así como se refirió a algunos puntos de la carta del Papa a los sacerdotes.
Entre otras cosas, señaló que este Año de gracia para los sacerdotes coincidirá hasta el 29 del corriente con el Año Paulino Jubilar, y que esto tiene mucho que ver con el centro irradiador del dinamismo evangelizador que se espera de todo sacerdote.
Al mismo tiempo hizo una referencia especial al sentido de la "fidelidad" en la Biblia y particularmente en los salmos, expresando que tiene una significación en común con "verdad", "lealtad" y "amor", siendo una cualidad de Dios mismo (por ello "fidelidad de Cristo") y una cualidad del fiel (por esto: "fidelidad a Cristo") haciendo así alusión al lema propuesto por el Santo Padre para este Año.
A continuación ofrecemos el mensaje del Obispo:





2009-2010

Queridos sacerdotes,
Queridos hermanos y hermanas todos de esta diócesis de Zárate-Campana. El lema señalado por el Papa para motivar a una vivencia profunda del sacerdote a lo largo de este tiempo es: “FIDELIDAD DE CRISTO, FIDELIDAD DEL SACERDOTE”. El día 19 de junio, celebramos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Un servidor lo hará en la iglesia catedral de Santa Florentina, en Campana, junto con los sacerdotes de la misma catedral y del Obispado. Cada uno de los sacerdotes lo hará en sus respectivas parroquias, o en las iglesias adscriptas a sus respectivos movimientos o asociaciones de fieles. El Santo Cura de Ars, puesto como modelo de sacerdote por el Santo Padre, intercederá en todo momento por nosotros.

Para nuestra diócesis, a la que hemos consagrado solemnemente al Sagrado Corazón de Jesús el 9 de mayo próximo pasado, esta fiesta adquiere una relevancia especial, pues nos convoca como Iglesia particular, en unión con la Iglesia universal a vivir el infinito amor del Corazón del Hijo de Dios, que nos da a conocer plenamente al Padre, porque “Él (Jesucristo) con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su muerte y gloriosa Resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad, lleva a plenitud toda la revelación y la confirma con testimonio divino”(1). Es la ocasión propicia para pedir a Dios, con gran confianza, con amor filial: «SEÑOR SANTO Y FIEL, DANOS LA GRACIA DE LA FIDELIDAD», porque todo lo bueno y santo lo tenemos de su gracia y de nuestra aceptación, a la manera como San Pablo nos dice: “Por la gracia de Dios soy lo que soy” (1 Cor. 15,10). Casi al término del Año Paulino Jubilar, con multitud de gracias recibidas, pedimos particularmente el don de vivir nuestro sacerdocio con alegría, renovada esperanza y espíritu evangelizador, siendo lo que somos, sacerdotes de Jesucristo.

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I
EL SACERDOTE VIVE DEL CORAZÓN DE CRISTO

El Corazón de Cristo es signo del gran amor que Dios tiene por todos nosotros. Es fuente de conversión. Recibir «juntos» ese don, requiere de conversión porque la unidad no se da sin conversión de los corazones. Rogamos que, contemplando el Rostro de Cristo, sea para nosotros fuente de conversión pastoral, porque “(…) el corazón humano se convierte mirando al que nuestros pecados traspasaron”(2).

Sin Corazón de Cristo no hay dinamismo evangelizador. El dinamismo de la evangelización se alimenta de la acogida del Evangelio como Palabra que salva, de la Presencia vivificadora de Jesucristo, en el Espíritu, de la Presencia y acción de su Cuerpo, que es la Iglesia. Aunque sea algo que ya sabemos, dejemos entrar en el corazón nuestro, todavía más que en nuestra mente, lo que significa: «Eucaristía, Fuente y Culmen». En nuestro Plan Pastoral así lo hemos asumido: “De todo ello, la EUCARISTÍA es la plenitud. El mismo Señor dijo: "Yo soy el pan de la Vida" (Jn 6, 35). Y Eucaristía dice relación estrecha con caridad, vida cristiana efectivamente vivida, en lo personal y como Iglesia. Nuestro Papa Benedicto XVI, en «Sacramentum caritatis», hizo esa relación fundamental (…) con (…) Deus caritas est". Por esto, la «Sacramentum caritatis», iluminadora para nosotros y nuestro Plan pastoral, posee (…) una visión en la cual "la celebración eucarística aparece aquí con toda su fuerza como fuente y culmen de la existencia eclesial"”(3).

No ignoramos el obrar de males y obscuridades en nuestro derredor (los cuales, quizá, algunas veces hagan triste acto de presencia también dentro de nosotros). Pero Dios que se hizo Hombre ha vencido todo mal, no hay obstáculo que se contraponga a su gracia, si somos dóciles a Él, que es el Señor. El Santo Padre nos lo afirma también: “A pesar del mal que hay en el mundo, conservan siempre su actualidad las palabras de Cristo a sus discípulos en el Cenáculo: "En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33). La fe en el Maestro divino nos da la fuerza para mirar con confianza el futuro”(4).

La esperanza y la confianza no defraudan. Lejos de una mirada rutinaria que puede nublar nuestros ojos, lejos también de cierta desconsideración, que puede obnubilar, será la virtud de la humildad la que nos ayudará a ensanchar el corazón y la mente y nos moverá a hacer un «espacio profundo» dentro de nosotros mismos, a los fines de «recibir en la escucha» lo que el Espíritu nos dice, a través de quienes hacen sus veces, en la convocación de este providencial Año Sacerdotal. El Señor es fiel; si somos dóciles a Él, nada nos quitará la fuerza para mirar con confianza la realidad de nuestro ministerio y la sed de Dios de nuestro pueblo. El sacerdote vive del Corazón de Cristo. Se trata de purificar nuestro espíritu, en absoluto desde el miedo, sino desde el «temor de Dios», que es Don del Espíritu Santo, y desde el Don de la «piedad» en su sentido más pleno.

Temor de Dios, y piedad, ¡tan relacionados con la virtud teologal de la esperanza!.

II
SACERDOTE DE CRISTO PARA LA EUCARISTÍA EN UNA NUEVA PRIMAVERA


El Año Sacerdotal está llamado entonces a contribuir a la intensificación de la verdadera identidad sacerdotal y de los medios que la alimentan. Como lo hemos dicho, en la verdad y desde la humildad: “Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado” (Lc. 18, 14). El sacerdocio es un Don que hemos recibido, para darle gloria al Señor, por el bien de su Pueblo que es la Iglesia. San Pablo nos dice: “Qué tienes que no hayas recibido?” (2 Cor. 4,7).

En la solemnidad del Sagrado Corazón queremos renovar el carisma recibido, el Don que Jesús nos entregó en el momento de su muerte: su Cuerpo y su Sangre, don entregado como pan de vida bajado del cielo: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo” (Jn. 6, 51).

La Iglesia hace la Eucaristía. La Eucaristía hace la Iglesia. Renovar y dar nuevas fuerzas a nuestro sentido eclesial será también una gracia. Más que «autorreferencia» se trata de profundizar en identidad y misión. La Eucaristía es el sacramento de la comunión cristiana; es el sacramento de la comunión, que realiza la unidad de cada uno de nosotros con Jesucristo, y, por tanto, obra el misterio de unidad entre nosotros, como comunidad participante del único Pan: “Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan”, nos dice San Pablo (1 Cor. 10,17). Como diócesis, venimos trabajando el valor de la comunión y de la misionariedad como ejes de nuestro caminar como Iglesia. Precisamente, qué don precioso sería comprender también vivencialmente que la Eucaristía es el sacramento de la comunión y de la misión, una Eucaristía celebrada y vivida, una Eucaristía que hace que nuestra vida sea transformada, en la justicia, paz y gozo en el Espíritu.


Hay situaciones muy difíciles, es cierto. E incluso, a veces, casi abrumadoras. Veamos esperanza. Si lo pedimos con confianza, el Señor nos dará una nueva primavera de la misión sacerdotal, y una nueva primavera pastoral. Como el amor es difusivo de sí mismo, será éste un Año para redescubrir la belleza y la importancia del sacerdocio y de cada sacerdote, y para rezar y trabajar sin descanso por el aumento, perseverancia y santificación de las vocaciones sacerdotales, como lo pide el Señor en el Evangelio: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha” (Mt. 9, 37-38). Ya hemos visto un resurgir de las vocaciones sacerdotales.

El Papa Benedicto XVI ha querido “(…) invitar particularmente a los sacerdotes, en este Año dedicado a ellos, a percibir la nueva primavera que el Espíritu está suscitando en nuestros días en la Iglesia, a la que los Movimientos eclesiales y las nuevas Comunidades han contribuido positivamente”(5).


III

TESTIMONIO EVANGÉLICO EN LA VIDA SACERDOTAL, UN SIGNO DE LOS TIEMPOS

En la actualidad, diría, cual signo de los tiempos, necesitamos que los sacerdotes, con su vida y obras, manifiesten ante el mundo un auténtico testimonio evangélico, como nos refiere el Papa, recordando las palabras de un predecesor suyo: “Pablo VI ha observado oportunamente: "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escucha a los que enseñan, es porque dan testimonio"”(6). El llamado lo recibieron los Doce de parte de Jesús para que estuvieran con Él (cf. Mc 3, 14), aprendieran de Él, bebieran de sus palabras y vieran sus obras y su testimonio. Fue después de ello cuando los mandó a predicar. La carta del Papa llama también a los sacerdotes en nuestros días a asimilar el "nuevo estilo de vida" que el Señor Jesús inauguró y que los Apóstoles hicieron suyo”(7). Es el centro irradiador del testimonio.

De dicho centro irradiador proviene la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea, en su misión en el culto divino, como evangelizador y dinamizador de la vida eclesial. Cual prolongación y «sacramento» de Jesucristo, el Buen Pastor, el sacerdote ha de vivir su misión desde su espiritualidad sacerdotal, basada ésta en la vida interior y del ejercicio de las virtudes sacerdotales, del sentir con la Iglesia y de la corresponsabilidad asumida en la caridad pastoral. Desde este centro de nuestra misión veremos con renovada luz el valor inmenso del celibato sacerdotal, como lo decimos también en nuestro Plan: “Reafirmamos en nuestro Proyecto pastoral nuestra convicción en el motivo central del celibato como la entrega a Cristo y con él a la Iglesia, y constituyendo al mismo tiempo una forma de caridad pastoral que se hace consagración total y testimonio escatológico ante los hombres, bases muy sólidas para vivirlo gozosamente en la plenitud, como valor positivo del amor” .

Fidelidad de Cristo. Fidelidad a Cristo. Fidelidad a la Iglesia. En la Biblia, fidelidad, amor y verdad se identifican.

Este Año sacerdotal es Año de bendición. Que sea verdaderamente nuestro asumido programa de vida. Con la ayuda de la Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Y la intercesión piadosa del Santo Cura de Ars.


+Oscar D. Sarlinga


18 de junio de 2009

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1.CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Dei Verbum, Nº 4.
2.CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, Nº 1432.
3.OBISPADO DE ZÁRATE-CAMPANA, «Plan Pastoral diocesano», en www.obzaratecampana.com.ar
4.BENEDICTO XVI, Carta del Papa Benedicto los sacerdotes, en http://www.aica.org/index2.php?pag=2009aniosacerdotal). En adelante, «Carta del Papa…»
5.BENEDICTO XVI, «Carta del Papa».
6.BENEDICTO XVI, «Carta del Papa».
7.Cf BENEDICTO XVI, «Carta del Papa…»
8.OBISPADO DE ZÁRATE-CAMPANA, «Plan Pastoral Diocesano», en www.obzaratecampana.com.ar

18.6.09

CELEBRACIONES DEL CORPUS CHRISTI EN LA DIÓCESIS

Image La Fiesta del Corpus Christi fue celebrada en la diócesis en distintas parroquias, y de modo interparroquial en las ciudades de Campana, Zárate y Belén de Escobar.

En la ciudad de Campana, la celebración tuvo lugar el domingo 14, a las 10.30. Mons. Oscar D. Sarlinga estuvo presente, junto con el cura párroco de la Catedral, Pbro. Hugo Lovatto, el Rvdo P. Wilson Gomes párroco de la parroquia Ntra. Sra. del Carme, el P. Joaquin DJ, párroco de la parroquia Ntra. Sra. de Luján y de los Santos Apostoles Pedro y Pablo, y el Pbro. Nestor Villa y los vicarios de la catedral, los Pbros. Mauricio Aracena y Lucas Martínez.

Una gran cantidad de fieles laicos asistió a la celebración, en especial un grupo muy numeroso, entre ellos niños de la catequesis, venidos de la capilla San Martín de Porres. Luego de la Misa se realizo la procesión en las calles adyacentes al templo catedral de Santa Florentina.

Image En su homilía, Mons. Oscar Sarlinga dijo que si creemos, en el sentido más puro de la palabra, encontramos salvación, y el poder transformador de la fe, el poder de la Eucaristía será capaz de renovar verdaderamente el mundo y la Iglesia, a partir de la renovación de los corazones: el rencor, la acedia y el odio se desvanecerán, la violencia se transformará en energías de amor, y por lo tanto, la muerte en vida. La muerte ya ya sido vencida por la Resurrección gloriosa de Jesucristo –dijo-. Queda en nosotros los cristianos el recibir con fe y devoción los efectos inconmensurables de ese Amor; el odio, la envidia, la dispersión y el desinterés por el bien de los demás no pueden tener ya la última palabra. En cada acto del cristiano está presente la Resurrección. Este poder transformador, para retomar una expresión del Santo Padre Benedicto XVI, es como una «fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser», se trata de la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Todos los demás cambios, al lado de esa fisión, son superficiales y carecen en sí de poder salvador. Por esto estamos aquí, por eso hablamos de «redención» y no simplemente de «energías espirituales», puesto que hemos recibido en lo más íntimo de nuestro ser la fuerza Image transformadora de la Redención de Cristo y podemos entrar en este magnífico dinamismo en y desde la fe, en y desde la aceptación de la Cruz Pascual. Jesús puede distribuir su Cuerpo, porqué se entrega realmente a sí mismo. Esta primera transformación fundamental de la violencia en amor, de la muerte en vida lleva consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Llegados a este punto la transformación no puede detenerse, antes bien, es aquí donde debe comenzar plenamente. El Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos dan para que a su vez nosotros mismos seamos transformados; este es el significado de la Fiesta del Corpus Christi. Nosotros mismos debemos llegar a ser Cuerpo de Cristo, sus consaguíneos. Todos comemos el único pan, y esto significa que entre nosotros llegamos a ser una sola cosa. La adoración, hemos dicho, llega a ser, de este modo, unión. Dios no solamente está frente a nosotros, como el Totalmente otro. Está dentro de nosotros, y nosotros estamos en Él. Su dinámica nos penetra y desde nosotros quiere propagarse a los demás y extenderse a todo el mundo, para que su amor sea realmente la medida dominante del mundo. Yo encuentro una alusión muy bella a este nuevo paso que la Última Cena nos indica con la diferente acepción de la palabra «adoración» en griego y en latín. La palabra griega es "proskynesis".

Image Significa el gesto de sumisión, el reconocimiento de Dios como nuestra verdadera medida, cuya norma aceptamos seguir. Significa que la libertad no quiere decir gozar de la vida, considerarse absolutamente autónomo, sino orientarse según la medida de la verdad y del bien, para llegar a ser, de esta manera, nosotros mismos, verdaderos y buenos. Este gesto es necesario, aun cuando nuestra ansia de libertad se resiste, en un primer momento, a esta perspectiva. Hacerla completamente nuestra será posible solamente en el segundo paso que nos presenta la Última Cena. La palabra latina adoración es ad-oratio, que etimológicamente significa contacto boca a boca, abrazo y, por tanto, en resumen, "amor" en el sentido más puro. La sumisión se hace unión, porque aquel al cual nos sometemos es Amor. Así la sumisión adquiere sentido, porque no nos impone cosas extrañas, sino que nos libera desde lo más íntimo de nuestro ser.

Image En la ciudad de Zárate el Corpus Christi tuvo mucha partipación de fieles y fue celebrado con dignidad y devoción, habiendo sido presididas las celebraciones por Mons. Ariel Pérez, cura párroco de Nuestra Señora del Carmen. En Belén de Escobar, como es tradicional, se realizó la procesión del Corpus alrededor de la plaza frente a la iglesia co-catedral y fue presidida por el Pbro. Atilio Rosatte, cura párroco de la parroquia de la Natividad.
Image

9.6.09

EFUSIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN LA DIÓCESIS DESDE LA SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS HASTA LA SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

En la solemnidad de Pentecostés la diócesis tuvo el gozo de la celebración del sacramento de la confirmación en la parroquia de Nuestra Señora de las Gracias (Pilar) y en la Comunidad del Cenáculo (Parque Sakura, partido de Exaltación de la Cruz). Ambas dos celebraciones, presididas por el Sr. Obispo, contaron con la presencia de gran cantidad de fieles, y en el caso de la parroquia de las Gracias, con la presencia y animación de su cura párroco, Pbro. Fernando Crevatin, y de los laicos y laicas que están preparándose para la conformación del consejo pastoral (con los cuales el Sr. Obispo mantuvo un diálogo muy animado al terminar la celebración, junto con el P. Crevatin). En el Cenáculo hubo fiesta (es como "la fiesta patronal" de la comunidad), con una serie de actividades durante el día, que culminaron con la misa presidida por Mons. Sarlinga, con participación de numerosos sacerdotes, de cerca de 400 fieles laicos, durante la cual se administró el sacramento de la confirmación.


Hubo celebración de confirmaciones asimismo en San Antonio de Areco el día Domingo 31 de Mayo por la tarde, presididas por Mons. Santiago Herrera, pro-vicario general, y en Capilla del Señor una semana después, el Sábado 6 de Junio también por la tarde, presididas por Mons. Edgaro Galuppo, vicario general.
El sábado en las vísperas de la solemnidad de la Santísima Trinidad, el Sr. Obispo fue a la parroquia de la Beata Teresa de Calcutta, donde el cura párroco, Pbro. Eduardo Carrozo, las catequistas y laicos comprometidos habían preparado una estupenda ceremonia, en la cual fueron confirmados 30 jóvenes de la comunidad parroquial. La celebración estuvo precedida por un encuentro fraterno durante la tarde, fue festiva y manifestó el intenso trabajo pastoral de la comunidad parroquial, guiada por su pastor.

Han sido acontecimientos de gracia en nuestra diócesis. En Pentecostés viene el Espíritu Santo y nace la Iglesia. La Iglesia es la comunidad de los que han «nacido de lo alto», "de agua y Espíritu", como dice el evangelio de san Juan (cf. Jn 3, 3. 5). La comunidad cristiana no es, ante todo, el resultado de la libre decisión de los creyentes; en su origen está primariamente la iniciativa gratuita del amor de Dios, que otorga el don del Espíritu Santo. La adhesión de la fe a este don de amor es «respuesta» a la gracia, y la misma adhesión es suscitada por la gracia. Así pues, entre el Espíritu Santo y la Iglesia existe un vínculo profundo e insoluble. A este respecto, dice san Ireneo: «Donde está la Iglesia, ahí está también el Espíritu de Dios; y donde está el Espíritu del Señor, ahí está la Iglesia y toda gracia» (Adv. haer., III, 24, 1). Se comprende, entonces, la atrevida expresión de san Agustín: «Poseemos el Espíritu Santo, si amamos a la Iglesia» (In Io., 32, 8).


El relato del acontecimiento de Pentecostés subraya que la Iglesia nace universal: éste es el sentido de la lista de los pueblos —partos, medos, elamitas... (cf. Hch 2, 9-11)— que escuchan el primer anuncio hecho por Pedro. El Espíritu Santo es donado a todos los hombres, de cualquier raza y nación, y realiza en ellos la nueva unidad del Cuerpo místico de Cristo. San Juan Crisóstomo pone de relieve la comunión llevada a cabo por el Espíritu Santo, con este ejemplo concreto: «Quien vive en Roma sabe que los habitantes de la India son sus miembros» (In Io., 65, 1: PG 59, 361).


Del hecho de que el Espíritu Santo es «la nueva alianza» deriva que la obra de la tercera Persona de la santísima Trinidad consiste en hacer presente al Señor resucitado y con él a Dios Padre. En efecto, el Espíritu realiza su acción salvífica haciendo inmediata la presencia de Dios. En esto consiste la alianza nueva y eterna: Dios ya se ha puesto al alcance de cada uno de nosotros. En cierto sentido, cada uno, «del más chico al más grande» (Jr 31, 34), goza del conocimiento directo del Señor, como leemos en la primera carta de san Juan: «en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas —y es verdadera y no mentirosa— según os enseñó, permaneced en él» (1 Jn 2, 27). Así se cumple la promesa que hizo Jesús a sus discípulos durante la última cena: «El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho» (Jn 14, 26).

3.6.09

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES - MENSAJE PASTORAL DEL SR. OBISPO


Con motivo de la próxima celebración de Pentecostés, el Sr. Obispo Mons. Oscar Sarlinga visitará, por la mañana, la parroquia de Nuestra Señora de las Gracias, de la ciudad de Pilar, donde administrará confirmaciones y luego de la celebración se reunirá con el consejo pastoral parroquial y el cura párroco. Pbro. Fernando Crevatín.
Por la tarde, el Obispo concurrirá a las celebraciones en "Il Cenacolo", la comunidad de cura y rehabilitación de ex tóxicodependientes (Asociación Civil "San Lorenzo") ubicada en Parque Sakura, partido de Exaltación de la Cruz, donde celebrará la misa, a continuación de la cual se tendrá un encuentro fraterno con todos los familiares y benefactores de los jóvenes que allí se encuentran.
A modo de preparación espiritual para Pentecostés, el Obispo dirigió a los fieles un MENSAJE PASTORAL, que es el siguiente:





Nos hallamos muy próximos a la solemnidad de Pentecostés, la cual, como el pasado año nos refiriera nuestro Papa Benedicto XVI, rememora en su imagen la “(…) antigua fiesta judía en la que se recordaba la Alianza de Dios con su pueblo en el monte Sinaí (Cf. Éxodo 19)”(1) y que “(…) se convirtió también en fiesta cristiana precisamente por lo que sucedió en esa ocasión, 50 días después de la Pascua de Jesús”(2). Pentecostés constituyó aquel «bautismo en el Espíritu Santo», que había sido anunciado por Juan Bautista: «Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo... Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego» (Mateo 3, 11).


De tal manera, con el gran acontecimiento de Pentecostés, de inicio de la misión de la Iglesia en la unidad querida por Cristo, el Espíritu Santo irrumpe suavemente en la primera comunidad cristiana, con Pedro a la cabeza, y supera infinitamente la ruptura y dispersión iniciadas por Babel, causantes de la confusión de los corazones. Pentecostés se transforma, así, para la Iglesia ya fundada y naciente, en el signo de comunión y de Amor divino más fuerte que las divisiones provocadas por el pecado y todas las consecuencias del pecado, más fuerte que las estructuras de pecado o pecado estructural, que existe también en el mundo de hoy.


Pentecostés le da el Alma a la Iglesia, y la fuerza de su misión. Sin el efecto de un Pentecostés perdurable en la Iglesia, esta última no sería sino una organización meramente humana, una estructuración sin alma. Las celebraciones litúrgicas no serían sino «espectáculos de temática religiosa». Pero el Espíritu Santo es el Alma de la Iglesia, que le fue insuflada con el Viento y el Fuego en el Cenáculo, de tal modo que la misma Iglesia debe «convertirse» cada día, cada instante, en lo que ella misma ES, el Cuerpo de Cristo y el Pueblo de Dios que vive en la historia: la PRESENCIA AMOROSA de Jesucristo, Señor de la historia, que rompe las barreras y divisiones, abre las fronteras entre los pueblos y nos hace un solo Pueblo, para alabanza de su Gloria.


Leemos en los Hechos de los Apóstoles que luego del descenso con potencia del Espíritu como Viento y Fuego, los discípulos salieron a anunciar en muchas lenguas la buena noticia de la resurrección de Cristo (Cf. 2,1-4). Es decir, la Iglesia comenzó su misión y colaboración con el Espíritu, misión en la cual muestra 'la sacramentalidad' que le atribuye el Concilio Vaticano II (a la Iglesia) cuando enseña que ella “(…) es en Cristo como un sacramento, o sea, signo e instrumento de la unión intima con Dios y de la unidad de todo el género humano”(3). Todos nuestros carismas, la misión que cada uno ha recibido en la Iglesia, el sentido de aquello para lo cual hemos sido llamados, bebe en las fuentes de esta 'sacramentalidad', la que da a la Iglesia Una Santa Católica y Apostólica el vigor y los carismas para operar visiblemente en toda la familia humana. Tengámoslo muy presente en este Año Paulino Jubilar, que ha traído tantas y tan abundantes gracias de comunión y misión, y que nos hallamos próximos a clausurar, como diócesis, el 27 de junio de este año, en comunión con la solemne clausura que hará el Santo Padre en Roma.


Pentecostés es para nosotros ocasión de renovar el carisma recibido, la Gracia de nuestro Bautismo y de nuestro Llamado, sea el que fuere, en el concierto del Don de la vocación cristiana. Y es un llamado renovado a evangelizar, con un solo corazón y una sola alma, deponiendo todo muro de división, dar testimonio viviente de la Resurrección gloriosa del Señor, que triunfó sobre el mal y pisó la cabeza de la antigua serpiente, transformando de tal modo la historia humana para siempre: «No es superfluo recordarlo: evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo. Testimoniar que ha amado al mundo en su Verbo Encarnado, ha dado a todas las cosas el ser y ha llamado a los hombres a la vida eterna»(4)


La Virgen Madre, que con fe inquebrantable, mansedumbre y dulzura, esperó la venida del Espíritu en el Cenáculo, ayude a que nuestro corazón se abra a Aquél que es el Alma de la Iglesia, el Espíritu de Amor y de Consuelo.


+Oscar Sarlinga



27 de mayo de 2009




(1) BENEDICTO XI, Regina coeli, Ciudad del Vaticano, domingo, 11 mayo 2008
(2) Ibid.
(3) CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Lumen gentium, 1.
(4)PABLO VI, Exh. Evangelii nuntiandi, 26.

30.4.09

MENSAJE DEL OBISPO PARA EL DOMINGO DEL BUEN PASTOR

MENSAJE DEL OBISPO
PARA EL DOMINGO DEL BUEN PASTOR
(tarde del sábado 2 de mayo y domingo 3)

Dado el 30 de abril de 2009

I
EL PASTOR, «EL QUE LAVA LOS PIES», EL QUE ES «LA PUERTA» Y QUE SE ENTREGÓ «POR MÍ»

Nos aproximamos al Domingo del Buen Pastor, y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Necesitamos obreros para la Mies, Pastores según el Corazón de Jesucristo, Rey de los Pastores, que «laven los pies» a los discípulos, en el profundo significado espiritual, eucarístico y de servicio, entrega generosa a la Causa del Reino de Dios, al bien de los hermanos y hermanas que nos han sido encomendados. Si meditamos con el Evangelio según San Juan, en el Libro de la «Hora» de Jesús (Jn. 13, 1-14) resonará en nuestro interior, con la ayuda del Espíritu, la pregunta de Jesús a sus discípulos, y la respuesta a la que los conduce: Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes?” (Jn 13:12). Y prosigue, afirmando ser el Maestro: “Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy” (Jn 13:13). A continuación, sobre la base de su ejemplo, exhorta al espíritu de servicio y entrega, fontales, totales: “Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros” (Jn 13:14).

Entrega a su Causa, a la que abraza su Cuerpo, que es la Iglesia, y que posee como aspectos integrativos la Evangelización (la cual es la misión misma de la Iglesia, cuyo Nombre es «Misión») y la promoción humana, tan integral cuanto el ser humano es integral, por su dignidad que le viene de ser Imagen de Dios. «Lavar los pies» ha de ser un gesto litúrgico del Jueves Santo, sí, pero ese gesto ha de ser expresión viviente de una vida dedicada por entero. Más allá de los gestos, incluso, sólo al momento de exhalar el último suspiro, podremos ver «como Dios lo ve», cuánto lo hayamos hecho de verdad. Ojalá, de corazón, todos escuchemos: «Venid, benditos de mi Padre». Sólo el Señor juzga con Justicia y Misericordia infinitas. Nosotros, pidamos Misericordia.

Ahora: ¿cuál es el origen del Pastor?. Sabemos que Israel ha sido el pueblo de la Alianza, elegido por Dios para realizar el proyecto universal de salvación; su Pastor ha sido el mismo Dios, de lo cual habla el Antiguo Testamento, a modo de ejemplo, por boca de Isaías, Jeremías y Ezequiel, en cuyas palabras resuena el tema del «Mesías-Pastor» y de la «grey del Señor», refiriéndose al Pueblo de Dios (Cf Is 40,11; Ez 34,23). Dentro de los Salmos, el 22 es por excelencia el himno al Señor Pastor: “El Señor es mi Pastor; nada me puede faltar; en praderas cubiertas de verdor, Él me hace descansar, me conduce por las aguas tranquilas... me guía por el recto camino... Aunque cruce por oscuras quebradas, ningún mal temeré, porque Tú estás conmigo...” (Sal 23,1-3).

En la Nueva y Eterna Alianza, Jesús habla de sí mismo como «el Buen Pastor» que da la vida eterna a sus ovejas (cf. Jn 10, 28), la vida de verdad, belleza, hermosura, y perenne novedad en Él, «que hace nuevas todas las cosas». En la lengua griega, «bueno» y «hermoso o bello» pueden ser equivalentes, por eso, al respecto, nos enseñaba Benedicto XVI en el año 2007: “Al término "pastor" el evangelista añade significativamente el adjetivo «kalós», hermoso, que utiliza únicamente con referencia a Jesús y a su misión. También en el relato de las bodas de Caná el adjetivo«kalós» se emplea dos veces aplicado al vino ofrecido por Jesús, y es fácil ver en él el símbolo del vino bueno de los tiempos mesiánicos (cf. Jn 2, 10)” (1). No es de extrañarnos que el mismo Jesús, que se designa «Pastor», y por consiguiente el que guía a las ovejas, se llame también a sí mismo «Puerta» (Cf Jn 10, 7) porque sólo a través de Él, el Pastor por antonomasia, entran tanto las ovejas como aquéllos que por Él mismo son hechos «pastores».

En el Nombre de Cristo se es Pastor, razón por la cual los invito a meditar sobre la lectura del Libro de los Hechos, en este Domingo: «No hay bajo el cielo otro nombre que podamos invocar para ser salvos» (Hch 4,12). El significado de esta afirmación consiste en que Jesús es el dador de gracia, el dador de la vida divina por medio del Bautismo y de los otros sacramentos. Cuando Él se manifieste en su Gloria, nosotros semejantes en todo a Él, y lo veremos como Él es, «Él, el que es» (Cf 1 Jn 3,3). Mientras tanto, en esta vida, tanto nos conoce y nos ama, que lo hace personalmente y con valor eterno. Por eso San Pablo usa la frase: se entregó «por mí» (Cf Gal 2,20).

II
JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN
POR LAS VOCACIONES

En 1963 el Papa Pablo VI designó la Fiesta del Buen Pastor como la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. En primer lugar, la Iglesia nos invita a honrar la vocación común a la Santidad que todos los cristianos hemos recibido, en tanto Pueblo Sacerdotal. En efecto, por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación cada cristiano está llamado a dar testimonio y a anunciar el Evangelio. Desde esta perspectiva, Jesús quiere que cada uno de los cristianos, sea «buen pastor», en sentido en que todos los cristianos, por fuerza del Bautismo, están llamados a realizar un buen pastoreo en el ambiente en el que vive (2).

Sin embargo, en este Cuarto Domingo de Pascua la Iglesia también, de modo especial, se refiere a las palabras de Cristo, considerándolas a la luz de los pastores que guíen al pueblo a ellos encomendado, que trabajen por él: «...pedid al dueño de la mies que envíe obreros a su mies...»; y por ello este Domingo es dedicado particularmente a pedir a Dios por las vocaciones sacerdotales, las vocaciones al sacerdocio ministerial. El sacramento del Orden hace partícipes a quienes lo reciben de la misma misión de Cristo, en tanto llamados a la siembra de la semilla de la Palabra Divina, a distribuir la Misericordia de Dios, a reconciliar, y a dar de comer a los fieles en la Mesa del Cuerpo y Sangre de Cristo. Es una misión maravillosa, y que exige responsabilidad, pues el pastor defiende a sus ovejas y ofrece hasta la vida por ellas. El pastor continuamente desea que, en uso de la libertad, la grey crezca y se fortalezca (Cf Jn 10,16).

III
LAS VOCACIONES SACERDOTALES EN NUESTRA MISIÓN PASTORAL COMO SACERDOTES

Queridos hermanos, permítanme que me dirija ahora especialmente a los sacerdotes. Como antes lo hemos mencionado, el Señor nos ha dicho: «...la mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies...» (Mt 9, 37). Siempre será una dedicación maravillosa la que consagremos al aumento, perseverancia y santificación de las vocaciones sacerdotales y religiosas, con buen espíritu, con entusiasmo, con alegría. Vale la pena subrayar las últimas palabras del pasaje de los Hechos de los Apóstoles: "Los discípulos quedaron llenos de gozo y del Espíritu Santo" (Hch 13, 52). Así Dios da mayor alegría al que da con alegría. Y especialmente al que con su oración, testimonio y acción apostólica trabaja por las vocaciones. Los invito a reflexionar cuánto de nuestra vida sacerdotal hemos dedicado a ese aspecto tan importante de nuestra misión.

Muchas bendiciones esperamos de la CONSAGRACIÓN DE NUESTRA DIÓCESIS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, para que Él nos dé «pastores según su corazón». Un servidor les decía, el pasado año: “Como comunidad diocesana, la Fiesta de Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra diócesis, la celebraremos este año, el sábado 3 de mayo, en Santiago del Baradero, cuya parroquia matriz cumple 370 años. Hemos cumplido así con una de las primeras propuestas del consejo presbiteral y del consejo pastoral, habiendo celebrado la Fiesta patronal diocesana en la iglesia catedral de Santa Florentina (2006), en la Inmaculada Concepción de Maquinista Savio (2007) y en este 2008, en Santiago del Baradero. Todo ello cual signo de la unidad diocesana. Dios mediante, en 2009 será celebrada en la Natividad del Señor, de Belén de Escobar, precedida por la «misión joven», como hemos venido haciéndolo desde 2007” (3). Este año tenemos la gracia de consagrar nuestra Iglesia particular al Corazón de Jesús, todavía dentro del Año Paulino Jubilar, y a poco de Comenzar el AÑO SACERDOTAL, a que ha convocado nuestro Papa Benedicto XVI.

¡Que Dios nos dé el recibir grandes bendiciones!. Pongamos en el Corazón del Gran Pastor Resucitado a todos nuestros seres queridos, a los que sufren, a los que se encomiendan a nuestras oraciones, a los que esperan (aún sin saberlo cabalmente) de nuestro testimonio evangelizador y caritativo… Y que esta confianza en Dios Altísimo venga de la mano de nuestra Madre, la Madre de la Iglesia, en su advocación de NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN, Nuestra Patrona.


+Oscar Sarlinga








(1) BENEDICTO XVI, Homilía en la ordenación de 22 diáconos de Roma, Santa Misa de Ordenaciones Sacerdotales con ocasión de la Jornada mundial de oración por las vocaciones, Basílica Vaticana, IV Domingo de Pascua, 29 de abril de 2007.


(2) Cf JUAN PABLO II, Visita alla Parrocchia Romana di Sant’Antonio da Padova, Omelia di Giovanni Paolo II, Roma, 6 de mayo de 1979 (“Ustedes, padres de familia, deben ejercitar las funciones del Buen Pastor para con sus hijos, y también ustedes, hijos, deben ser de edificación con su amor (…) También las recíprocas relaciones entre los cónyuges deben tener la impronta del ejemplo del Buen Pastor (…) Así pues en la escuela, en el trabajo, en los lugares de esparcimiento y en el tiempo libre, en los hospitales y donde se sufre, siempre cada uno busque de ser «buen pastor» como Jesús. Pero sobre todo sean «buenos pastores» en la sociedad las personas consagradas a Dios (…) El mundo de hoy tiene más que nunca necesidad de testigos convencidos y totalmente consagrados”).


(3) http://74.125.93.132/search?q=cache:stPirvXN8Q4J:www.camineo.info/news/170/ARTICLE/4627/2008-04-16.html+2009+IV+domingo+de+Pascua+Jornada+Buen+Pastor+2009&cd=7&hl=es&ct=clnk&gl=ar

15.4.09

VIGILIA PASCUAL EN BELÉN DE ESCOBAR

El Sr. Obispo Oscar D. Sarlinga celebró la Vigilia Pascual en la iglesia co-catedral de Belén de Escobar, que se encontraba colmada de fieles asistentes. El rito comenzó en el atrio, con el encendimiento del cirio pascual. La Liturgia estuvo animada por el coro de la Natividad.

El Sr. Obispo se refirió en su homilía a "la Pascua perenne del Señor", e hizo alusión a todo el Rito de la Vigilia Pascual, con su Liturgia de la Luz, el Cirio, el Pregón, la Bendición del agua y el sentido del renacimiento por el Bautismo, con la fuerza de la Resurrección de Cristo. Al mismo tiempo invitó a los presentes a considerar esa "Vigilia" como "un digno prefacio" del Día glorioso de Pascua. Dijo también que "lo que hoy llamamos conciencia histórica puece hacernos profundizar algo acerca de la función de la memoria en sentido bíblico, memoria en la tradición, sea del Antiguo como del Nuevo Testamento". Se refirió luego a la Cena pascual de los judíos, con reminiscencias de banquete, que debía repetirse cada año para transmitir a las generaciones futuras el recuerdo indeleble de la liberación del pueblo de la esclavitud de Egipto (Cf Ex 12.14). Dijo que "(...) el Señor ha empleado para con nosotros una pedagogía progresiva en la historia de la Salvación, y viene por excelencia a nuestro encuentro en la Resurrección gloriosa de Jesucristo, cuya celebración ha de hacernos preparar para la vida eterna".

Mencionó también de nuevo el significado del Cirio pascual, la bendición del agua del bautismo y la renovación de las promesas bautismales, y el prorrumpimiento del ALLELUYAH, que manifiestan "(...) el contraste nocturno entre las tinieblas exteriores y la luz, entre la muerte y la vida, entre el pecado y la gracia, entre las bienaventuranzas de quien está inundado de la paz de Dios, y la obscuridad de quien se aleja de ese Amor". Continuó diciendo que "el canto del Exultet" es lírico, bellísimo cántico de la Liturgia cristiana, que resume las palabras y enseñanzas de San Pablo, en las cuales se inspiraron San Agustín y San Ambrosio".

Concluyó con el reconocimiento alegre por haber sido salvados por Cristo y pidió que toda nuestra historia, personal y comunitaria, esté guiada por la misericordia de Dios, que tenemos que llevar a nuestros hermanos, especialmente a los más necesitados, a quienes han perdido la fe y la esperanza, a quienes se encomiendan a nuestra oración y nuestro consuelo.

Por otro lado, el Obispo presidió el día Domingo por la mañana, la Celebración de la Misa Pascual en la Iglesia de las Hermanas de la Caridad, en la localidad de Zárate. Fue una ceremonia casi íntima con los internos y las hermanas del Hogar de la Madre Teresa de Calcuta. En su Homilía profundizó sobre el amor al prójimo. La nota completa sobre la misma puede leerse en el siguiente link, del diario El Debate: http://www.eldebate.com.ar/despliegue.php?idnoticia=13843&idseccion=25

7.4.09

CELEBRACIÓN DEL DOMINGO DE RAMOS EN BELÉN DE ESCOBAR

CELEBRACIÓN DEL DOMINGO DE RAMOS EN BELÉN DE ESCOBAR Y DESPEDIDA DE LAS RELIQUIAS DE SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE, QUE HAN RECORRIDO LA DIÓCESIS DESDE EL 25 DE FEBRERO HASTA EL SÁBADO 4 DE ABRIL.




El día sábado 4 de abril el Sr. Obispo presidió la Eucaristía en las Vísperas del Domingo de Ramos, en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, de Belén de Escobar, ocasión en que se despedía a las reliquias de Santa Margarita María Alacoque, que habían sido expuestas en distintos lugares de la diócesis, a comenzar ( el 25 de febrero) desde Nuestra Señora del Pilar (Pilar), el Monasterio de la Visitación (Pilar), la parroquia de San Antonio de Padua (Presidente Derqui), la iglesia catedral de Santa Florentina (Campana) y la misma iglesia de la Natividad, con una gran afluencia de fieles, en todos los casos, de familias, jóvenes, niños, adultos, ancianos, y con grandes frutos de fe y devoción.
La iglesia de la Natividad del Señor se encontraba totalmente repleta de fieles laicos, religiosas y en especial de familias. Concelebraron con el Sr. Obispo, el Vicario general, Mons. Edgardo Galuppo, el cura párroco, Pbro. Atilio Rosatte, Mons. Santiago Herrera, Mons. Marcelo Monteagudo y el Pbro. Jorge Munier, capellán externo de la co-catedral.
Al término de la celebración, dirigió unas palabras el Pbro. Atilio Rosatte, cura párroco, contando con sencillez y verdad las experiencias que había notado entre los fieles durante la presencia de las reliquias en la iglesia, y destacando tanto la cantidad de feligresía que se hizo presente, así como el sentido espiritual que encontró, de mirar a las reliquias, e inmediatamente mirar a Jesús en el Sagrario, y que vio en muchos fieles. Mons. Oscar Sarlinga tuvo unas especiales palabras de agradecimiento para con el P. Édouard Marot, Rector de la Basílica del Sagrado Corazón (en Paray-le-Monial) y la Sra. Alicia Beauvisage, ambos grandes promotores del transferimiento de las reliquias en las distintas diócesis, y asimismo para con las personas que ayudaron a la organización del traslado de éstas desde los distintos puntos de la diócesis.
Luego de la bendición final, el Obispo y los sacerdotes se acercaron a venerar las reliquias de Santa Margarita María Alacoque, luego de lo cual, lo hizo -nuevamente- toda la feligresía presente.
Mons. Oscar Sarlinga volverá a Belén de Escobar para la celebración de la Vigilia de Pascua, que tendrá lugar a las 21.
En cambio, celebrará en la iglesia catedral de Santa Florentina la misa crismal, el jueves santo, y el viernes santo (la celebración de la Pasión, así como la participación en la gran via crucis,desde la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, de los Padres Rogacionistas, hasta la iglesia catedral, tradicional en la ciudad). El Domingo de Pascua celebrará la misa con las Hermanas de la Madre Teresa de Calcuta, en Zárate.




La homilía del Sr. Obispo la reproducimos a continuación.


VÍSPERAS DEL DOMINGO DE RAMOS
Y DESPEDIDA DE LAS RELIQUIAS DE SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE
Misa vespertina del sábado 4 de abril de 2009
Iglesia co-catedral de la Natividad del Señor
Belén de Escobar
I
PEREGRINACIÓN DEL DOMINGO DE RAMOS


Nuestra vida cristiana es una peregrinación. Jesús entró peregrinando en Jerusalén. Marcos nos relata, siempre con su escueto y preciso lenguaje: “Muchos extendieron sus capas a lo largo del camino y otros ramas cortadas de los árboles. Tanto los que iban delante como los que seguían a Jesús gritaban: ‘¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Ahí viene el bendito reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en los altos cielos!”. También hoy nosotros aclamamos al Hijo de Dios bendito por los siglos: Hosanna, Hosanna al Hijo de David, el Hijo de Dios, la Buena Nueva de Salvación, que permite que lo aclamen para que crean y acepten el ingreso de salvación, aunque luego el mismo Jesús mande a callar cuando quieren proclamarlo Mesías, Hijo de Dios o Rey de Israel. Puesto que el Hijo de Dios Bendito debía dejar constancia de esa huymillación que San Pablo nos describe tan hermosamente en el himno de Filipenses 2, 6-11: que se humilló, se hizo uno de los nuestros, semejante en todo menos en el pecado.


Al inicio de esta Liturgia del Domingo de Ramos hemos interpretado el sentido simbólico de la procesión, con nuestras palmas y nuestros olivos, la cual constituye una representación del mismo seguimiento de Cristo. Pidamos hoy también las gracias necesarias para seguirlo, porque la expresión «seguimiento de Cristo» es una descripción de toda la existencia cristiana en general.
Manifestación que lo es de alegría y paz en la fe, porque podemos conocer a Jesús, porque Él nos permite ser sus amigos y porque nos ha dado la clave de la vida, el sentido primordial de todo y del todo. Esta alegría surge de la expresión de nuestro renovado «sí» a Jesús y de nuestra total disponibilidad a hacer lo que Él nos diga, a caminar con Él allí donde nos lleve(1) , ponernos en la vía de Jesús, Camino, Verdad y Vida.


Un servidor se lo decía a ustedes, como porción del Pueblo de Dios que peregrina en esta diócesis, al inicio del Año Paulino, en la carta pastoral que les dirigí: “Desde esta perspectiva, este año de gracia 2008-2009 viene a consistir para nosotros en un ponernos en la vía de «Jesús-Camino», con la significación, por ende, de ser ocasión privilegiada para la pastoral, para todos los agentes de ésta (…) con el fin de profundizar en el pensamiento de San Pablo y en la obra de la gracia en él, de promover la lectura espiritual y los estudios acerca de las Cartas, paulinas, las cuales, en y desde el Espíritu, nos confirmarán en la fe, haciendo que podamos cada día crecer en el testimonio de vida de «hijos de la luz» (cf. Ef. 5,8), afianzándonos también en nuestra «cordial pertenencia a la Iglesia» (…). Ello nos afianzará, al mismo tiempo, en nuestra misión como evangelizadores (…) en la Justicia y en la Paz, en apertura amorosa al Espíritu del Señor”(2) . Hemos hecho un buen trecho de camino; hoy renovar nuestro empeño de caminar en Justicia y Paz, en el Espíritu de Cristo.

II
SEGUIR A JESÚS EN SU SAGRADO CORAZÓN

Seguimos a Jesús en su Amor y su Misericordia; esto es, su Sagrado Corazón. El origen histórico de la devoción al Sagrado corazón y su doctrina tienen su más primigenio origen en las palabras del mismo Jesús, cuando nos mandó imitarlo, describiéndose a sí mismo: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). La misma manifestación del Calvario es una expresión de su Sagrado Corazón, cuando el Corazón de Jesús fue traspasado por la lanza del soldado, y de él manaron sangre y agua: “Al llegar a Jesús como vieron que ya había muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le atravesó el costado, y salió entonces sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y el sabe que dice la verdad, para que vosotros creáis también. Eso ocurrió para que se cumpliera la Escritura: No le romperán un hueso. Y otro pasaje que dice: “Mirarán al que traspasaron” (Jn. 19, 33-37). (3)

En cuanto a la devoción, nuestra América Latina tiene un punto de honor al respecto. el primer signo público devocional al Sagrado Corazón tuvo lugar en Brasil, al comienzo de la evangelización del inmenso país hermano, pues fue San José de Anchieta, llamado, el apóstol del Brasil (4), sacerdote de la Compañía de Jesús, quien dedicó al Sagrado Corazón una modesta iglesia en Guarapary, en 1552, cuya construcción se encuentra en la región «do Espiritu Santo», en la costa atlántica, al norte de Río de Janeiro. Los Padres Jesuitas fueron grandes difusores de la devoción al Sagrado Corazón, de raíz bíblica, patrística y de la tradición viviente de la Iglesia.
Hoy estamos reunidos en esta iglesia de la Natividad. Tenemos la gracia de contar aquí, delante de este ambón, con las reliquias de Santa Margarita María Alacoque (1647-1690) cuyas revelaciones (las que le hizo Jesús manifestado en su Sagrado Corazón) tuvieron lugar en Paray-le Monial (Francia), del 1673 al 1675. El sacerdote jesuita San Claudio de la Colombière, confesor de la hermana Margarita María, consideró auténticas las revelaciones, y, después de distintas vicisitudes de su vida, regresado en Francia, la enseñó a sus estudiantes, del cual era director espiritual.
El Papa Pío IX extendió la devoción a Fiesta Universal de la Iglesia, y todos los Papas desde entonces, León XIII en especial, junto con Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, lo han hecho. El mismo Concilio Vaticano II, si bien no se refiere expresamente al culto del Sagrado Corazón (y tampoco a la veneración de las reliquias, en este caso de Santa Margarita María), sí recomienda los ejercicios de piedad cristiana(5) , e incluso hace alguna alusión explícita al Sagrado Corazón diciendo que el Hijo de Dios “amó con Corazón de hombre”(6) , y que “(…) el nacimiento y desarrollo de la Iglesia, están simbolizados en la sangre y el agua que manaron del costado abierto de Cristo crucificado” (7) .

Las reliquias han recorrido nuestra diócesis, a comenzar desde Nuestra Señora del Pilar, luego el Monasterio de la Visitación, después la parroquia de San Antonio de Padua (en Presidente Derqui), seguidamente la iglesia catedral de Santa Florentina, en Campana, y luego esta iglesia co-catedral de la Natividad del Señor. En todos lados, centenares y miles de personas, jóvenes, niños, adultos, ancianos, familias enteras, han participado, orado, se han acercado a los sacramentos, y han crecido en la pertenencia cordial a la Iglesia.

III
PEREGRINANDO CONCRETAMENTE EN LA VÍA DE JESÚS-CAMINO EN NUESTRA DIÓCESIS

En razón de la futura consagración al Sagrado Corazón, ya hoy, a inicios de la Semana Santa, nos preparamos para la Festividad de Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina y Patrona de esta diócesis de Zárate-Campana (con sus partidos de Belén de Escobar, Campana, Zárate, Pilar, Exaltación de la Cruz, Santiago del Baradero y San Antonio de Areco). La festividad será celebrada en esta iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, de Escobar, el sábado 9 de mayo a las 16. Durante la mañana, habrá tres áreas de reflexión, trabajo y festividad: I. La Pastoral Juvenil y la Delegación de las Misiones; II. La Delegación de Catequesis; III. Caritas y la Pastoral Penitenciaria.

Al final de la Misa, ese 9 de mayo, consagraremos nuestra diócesis al Sagrado Corazón de Jesús, de manos de María, Nuestra Madre de Luján. Lo hemos reflexionado durante tres años, junto con el Consejo Presbiteral, el Consejo Pastoral, y distintos organismos diocesanos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, seminaristas.
Esta previsión ha de hacernos crecer en la caridad compartida, no menor es la participación en la «caridad institucionalizada de la Iglesia». Por ello nos preparamos también para la colecta de Caritas, con el lema: «Es posible. Tu solidaridad transforma. Compartir nos hace bien», que tendrá lugar el sábado 28 y el domingo 29 de mayo de este 2009. Hay hermanos nuestros que sufren, como decía Juan Pablo II en la exhortación Christifideles laici (9) “El hombre está llamado a la alegría, pero experimenta diariamente tantísimas formas de sufrimiento y de dolor”. A ese respecto, agregaba luego el citado Papa, refiriéndose al sínodo de 1987: «Ustedes, los abandonados y marginados por nuestra sociedad consumista; ustedes, enfermos, minusválidos, pobres, hambrientos, emigrantes, prófugos, prisioneros, desocupados, ancianos, niños abandonados y personas solas; ustedes, víctimas de la guerra y de toda violencia que emana de nuestra sociedad permisiva: la Iglesia participa del sufrimiento de ustedes, que conduce al Señor, el cual los asocia a su Pasión redentora y los hace vivir a la luz de su Redención. Contamos con ustedes para enseñar al mundo entero qué es el amor. Haremos todo lo posible para que encuentren el lugar al que tienen derecho en la sociedad y en la Iglesia»


El dolor es salvífico si nos unimos a la Pasión de Cristo. Al mismo tiempo, es verdad también que no es voluntad de Dios que sus hijos vivan situaciones sub-humanas, de cualquier orden que fuere. Por eso tenemos que poner la mente, el corazón y el hombro, para hacer cada día una sociedad más justa y más digna del ser humano. Pues, si una parte del mundo se siente extraña al cristianismo, el cristianismo no se siente extraño al mundo en absoluto, antes bien, la misión del cristianismo en medio de la humanidad es una misión de amistad, de comprensión, de ánimo, de promoción humana integral, de elevación: es decir, una misión de salvación, en camino a la salvación eterna, que ya ha llegado con la presencia del Reino. Para lo cual, tenemos que ponernos a hacer lo que Él, el Señor, nos diga, desde la fuerza de la Eucaristía, que nos adentra en el acto oblativo de Jesús; es de ese modo como nos implicamos en la dinámica de su entrega(10) , dejando que desde su interior, del cual brotan ríos de agua viva (Cf Juan 7, 38) vengan a nuestro interior sus mismos ríos de agua vivificante que nos hacen renacer.


De tal modo, cuando Cristo resucitado se hace presente en la vida de las personas, de nosotros concretos, como seres de carne y hueso, y nos da su Espíritu (cf. Jn 20, 22), cambiamos completamente, llegando a ser de modo pleno nosotros mismos, elevados por la Gracia. Como San Pablo, citando una vez más su caso, puesto que festejamos su Año Jubilar, puesto que llegó a ser particularmente significativo su ejemplo: la luz que lo deslumbró en el camino de Damasco hizo de él un hombre más libre de lo que había sido; libre con la libertad verdadera, la del Resucitado ante el que había caído por tierra (cf. Hch 9, 1-30). Tenemos que leer los católicos la Sagrada Escritura, meditarla, degustarla. Les recomiendo mucho el Libro de los Hechos de los Apóstoles. La experiencia que vivió Pablo le permitió escribir a los cristianos de Roma: «Libres del pecado y esclavos de Dios, fructifican ustedes para la santidad; y el fin, la vida eterna» (Rm 6, 22).

Que así sea para nosotros, en este comienzo de la Semana Santa del 2009, con la protección materna de la Siempre Virgen Madre de Dios, María Santísima, Madre de la Iglesia, de San José, y de Santa Margarita María Alacoque, cuyas reliquias hoy despedimos en este templo co-catedral. Que tengan bendición, paz, salud, unión familiar, y todos los bienes que con fe han venido a pedir en esta Eucaristía.

Amén.



(1) Cf BENEDICTO XVI, Homilía en el Domingo de Ramos (JMJ 2007): “Seguir a Cristo!”. Homilía que pronunció el Papa Benedicto XVI en la solemne celebración litúrgica del Domingo de Ramos. En la misa, que presidió en la Plaza de San Pedro del Vaticano, participaban jóvenes de Roma y del mundo con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, que en este año llevaba por tema: "Como yo os he amado, así amaos también vosotros los unos a los otros" (Juan 13,34)
(2) AÑO PAULINO UNIVERSAL en la DIÓCESIS de ZÁRATE-CAMPANA, Carta pastoral de monseñor Oscar Sarlinga, Obispo de Zárate-Campana, con motivo del Año Paulino (13 de junio de 2008), I – Proclamación del Año Paulino Universal , en la vía de «Jesús-Camino», en http://www.aica.org/index2.php?pag=sarlinga080613
(3) Del Corazón del Mesías hablan los Profetas, poniendo en su boca estas expresiones: “Porque Yavé está a mi diestra, se alegra mi corazón” (Sal. 16,9). “Todos mis huesos están dislocados, mi Corazón es como cera que se derrite dentro de mis entrañas” (Sal. 22,15). “Dentro de mi corazón está tu ley” (Sal. 40,9). “El oprobio me destroza el Corazón” (Sal. 69,21). También el Nuevo Testamento hace referencias al Corazón de Cristo: “Aprende de mí, que soy de Corazón manso y humilde” (Mt. 11,29). “Un leproso se le acercó, suplicándole de rodillas: Si quieres puedes curarme. A Él se le conmovió el Corazón” (Mc. 1,41). “Se le conmovió el Corazón porque estaban como ovejas sin pastor” (Mc. 6,34). “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, si cree en mí. Pues como dice la Escritura: brotarán de su Corazón ríos de agua viva” (Jn. 7,37-39). “Dios es testigo de cómo os quiero en el Corazón de Cristo Jesús” (Fil. 1,8). Es interesante observar en el texto citado de San Pablo, que toma como modelo y centro del amor entre los cristianos el amor de Cristo simbolizado en una parte de su cuerpo, su Corazón. Y en el texto de San Juan, aparece su Corazón, (que simboliza su amor) como la fuente del Espíritu que nos había de enviar (Cfr. Jn. 15,26) y a la que nos invita a acudir. Esto es ya iniciar toda una espiritualidad del Corazón de Jesús. Pero queda otro texto, el más profundo, aunque no mencione expresamente el Corazón: “Al llegar a Jesús como vieron que ya había muerto, no le rompieron las piernas, sino que uno de los soldados con la lanza le atravesó el costado, y salió entonces sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y el sabe que dice la verdad, para que vosotros creáis también. Eso ocurrió para que se cumpliera la Escritura: No le romperán un hueso. Y otro pasaje que dice: “Mirarán al que traspasaron” (Jn. 19, 33-37). San Juan, en su Evangelio, tiene cuidado de suplir las lagunas de los sinópticos, y aquí llama la atención en narrar este hecho: contrapone los designios de los hombres de quebrarle las piernas, al plan de Dios, tan importante que está doblemente profetizado por la Escritura; y sobre la lanzada que hace brotar sangre y agua, apela repetidamente a la veracidad de su testimonio; y todo para que creamos. En Juan 7,39, se anuncia el misterio del Espíritu que se nos había de dar. En Jn. 19,34, se nos da ese Espíritu, sale ya aquella agua prometida. Es decir, con la muerte de Cristo, muerte por amor completada y simbolizada en el Corazón traspasado, se consuma nuestra redención y el nacimiento de la Iglesia, del cuerpo místico de Cristo, o sea de nuestra incorporación a Cristo, y por Cristo a Dios.
(4) José de Anchieta s.j. (1534-1591), cuya vida y obra sería muy interesante que conociéramos más y mejor los propios católicos, nació en Santa Cruz de Tenerife di Canarias. Estudió en la universidad de Coimbra (Portugal) y se convirtió en un excelente humanista del Renacimiento. Obtuvo de sus superiores el ser enviado al Brasil, habiendo desembarcado en Salvador de Bahia en 1552. Fue evangelizador y defensor de los indígenas. Tanto las ciudades de San Pablo como la de Río de Janeiro lo consideran su fundador. Es considerado el creador de la literatura brasileña. A él se debe la primera gramática de la lengua «tupi»: "Arte de gramatica da lingua mais usada na costa do Brasil" e incluso compuso dramas para el pueblo en las lenguas tupí y guaraní, y luego, en momentos de peligro para su vida, en manos de los "peroig", antropófagos, compuso un poema en honor de la Madre de Dios, "De B. Virgine Dei Matre Maria".
(5) Cf. CONC. ECUM. VAT. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 13.
(6) CONC. ECUM. VAT. II, Const. past. Gaudium et spes, 22.
(7) CONC. ECUM. VAT. II, Const. dogm. Lumen gentium, 3.
(8) JUAN PABLO II, Exh. apost. Christifideles laici, Cap. IV. Los obreros de la viña del Señor, n. 53
(9) SYNODUS EPISCOPORUM (1987) VII Asam. Gen. Ord., Per Concili semitas ad Populum Dei Nuntius, 12, en Ibid.
(10) Cf BENEDICTO XVI, Enc. Deus caritas est, 13.

5.3.09

CURSO DE FORMACION SUPERIOR PARA CATEQUISTAS

El ISCA (Instituto Superior de catequesis argentino) y la Junta diocesana de catequesis de Zárate- Campana, inician, a partir de este año, un camino de servicio en la formación superior a los catequistas de la diócesis.

A pedido de nuestro obispo Mons. Oscar, el ISCA y la Junta de catequesis ponen a disposición de todos los que estén interesados el CURSO DE AGENTES MULTIPLICADORES (CAM), cuya finalidad será optimizar y potenciar la labor de aquellos catequistas que realizan o realizarán la tarea de animación, coordinación y formación catequística en la diócesis.

Para facilitar la difusión de este primer curso, cuya modalidad es semipresencial y su duración es de un año, la Junta diocesana de catequesis está realizando encuentros en los distintos decanatos y convocando a coordinadores de catequesis de las parroquias e interesados en participar en esta instancia de formación.

Se realizaron reuniones informativas en Maquinista Savio (16 de febrero) y en Campana (23 de febrero). Están previstos realizar estos mismos encuentros de promoción y difusión en las localidades de Pilar, Baradero y San Antonio de Areco.

Para mayor información, comunicarse:

juntacatequesiszc@gmail.com o camzc@isca.com.ar

O a los teléfonos:

03489-15-526432 Mara Paolini de D’Ambrosio

03487-15-542965 P.Nicolás Guidi

02322-422879 P.Fernando Crevatín